4,5/5
Como me suele suceder con los libros de Victoria, me he bebido este libro como si fuera la única fuente de agua en medio de un desierto (como el mar de Cobre, por ejemplo).
Para empezar, me he enamorado del mundo que ha creado la autora, con países muy diferentes entre sí en los que ha puesto un toquecito de cada cultura, con mucha magia y toques steampunk (esto parece la receta de las supernenas, y es igual de maravilloso). Todo está muy bien construido, y se nota el trabajo que hay detrás con cada detalle y cada descripción que introduce, pero sin resultar pesado para nada. Creo que este equilibrio es muy difícil de lograr, pero Victoria siempre lo consigue.
Además, los personajes, as always, son unos bebés y los quiero adoptar a todos para que nos le pase nada malo. Me encanta la dinámica que tienen algunos de ellos (Raisha y Sheng son mis favoritos, aunque Marjanna y Cordelia no se quedan cortas tampoco) y no puedo esperar a ver cómo avanzan porque veo mucho potencial (sobre todo en Raisha, que espero que nos deje patidifusos con su desarrollo como personaje).
En cuanto a la trama, sólo puedo decir que me ha sorprendido muchísimo en algunas partes (literalmente de cerrar el libro de golpe, levantarme del asiento y decir qué narices acaba de pasar). El final es un cúmulo de desastres y revelaciones totalmente inesperadas, así que no puedo esperar para ver cómo continúa, aunque reconozco que me da miedito lo que pueda pasar.
No le doy un 5 porque han quedado un par de cabos sueltos que no sé si se resolverán más adelante (o que yo no lo he entendido, que también puede ser xD), así que me lo reservo para el resto de los libros de la saga, que sé que tampoco decepcionarán.