Novelista, dramaturgo, ensayista y catedrático universitario. Salvador junto a Pablo Palacio se constituye en nombre clave dentro del movimiento de vanguardia que se gesta en la década del 30, sobre todo por sus cuentos y, en especial, su texto de anticipación: En la ciudad he perdido una novela. Sobre este libro apunta la crítica española, María del Carmen Fernández: "(...) es la primera y, en nuestra opinión, la mejor de las doce novelas que publicó Humberto Salvador. Escrita en 1929 y editada en 1930, durante los primeros años de dicha década recibió, tanto el elogio apasionado como la crítica encarnizada para caer, poco tiempo después, en un olvido casi absoluto. Rescatarla de este destino a todas luces inmerecido supone descubrir la veta literaria más valiosa del escritor guayaquileño. Nos permitirá, además, enfrentarnos a una de las realizaciones experimentales más atrevidas de la denominada "Generación del 30". Experimentalismo en que, al menos en el terreno narrativo, se ha venido situando a Pablo Palacio como figura solitaria y única."
En muchos sentidos esta novela está llena de potencial poco realizado. No diré que tiene momentos espectaculares, pero, en lo personal, muchas reflexiones de la primera sección me parecieron interesantes y bien desarrolladas. Y aunque las reflexiones podrían ser consideradas básicas, en el sentido en que son análisis sobre la situación socioeconómica de los personajes en base a nociones básicas del marxismo y análisis de sus personalidades en base a teorías freudianas, el hecho de que Salvador estuviera pensando en estos temas en particular (dados mis propios intereses) bastó para volver al texto intrigante y preguntarme hacia dónde llevaría la historia.
Sin embargo, en la segunda y tercera parte quedó claro que Salvador no tenía un plan armado para la novela en su totalidad. Y los errores que estaba dispuesto a pasar por alto al principio, se volvieron una constatación de problemas más estructurales al verlos repetirse una y otra vez en el texto: personajes introducidos con claros fines didácticos, monólogos internos que tornan en panfletos, la complejidad de las personalidades reducida una y otra vez a capitalismo y sexualidad insatisfecha, etc.