El trabajo de Ana Laura Aláez siempre ha deambulado entre realidades y ficciones, el cuerpo y sus representaciones, los objetos y el comportamiento frente a ellos. El suyo es un trabajo alegórico que más que inventar imágenes las confisca, testigo de un momento histórico en el que el arte rompía con los discursos lineales, la idea de progreso, y buscaba esos recorridos oblicuos a través de la historia del arte.