“Ahora sé, a la distancia, que la felicidad no es un lugar. Eso no significa que no existan ciertos espacios físicos que nos hagan sentir mejor, lo que quiero decir es que no hay chances de permanecer mucho tiempo ahí sin que las cosas se muevan y haya que aprender todo de vuelta”
Me volví muy fan de esa cita que no sólo me gusta y contiene el título del poemario, sino que también es una fiel foto del contenido de este libro. Un poemario que explora los límites del sentimiento y del amor, que nos habla de quiebres, de rupturas, de desamor y de crecimiento de forma simple, con pocas palabras pero que puestas juntas hacen una bella poesía. Me gustó mucho, lo leí de una sentada y lo disfruté mucho. Leerlo se sintió una linda compañía y empatice mucho con lo que transmite a través de sus poemas que se convierten en su mayoría en aliados de un lector que probablemente estuvo en aquellos sitios también. Lindo poemario para empezar a dar primeros pasos con el género…
“Un recordatorio para cuando lleguen los momentos de tristeza: al igual que durante los cortes de luz, es recomendable salir a comprobar si sólo somos nosotros o es en todo el barrio”
"Cerca de nosotros, esa heladera vieja aun sirve para conservar la temperatura aunque todas la noches haga un ruido molesto que solo se escucha cuando no podemos dormir"
Un recoradatorio para cuando lleguen los momentos de tristeza: al igual que durante los cortes de luz, es recomendable salir a comprobar si slmos solo nosotros o es en todo el barrio.
El primer libro que compré de Gustavo Yuste fue "La fidelidad de los gatos", por razones más que obvias para quienes me conocen aunque sea un poquito. Ya había leído algunos poemas suyos a través de las redes sociales, y fue inmediata la conexión con su perspectiva sobre vivencias que nos son comunes a todxs, pero que analiza y describe a la vez con una simpleza y originalidad que hacen difícil no sentirnos tocadxs en lo más sensible.
Apagón
Un recordatorio para cuando lleguen los momentos de tristeza: al igual que durante los cortes de luz, es recomendable salir a comprobar si sólo somos nosotros o es todo el barrio.
Este es el poema que aparece en la contratapa de "La felicidad no es un lugar", editado por Santos Locos Poesía, y no hace falta nada más: un solo poema para invitar a la lectura, para empezar el libro y no poder parar. Fue una de mis adquisiciones en la 46° Feria Internacional del Libro de Buenos Aires y me quedé con las ganas de traerme también "Accidentes del ánimo". Ya sé con cuál título continuar construyendo mi colección Yusteniana.
Por lo pronto, convido con otro poema, como me gusta hacer en el caso de reseñas de este género, porque como dice Armando Alanís, necesitamos que la poesía nos salve del mundo. Más poesía, por favor.
Objetos perdidos (II)
Prestar libros nunca fue lo mío. No es falta de generosidad, más bien es precaución.
En el fondo, no quiero repetirla experiencia traumática de confiarle a otra persona algo que me define y que tarde tanto en devolvérmelo que hasta yo mismo no logre recordar si alguna vez lo tuve.
"Somos todos frágiles excepto cuando llega la hora de juzgar al otro."
"No te preocupes tanto cuando alguien te ataque; empezá a hacerte problema cuando nadie te defienda."
"Un recordatorio para cuando lleguen los momentos de tristeza: al igual que durante los cortes de luz, es recomendable salir a comprobar si somos solo nosotros o si es en todo el barrio."
"Apagón Un recordatorio para cuando lleguen los momentos de tristeza: al igual que durante los cortes de luz, es recomendable salir a comprobar si somos solo nosotros o es en todo el barrio."
Un día me encontré en Instagram con un poema de Gustavo y comencé a buscar más de sus textos, me hice fan de varios de ellos. Afortunadamente pude conseguir este en la FIL Guadalajara y vaya que me he topado con un poemario bien construido: poemas que se enlazan uno a uno de manera inteligente, su belleza radica en la simpleza con que se descubre cada una de las circunstancias que envuelven a la voz lírica, y ahí también nos encontramos. Es contundente en la parte conceptual, no tanto en la figurativa, y, sin embargo, para quienes gustamos del existencialismo en todo tipo de texto, funciona perfecto (para quienes gustan de Pizarnik o Gelman, lo van a disfrutar). Varios poemas son capaces de acompañar el resto del día. Ampliamente recomendado.
Objetos Perdidos (I) Ahora que llueve el paraguas que dejaste acá es todavía más irónico.
De la última vez que nos vimos, apenas queda ese objeto que descansa en un rincón para consolarme: ser olvidado no es algo que me pasa solo a mi.
Me encantó mucho de este poemario lo humano que lo sentí. Lo que más disfruto de la poesía es cuando la leo y me hace sentir acompañada, y eso me pasó al instante con Gustavo. Recomendadísimo.