Un idioma es la declaración de las palabras del fuego. Son los truenos que despedazan los tallos, los cráteres en las lilas. Meter las manos en la tierra, sembrar, por si la lluvia también quiere alimentarse. Un idioma es la velocidad de la resistencia, la intención del grito. El poder de encenderse, de hacer del fuego un rito, y del rito un idioma.
Me gustó un montón. Compré este libro en Buenos Aires hace algunos meses, guiada únicamente por el título, el cual me pareció desde el principio muy elocuente.
Ayer mientras avanzaba con la lectura, me topé con el poema “La madrugada del remis a mil pesos” que hace algunos años leí en twitter y me encantó. Así que creo que este poemario y yo, estábamos destinos a encontrarnos.
hermosísimo. martina cruz es, definitivamente, de mis poetas favoritas en este momento. sus palabras son siempre tan poderosas y las siento como las de pocxs autorxs. leanla mucho y, si pueden, escuchenla recitar que es aún mejor que leerla.
«Parto Ayer entendí que cuando digo extraño a mi viejo muerto estoy diciendo extraño al tipo que le escupió en la cara a mi mamá. Me pregunto si esto nos está pasando a todas descubrir a nuestros padres siendo nuestros padres y descubrirnos a nosotras siendo nuestras madres»
🔥 si tuviera que traducir el poema no sabría cómo está escrito en un idioma que hace ruido de fósforo no tendría las herramientas para hablar del segundo en que algo se enciende 🔥
Este libro es como una fotosíntesis con el dolor. Evidencia el proceso lento y revolucionario de atravesarlo y te da el fósforo encendido para encender tu propia hoguera. Hermoso
“pero no pierdo la fe aún me emociono con cualquier acto de supervivencia voy a meter las manos en la tierra voy a sembrar por si la lluvia también quiere alimentarse”.