Rebeca se marchó de la colonia Monte Laurel en cuanto tuvo oportunidad pues lo que vivió allí en su adolescencia es algo que aún la persigue por las noches. Solo vuelve un par de veces al año para realizar visitas rápidas a su padre y hermano, así que nunca habría pensado que se encontraría dirigiéndose hacia allí a toda prisa después de recibir una extraña llamada desde el instituto de su hermano: este ha organizado un pasaje del terror junto a dos adolescentes más y nadie se explica cómo ha podido ocurrir, pero ha desaparecido gente en su interior.
Lo primero de todo: no entiendo porque esta pequeña maravilla se ha publicado directamente en el sello Booket. Sé que no a todo el mundo le puede gustar lo mismo, pero siempre me frustra ver como el género de terror pasa tan desapercibido y que por culpa de una etiqueta historias que merecen mucho la pena pasan desapercibidas.
Admito que yo misma me animo con este género menos de lo que me gustaría y precisamente por eso este año estoy de enhorabuena, porque me he encontrado con varias historias que han conseguido sorprenderme, salirse de lo común. Cuando pienso en Bajo el barro la idea que acude rauda a mi mente es “terror a la española” y es que realmente no creo que haya mejor manera de describir este libro. No se trata de un libro del tipo slasher, ni es una historia de fantasmas o vampiros u hombres lobo; esta es la historia de un monstruo que Rubén Sánchez Trigos ha ideado a la perfección, una leyenda tan redonda que me ha obligado a consultar si realmente existe en nuestro folclore o por el contrario era pura invención.
El libro consta de 102 capítulos repartidos en 8 partes (no estoy del todo segura, puede que me haya descontado) en los que se alterna la narración en tercera persona de lo que está ocurriendo en el momento en el que el Pasaje está en activo con conversaciones de Whatsapp, publicaciones de prensa, entrevistas e incluso fragmentos de un libro publicado a posteriori por lo que sí, desde el primer momento sabemos que el juego creado por Roberto, Diego y Mei causó un impacto tremendo en la colonia Monte Laurel.
He visto alguna opinión que destacaba que algunas partes del libro son algo lentas, que incluso llega a parecer que la historia se estanca y estoy totalmente de acuerdo, solo que a mí no me ha parecido algo malo si no todo lo contrario. Con la sis tenemos la teoría de que los libros de miedo no existen (al menos en los tiempos en los que vivimos, que leer a Poe por ejemplo en su tiempo tenía que ser una experiencia totalmente distinta oye), quizás por eso siempre disfruto más de estas historias que se cuecen a fuego lento, que me van dando información a cuentagotas, lo que obliga a mi cabeza a trabajar... y ya se sabe que los peores miedos son los que nos creamos nosotros mismos.
Imaginaros la situación: os llaman del colegio de vuestro hermano que tenéis que ir urgentemente y una vez estáis allí, os dicen que ha desaparecido gente en el Pasaje del terror que ha creado vuestro hermano, cosa que nadie se explica puesto que dicho túnel se ha realizado aprovechando las instalaciones y no hay ningún sitio por donde los desaparecidos hayan podido salir o caer... y de golpe y porrazo estos vuelven a salir por la puerta como si no hubiera ocurrido nada. Pero sus familiares lo saben, quizás no al principio pero si con el paso de las horas, quienes han salido del Pasaje, de una u otra forma, ya no son los mismos que entraron en él e insisten, insisten incansablemente en que todo el mundo debe entrar al Pasaje, vivir la experiencia por si mismo.
El miedo es el eje principal de esta historia, pero no hablamos de miedos superficiales no, si no de aquello que nos aterroriza, esos miedos tan profundos que algunos incluso han logrado olvidarse de ellos... esos miedos son los que el barro ha mostrado a Rodrigo, Diego y Mei para que lo recreen en el túnel especialmente para cada una las personas que se atreva a aventurarse en el.
No quiero decir más porque me emociono y al final contaría la historia entera, pero de veras que este es un libro que he disfrutado de cabo a rabo y que se va directo a mi lista de mejores lecturas de este año, ya no por ser una lectura de terror que me ha tenido dándole vueltas a qué podía estar ocurriendo, a qué me encontraría yo en el túnel; si no por la gran cantidad de miedos que nos muestra, como en pocas y breves imágenes se nos da entender lo enferma que está la humanidad.