«La existencia es un pulso entre la vida y tú, entre las circunstancias y tú, entre la voluntad y un destino que se ríe en tu cara a la menor oportunidad. Porque al destino le encanta jugar».
Hay historias que es preferible abordar sin conocer lo que aguardan, sin prever el impacto que pueden tener sobre ti. Como quien se aproxima al vacío con los ojos cerrados.
La de Aitor y Teresa es una de ellas.
Jamás pensaron que tuvieran que enfrentar un giro vital tan fuerte. Que un acontecimiento así cambiara el orden de sus sentimientos y su magnitud. Que los obligara a confesar verdades, a defender sus deseos, a tomar decisiones con el tiempo en contra. Con el presente en jaque y el futuro incierto.
Creían tenerlo todo controlado, pero… algo se les escapó de las manos.
Todo el mundo debería tener un lugar adonde volver, en el que sentirse refugiado y abrazado por los recuerdos que clarifican los sentimientos,que te revelan al oído lo que el corazón siente y tu mente casi ha olvidado, porque no es, sino enfrentándolo a las emociones, como el corazón habla.
Mª del Pilar Muñoz Álamo nació en Pozoblanco (Córdoba), en agosto de 1967. Con ocho años de edad dejó su pueblo natal y se trasladó a la capital cordobesa donde reside desde entonces. Es licenciada en Psicología –especialidad en Psicología Clínica- por la UNED y funcionaria de la Administración General del Estado, desempeñando actualmente su labor profesional en el Ministerio de Trabajo e Inmigración.
Esta historia es de esas que dejan huella, te deja una muesca en el corazón y sabes que no la vas a olvidar jamás. Una historia sin buenos ni malos, a todos los comprendes y no sabes cómo reaccionarias tú de estar en esa tesitura. Recomendable al cien por cien, imprescindible más bien.
A veces encuentras joyas entre la literatura de publicación independiente que convierten nuestro modo de vida en algo tan digno que una se felicita por formar parte de esta comunidad. Eso pasa cuando lees a Pilar Muñoz y, sobre todo, si lo que cae entre tus manos es esta historia conmovedora y tan llena de verdad, que te hace pensar a la vez que sufrir con su trama y su desarrollo. Es cierto lo que dice la autora, que a veces es mejor no saber de qué va una novela, porque al adentrarte, todo es sorpresa: la sencilla (en apariencia) causa que rompe la cotidianudad de los protagonistas; el modo en el que está escrita, con esa magia que otorga la segunda persona, tan infrautilizada en literatura y que es tremendamente efectiva; el punto de vista masculino para una trama eminentemente femenina; las palabras elegidas, con esa maestría de los que saben hacerlo hasta conmover al lector... Todo eso es 'Cuando la llamaste Claudia', un ejemplo mayúsculo de narrativa de calidad que espero se lleve todos los reconocimientos que se merece.
Aunque al principio me costó un poquito coger el ritmo porque empieza de a lleno con reflexiones interesantes, una vez pasada esa primera "barrerra" me encantó. Está escrita en segunda persona y en un tono que invita en todo momento a reflexionar y a que nos pongamos en los zapatos de los protagonistas. Bonita y emotiva, la autora ha sabido abordar muy bien un tema bien complicado y para el que no existe una sola solución buena, sino diferentes puntos de vista y formas de ver y sentir la vida. Desde mi punto de vista, esta es con diferencia la mejor novela que ha escrito hasta el momento.
Cuando me decido a leer una novela, normalmente me atraen aquellas que te plantean vidas, situaciones o personajes distintos a los que encuentro en mi vida cotidiana. No tenía ninguna referencia del argumento de esta historia, solo buenas críticas, por lo que me lancé a leerla sin red. Y así me ha pasado, que me ha removido tanto tanto que ha habido un momento que no sabía si dejarla porque me estaba descubriendo cosas tan tan cercanas, que me estaba doliendo. Superado el miedo a verme retratada y juzgada por mí misma, la he terminado en un suspiro. Por mi modo de entender el arte, en cualquier expresión, si una obra te provoca cualquier tipo de emoción, ha cumplido su misión. Por eso esta novela, me parece magnífica, un tesoro, creo que el mejor libro que he leído este año y que me ha provocado tanto, desde el miedo, el desprecio, el llanto, el perdón, la ternura hasta la esperanza. Todo esto sólo es posible con una buena historia, una buena narración, un estilo de escritura preciso y precioso. El uso de la segunda persona del singular ha sido una sorpresa y ha hecho más especial esta obra. Sin duda, una gran obra. Enhorabuena a la autora y 100% recomendable.
Este es el primer libro que he leído de este autor y déjenme decirles que ¡Me ha encantado! Estoy feliz de haberlo comenzado a leer. Un libro hermoso, inspirador, lleno de emociones, con una escritura impresionante. Definitivamente es una lectura que alimenta el alma. ¡Increíble trabajo de la escritora! Sin duda lo recomiendo y creo que todos deberían leerlo.
¡Emocionalmente profunda! ¡Qué manera de contar una hermosa historia de amor! Con gran intensidad y una narrativa impecable, llena de reflexiones, la autora adentra al lector en un torbellino de sentimientos e ideas que no dejan de revolotear en la mente y en el corazón de quien la lee, despertando todos los yo posibles en cada situación. He sentido la alegría, el miedo, el dolor, la esperanza, el desaliento, la ira, la tristeza y el amor de sus personajes.
No he podido evitar las lágrimas. Aitor y Teresa se han distanciado y ahora que los hijos son mayores toca retomar el tiempo para ellos, solo que un descuido cambiará ese futuro. Volver a ser madre con 46 años? Desde luego, no es algo fácil de asimilar.
Historia que emociona, con los miedos tan bien plasmados, ante la situación de volver a ser padres y empezar otra vez de cero, cuando tienes otras prioridades en la vida. Y un final maravilloso!!!
Novela escrita en segunda persona, donde el narrador se dirige siempre al protagonista masculino. Cargada de sentimientos, reflexiones, e imposible de parar de leer hasta el final