Beatriz corre para alejarse de algo a lo que no quiere pertenecer. Una relación fallida, el deber ser que corresponde a una mujer como ella. El arte incomprendido por todos quienes la rodean. Begoña Ugalde en este relato, nos sugiere una violencia a propósito de los mandatos que corresponden a ser una mujer que no se adecua y que se sale de fila.
*Las relaciones de pareja violentas muy pocas veces, quizá nunca, se vuelven violentas de un momento a otro. Comienzan a haber indicios, palabras y actos en apariencia tan insignificantes, que se pasan por alto, pero están ahí. Y se acumulan hasta llegar a un clímax, ese golpe fuerte y duro, que ya no se puede negar. Este relato comienza y no te suelta. Está muy bien escrito, con simpleza y realismo, y con su narración precisa resulta fácil para el lector la construcción de espacios y situaciones. Te deja con un "¿qué pasó después?" en la boca, pero, sabes que termina justo dónde debió hacerlo.
Buenísimo! El orden en que se narra la historia te mantiene en una tensión constante, los detalles muy bien logrados armaban la atmósfera perfectamente. En algún momento me sentí un poco en el mundo de Big Little Lies. Encontré muy bacán que incluyera el tema de las plantaciones de paltos y también a las temporeras extranjeras. “Cuántas cicatrices tiene esta ciudad que nunca está terminada del todo, que siempre parece rota por alguna parte”
no pude dejar de leer hasta terminarlo. me estresó la tensión. me gustó lo chileno en este libro: que hable de paltas, sequía, temporeras, providencia y los fuegos artificiales en la quinta región.
"¿Cuántas cicatrices tiene esta ciudad que nunca está terminada del todo, que siempre parece rota por alguna parte? ¿Cuándo terminarán de botar las casas, de arreglar las calles, de hacer excavaciones? ¿Y cuántas cicatrices tiene ella en su propio cuerpo?"
Quede con ganas de seguir leyendo sobre este personaje y como siguió su vida tras este evento, es una interesante señal de que se logró el objetivo del relato. Está escrito de forma simple y sencilla, pero no dejando de lado la construcción de ricos ambientes, escenas y contextos. Muestra un cotidiano real y verosímil con una ágil escritura e interesante temporalidad.
Al principio me costó meterme de lleno en el relato, pero luego me mantuvo full concentrada en la trama. Me gustó bastante el orden de los hechos y los temas tratados. Un buen final.
Me gustó mucho la tensión que genera la autora y cómo la mantiene durante todo el relato. El final aflojó mucho pero tal vez esa cotidianeidad fue intencional.