Este libro nos ayuda a revisar todas las miradas con las que hemos observado el conflicto colombiano (muchas veces perspectivas desgastadas y alejadas de toda realidad) y nos deja espacio para imaginarnos otras dinámicas, menos fantasiosas e idealizadas, tal vez incluso menos fatídicas en algunos casos, que reflejan los procesos de adaptación, lucha, despedida, instalación, negociación, duelo, y tantos más que viven las víctimas del conflicto armado colombiano. Al mismo tiempo, nos da luces sobre necesidades y anhelos que no están contabilizados en las ayudas oficiales, y nos ayuda a hacernos preguntas sobre los roles de quienes llegan a hacer presencia del Estado y terminan descubriendo todas las adiciones de su especial y difícil labor. Es una lectura cálida, y necesaria sobre todo para quienes nunca se imaginan lo que pasó en zonas apartadas de las grandes ciudades cuando nuestra única preocupación era salir de paseo en paz.