Lucy y Rubén se conocieron trabajando en publicidad. Ella estaba en una consultora y él era realizador en una productora audiovisual. Aunque les separan diez años de edad, les unió la ilusión que tenían los dos por cumplir el típico sueño de dar la vuelta al mundo algún día. En la vuelta al mundo de Rubén había más estrellas. En la de Lucy, más barro. Empezaron una relación en la primavera de 2011 y, a los seis meses, se fueron a vivir juntos. Poco después comenzaron a trabajar en la misma agencia en la que Rubén era director creativo asociado y Lucy, directora de cuentas. Algunas charlas viajeras, el estrés laboral, la situación de crisis económica del país, una botella de vino y un «no hay huevos» hicieron que compraran un billete de solo ida a Beijing. En menos de cuatro meses, dejaron sus trabajos, ahorraron todo lo que pudieron y vendieron todas aquellas cosas que ya no iban a necesitar. Lo que Lucy y Rubén no sabían era que aquel billete de solo ida no tenía vuelta a su vida anterior. Dicen que a un viaje largo va una persona y vuelve otra. Y es verdad. Todo lo van contando en su blog algoquerecordar.com y en redes @algoqrecordar