La novel escritora limeña explora la crudeza de las relaciones que componen este país imposible y la fragilidad de aquel andamio que llamamos «familia». Famulus no es una colección de relatos individuales, sino que sus personajes están, de alguna forma —como en la vida real—, enlazados entre sí, iluminando inesperadamente el uno al otro.
La presión de las expectativas familiares y la amargura en la que se disuelven los sueños adolescentes, en «Exhala»; la tóxica dosis de accidente y obstinación que mantiene unida una familia, en «Hogar»; la irresoluble ecuación de una sociedad en putrefacción, en «Basura»; la ironía que sostiene la maternidad, en «Palabras»; la brutal nitidez que conservan ciertas heridas de infancia, en «Rata»; la delirante lógica que encierra hasta la asfixia al cuerpo femenino, en «V.»; y el testimonio de amor y supervivencia del trípode abuela-madre-hija, en «Kintsugi», son las piezas de este engranaje que narra el dolor y el abuso, las relaciones humanas y lo que significa ser mujer en un país como el Perú.
[Lectura para curso] Supe de esta autora peruana por la maravillosa reseña de Amaranta Castro que publicamos en Penumbria, donde apunta que “Desde el primer momento se puede percibir cómo la autora transgrede el espacio de lo íntimo, alcanzando potencia y ritmo cuando las narraciones se entretejen con lo liminal a través de la !gura central del famulus o esclavo, siervos de mandatos familiares u otras relaciones personales que culminan en ocasiones con la transgresión del propio cuerpo y la rumia mental. La mayoría de los cuentos desafían los límites de lo grotesco…". ¡Gratísima sorpresa! Muero por conseguir su libro nuevo, Monstruos, publicado por Tusquets.
Qué gran escritora es Romina. Historias punzantes, incómodas y en dosis suficientemente bien logradas. Quedo gratamente sorprendido por su pluma prolija.
Es un libro que gira sobre el eje de la violencia de y hacia mujeres dentro de diversas familias disfuncionales. La escritura de Romina es ágil y ligera, lo que se agradece porque el tema es suficientemente denso. Gran libro de cuentos y me quedan ganas de leer más de ella.
Descubrí “Famulus” por casualidad y, sinceramente, he quedado fascinado. Las historias de Paredes son breves, pero saben guiar hacia la reflexión y, muchas de ellas, me dejaron desconcertado. No porque no las entendiera, sino porque cuestionan y, a la vez, exponen realidades que, muchas veces, preferimos no ver.
Destaco las historias tituladas “Exhala”, “Basura” y “Kintsugi”. La primera de ellas habla sobre las exigencias en el mundo del deporte adolescente. La segunda, pone sobre la mesa las formas en las que la sociedad termina por convertir en culpables a las víctimas. Y, la última, refleja el complejo sistema heteropatriarcal del que muchas mujeres son víctimas y cómplices a la vez.
La manera en que le da voz a sus personajes es simplemente perfecta. Las voces de sus personajes se escuchan con un timbre de voz y una cadencia. Se suele elogiar a muchos autores por su "oído" como un lugar común cuando realmente no lo tienen. Romina, en cambio, sí.
Una de las cosas que más me llama la atención es que en la mayoría de libros de cuentos siempre hay unos más logrados que otros, unos que pudieron haberse mejorado, quitado, reescrito, etc. Uno de los más grandes méritos de Famulus es que todos los cuentos están muy bien hechos. Todos tienen un gran nivel. Todos pueden ser el mejor del libro porque todos compiten por igual, y eso dice mucho de la dedicación de la autora.
¿A qué llamamos hogar? En Famulus, Romina Paredes nos invita a reflexionar sobre los lazos familiares, esos hilos invisibles que tejen nuestras relaciones mientras enfrentamos la rutina y el lugar que debería ser nuestro refugio. Sin embargo, no todo es perfecto. Hay momentos en los que debemos decir basta, arrancar las espinas que nos hieren y nos impiden avanzar.
Es el segundo libro de la autora que leo y nuevamente me ha gustado su estilo. Los cuentos, cortos, concisos pero claramente vinculados con su experiencia me llevan a cuestionarme diversos aspectos de lo que significa ser mujer en este país y específicamente en mi tiempo y ciudad.
Una autora que imprime violencia de manera sutil. Párrafos concisos. Pocas oraciones quedan al aire. Lugares comunes en algún punto, pero bien aterrizado. Un placer. Una lectura ágil. Un buen libro de cuentos.
Me gustó muchísimo este libro, pero me tuvo al borde en cada uno de los cuentos. Es tan duro, tan crudo, tan fuerte que debía parar después de terminar cada cuento para tomar aliento. Si bien es corto, no fue posible para mi leerlo de corrido. Lo recomiendo mucho, pero entiendo que puede ser un poco difícil para algunas personas.