"—Bienvenido a Guatemala —le dijo de todos modos, como quien no quiere la cosa."
Que grata sorpresa fue encontrarme este libro en una tienda por casualidad. Conocía al escritor Adolfo Méndez Vides desde antes que fuera anunciado ganador del premio Miguel Ángel Asturias este año, pero nunca tuve la oportunidad o la ocurrencia de leer alguno de sus libros.
Desde que leí la sinopsis me armé una idea certera sobre lo que sería, y la idea me atrajo bastante. La trama gira en torno a Cháves o El Canche, un joven que regresa a su colonia La Bethania, después de haber vivido diez años en Los Ángeles. El Canche llega de nuevo a su patria con expectativas, pero se encuentra con una realidad completamente diferente. Méndez Vides nos muestra sin escrúpulos la verdad sobre lo que es vivir en Guatemala para muchas personas, especialmente en la capital; cómo el mundo interno compite con el externo, personas cansadas de todo, y cómo todo nuestro entorno se vuelve indiferente a nuestro pesar.
Cháves no regresa, sino escapa de una nación extraña para llegar a una aún más extraña. Es testigo de cómo los considerados "perdedores" son echados a un lado, despreciados, como leprosos. Su escritura es a la vez tan sensible que casi se puede sentir el miedo de convertirse en uno.
Sin duda una novela que merece más apreciación, y no puedo esperar a descubrir más del autor.
3.4 ⭐⭐⭐✨
"No había perdido la mirada torva de todos los que nacimos en el asentamiento, ni el dejo de tristeza que es nuestra cicatriz, la que no se borra con detergente en polvo ni con la muerte, porque la llevamos atragantada en la piel desde el bautismo."
Me parece que Méndez Vides logra retratar de una forma muy atinada lo que es, en general, la vida de 'colonia' en la ciudad de Guatemala; y, en particular, lo que es la vida en barrios en los que reina cierta precariedad. Las relaciones entre los personajes (de familia, de amistad, de amor) y las vidas de estos (los oficios a los que han sido condenados) y las circunstancias sociales que las enmarcan -en una ciudad (y un país) que poco tiene que ofrecer a sus habitantes- dejar ver con claridad cómo en Guatemala muchos (la grandísima mayoría, sin duda) llevan una vida tan solo a la espera de la muerte. Una vida donde no hay oportunidades, donde no hay esperanza, donde todo es un callejón sin salida. El autor, además, logra a través de frases muy guatemaltecas, a la vez pugnaces y a la vez llenas de ironía, crear una atmósfera que caracteriza al guatemalteco: una actitud hacia la vida en la que la melancolía se combate con un dejo de sarcasmo y humor macabro, porque no hay otra alternativa. El personaje principal, a su vez, muestra que Guatemala no tiene escapatoria, aun cuando uno decida migrar, el guatemalteco es un ser a la deriva. Sin embargo, la historia se va construyendo con la espectativa de que el personaje principal hará una gran revelación, que nunca llega.
Una novela de la cual no esperaba mucho, de un autor que no conozco.
Por la portada, la descripción y el título me imaginaba una comedia o algo así; pero fue una grata sorpreta la novela. Una historia sobre un "leproso" porque nos recuerda las miserias de ser pobre y atreverse a salir de esa pobreza y, peor aún, no lograrlo, y todavía llegar a rompernos el anhelo de triunfo.
Algo que hoy en día se ve mucho en internet, las redes sociales y los autollamados "influencers" y cómo nos duele verlos como seres humanos... mentirosos, gandallas, traidores y condescendientes.