No tengo muy claro si me ha gustado esta historia o no. Quizá es que no me ha resultado del todo creíble, al menos la parte de Xenia y del "enamoramiento" entre ella y ese chaval al que ha conocido a través de unos mails. La parte de Eric, sin embargo, me enganchó por completo, y realmente es terrible pensar que lo que él nos cuenta ha pasado en la realidad y, de hecho, podría volver a pasar.
Pero volvamos a Xenia. Ella es la que empieza narrando esta historia. Es una adolescente de dieciséis años que saca muy buenas notas y que jamás ha mentido a sus padres, que son estrictos a la par que comprensivos. Xenia tiene un comportamiento propio de una chica de su edad, como, por ejemplo, agobiarse cuando su madre insiste en que utilice el ordenador en la cocina, donde ella la pueda vigilar, o aburrirse cuando sus padres comienzan a hablar de la situación política y social del país.
Sin embargo, por otro lado, Xenia va soltando de vez en cuando algunas frases que no encajan con ella. No me cuadra que una adolescente rebelde suelte de repente ciertas frases que son de esas para recordar, de las que te dejan pensando y se acaban convirtiendo en citas célebres. Es por esto por lo que no me llegué a creer del todo a Xenia.
Sí me creí que empezara a mentir a sus padres cuando conoce a Marcelo a través de internet. Xenia había enviado un mensaje a Marcelo tras leer la crítica que él escribió acerca de un libro archiconocido, El guardián entre el centeno, que los dos adoran, y a ese primer mensaje siguieron muchos más. Ambos disfrutan escribiéndose, pero Xenia enseguida nota que Marcelo no se conecta todos los días y no le escribe mensajes demasiado largos, al contrario de los de ella. Tras unas semanas escribiéndose, en las cuales el rendimiento de Xenia en clase desciende considerablemente, ella le propone a él que se vean, pero él le dice que es demasiado pronto.
Y Xenia, no contenta con estar escribiéndose con un completo desconocido a través de internet, decide que quiere buscarlo, que ella irá a donde está él para darle la sorpresa y, así, poderse ver en persona.
Creo que aquí es donde empiezan los problemas. Vamos a ver, hay que ser muy estúpida para dar prácticamente todos tus datos por internet a una persona a la que acabas de conocer y que bien podría estar mintiéndote. Xenia no duda en dar a "Marcelo" su nombre y apellidos reales, en decirle su edad, su curso, su instituto, ¡y hasta le envía una foto suya! Vamos, y ya cuando decide ir a buscarlo ella por su cuenta, yo es que estaba viendo que Xenia iba a morir. Veía que se estaba metiendo en la boca del lobo, porque el tal Marcelo bien podía ser un pirado que quería hacerle daño, y eso de decirle que no debían verse aún podría haber sido una estrategia para atraerla a ella hacia una trampa.
Pero Xenia no piensa nada de eso. No sé si será su edad o que directamente le falta un tornillo, pero ella no se plantea que Marcelo pueda haberla engañado. No se plantea que su amor virtual no exista, que no sea como ella lo ha imaginado o que ni siquiera se llame Marcelo.
No se plantea nada. No se pregunta nada. No duda.
Menos mal que era una de las estudiantes más inteligentes de su clase.
En fin, el caso es que Xenia me cojea, y ese supuesto enamoramiento también, sobre todo teniendo en cuenta que ella y Marcelo apenas han intercambiado unos pocos mails. ¿Cómo te vas a enamorar de alguien con quien sólo has hablado por internet? ¿Cómo te vas a fiar de alguien a quien acabas de conocer y a quien ni siquiera has visto en persona? Sólo porque os guste el mismo libro no significa que puedas confiar en él sin más, como si lo conocieses de toda la vida.
Ugh, no sé, pero a mí el planteamiento de esta novela me falla. Me cojea. No me lo creo. No me lo trago. Y no me creo a Xenia tampoco.
Creo que Eric es quien salva la historia. Cuando él aparece al fin, todas las piezas empiezan a encajar y la trama se vuelve por fin interesante, con un personaje coherente y real que no ha tenido una vida fácil, lo cual le ha hecho ser como es y estar en la situación en la que está ahora. Lo que no me ha gustado mucho es que Eric fuese tan, tan extremadamente callado, hasta el punto de que alguien le está hablando y él, ni mú, ni pío. No habla ni para defenderse, ni para responder preguntas, ni para pedir la hora... No habla. Es casi como si fuera mudo y eso me ha puesto de los nervios, la verdad. No soporto a los personajes que no hablan jamás, ni siquiera cuando otros toman decisiones por ellos, ni para mostrar su desacuerdo, ni... ¡Nada! ¡Es que no habla! Y no creo que esto sea culpa de la vida que ha tenido, sino... del personaje en sí. Ugh, me saca de quicio xD
Pero, al margen de eso, como digo, la historia de Eric es, en mi opinión, lo que salva la novela entera, porque Xenia es tan absolutamente insoportable e ilógica... Aparte, es que en realidad este libro es la historia de Eric, de su pasado, de su familia y de cómo acabó en la situación en la que está ahora y en la que Xenia lo ha conocido. Ella, en realidad, es una adolescente más, una chica común con una vida de lo más normal; cosa que Eric no ha tenido.
En fin, no puedo darle más puntuación a este libro porque creo que pesan más las cosas malas que las buenas. Xenia y todo su mundo tienen demasiado peso en la historia, y ya he comentado que no hay nada de ella que me haya convencido, que me haya gustado o que, como mínimo, me haya parecido creíble. Todo lo contrario que Eric, que es por quien este libro se lleva dos estrellas y por quien recomendaría esta novela. Aunque aconsejaría mejor pasar directamente a la historia de Eric y pasar de la de Xenia, pero en fin. Supongo que ella también es necesaria para llegar a la parte de Eric y para comprender su historia y sus palabras.
PD: Un pequeño detalle que me encantó y que me hizo mucha, mucha gracia fue el encontrarme una estrofa de una canción de mi grupo favorito. Qué bonito es el amor...