«¡Adiós, gracias; adiós, donaires; adiós, regocijados amigos: que yo me voy muriendo, y deseando veros presto contentos en la otra vida!».
El comedido hidalgo es una de mis las lecturas obligatorias este cuatrimestre de universidad y, sinceramente, no creía que me iba a gustar tanto y que me iba a ayudar en sobremanera en mi lectura de El Quijote.
En esta obra, Eslava Galán relata la vida de Miguel de Cervantes en Sevilla. Y más allá de si todo lo que cuenta pasó de verdad, es preciso añadir que lo mejor de esta novela es la ambientación en la España de finales del siglo XVI. Esa España aparentemente fuerte pero "con pies de barro". La sociedad estaba en una profunda miseria, y esa misera se refleja a la perfección en el Quijote o incluso en El Lazarillo de Tormes. Lo dicho, conocer el contexto sociohistórico de la novela es de vital importancia a la hora de leerla. Además, personalmente me ha acercado un poquito a la figura de Cervantes, algo que ayuda muchísimo en la lectura de su obra.
Con un fiel lenguaje del Siglo de Oro, no es muy fácil leer con rapidez debido al gran cambio del español del siglo XVI al actual. A pesar de ello ha resultado amena e incluso divertida debido a las intervenciones de los personajes de baja posición social cuya forma de hablar tan coloquial en contraste con aquellos de mayor alcurnia.