No es el principio. Ni tampoco el final. Es, cómo decirlo. Una pieza más. Una que se cayó en Las Ratas de Böölunjgen, pero que, en mi humilde opinión, merece ser contada. Ahora bien, si no la has leído (me refiero a lo que pasó en Böölunjgen) no te preocupes. No pasa nada. Lo que relato en DOS lo puedes entender sin problemas. No hay spoilers, no te pierdes nada.
Estudió ingeniería de telecomunicaciones y durante una década fue programador freelance, principalmente para poder viajar y pasar largas estancias en lugares remotos. Ha vivido en Alemania, India, Italia e Inglaterra, siempre con el ordenador a cuestas y un puñado de libros de lo más heterogéneo, desde la ciencia ficción más arcaica hasta clásicos y vanguardistas de postureo. Herman Hesse, Dan Simmons, Tolstoi, Vargas Llosa, Murakami o Ray Loriga son algunos de sus ídolos, junto con Harry Potter, Dylan Dog y Súper López. Colaborador en publicaciones como Yorokobu, Telegráfica, Susy Q, Ahora Yoga o ABC, crítico de música y danza, fotógrafo a ratos y escritor por necesidad y convicción. Piensa que la fantasía, la novela negra y la imaginación no son un fin en sí mismos sino vehículos para transmitir emociones y contar historias vivas y vibrantes.