La Ilustración y la primera Revolución Industrial permitieron la consolidación del avance mundial de una concepción errada de la Naturaleza como algo externo, como un afuera posible de explorar y explotar hasta el agotamiento. Este avance voraz nos ha conducido, en un par de siglos, a una situación radical donde la relación de los seres humanos y el medioambiente esté determinada por el «cambio global», del que el cambio climático no es más que una parte. En la actualidad se vuelve patente cómo formamos parte de esa Naturaleza y cuánto dependemos de ella para sobrevivir; porque no somos dueños privilegiados o beneficiarios exclusivos de sus riquezas o sus dones. Este libro explora aspectos diversos de la creación poética y literaria, desde Chile, en un siglo XX que, a través de autores como Gabriela Mistral, Nicanor Parra y Violeta Parra, entre otros, junto con algunas comunidades humanas, han proclamado con lucidez la necesidad de proteger la vida humana y más que humana en el planeta Tierra. Estas voces, esta “ecocrítica desde Chile”, como mostramos en este ensayo, se adelanta a la llegada de los movimientos ecologistas, incluso antes de lo que la academia ha llamado estudios verdes, humanidades ambientales o ecocrítica.
¿Qué rol juega la literatura en la ecología y por qué es necesaria para ayudarnos a pensar en una nueva forma de ver el planeta y el territorio? Este libro hace observaciones interesantes y novedosas desde la interdisciplina. La parte más bacan es la que habla de la “escritura de compostaje”, concibiendo la escritura como un reciclaje. Ahora, repite mucho varias ideas y se pierde en sus propios códigos academicistas. Aún así, vale la pena leerlo.