En este libro el autor hace un repaso de todos los grupos de disruptores endocrinos conocidos y de las patologías que pueden causar, pero lo hace contando diferentes experiencias vividas durante su carrera profesional, lo cual lo hace más interesante.
Al final de cada uno de los capítulos y al final del libro hay un listado en el que se exponen diferentes actuaciones para reducir la exposición a los disruptores endocrinos. Algunas de las recomendaciones es bastante sencillo cumplirlas, pero otras no están al alcance de todo el mundo.
Además de divulgar sobre la disrupción endocrina, el autor hace una crítica brutal a las autoridades competentes encargadas de la regulación de estos químicos, pero la palma se la lleva la Comisión Europea.
Es un libro que recomiendo porque ayuda mucho a abrir los ojos sobre este tema y a conocer a qué nos exponemos sin tener ningún conocimiento previo sobre ello, lo cual es fruto de la falta de divulgación y de advertencia por parte de las autoridades que deberían encargarse de ello.