La ballena, de Janne Toriseva, se trata de una vuelta de tuerca más la obra de Herman Melville, Moby Dick. En este caso, se hace desde el más absoluto respeto hacia el original, aunque añadiendo recursos propios que, quiera que no, se agradecen. No obstante, siguen estando presentes Queequeg, Ismael, Ahab, Starbuck, etc.
Sin embargo, cuenta con varios errores, bajo mi punto de vista, que pueden quitarle cierto atractivo al conjunto final.
En primer lugar, cabe destacar que Toriseva no se preocupa, lo más mínimo, por introducir al lector en la historia de Moby Dick; da por hecho que ya conoce la obra de Melville de una forma u otra (libro original o adaptaciones cinematográficas), lo que hace que la narrativa vaya a contarreloj y no profundice lo suficiente, además de saltarse elementos clave de la obra original.
En segundo lugar, la figura del Capitán Ahab está desdibujada por completo. En su día, muchos creyeron que Ahab era el protagonista, y no Ismael. Sin embargo, en La ballena, Ahab es testimonial y poco más que un viejo cascarrabias del que no conocemos nada, y nada se nos explica. Por tanto, su obsesión por cazar a Moby Dick carece de sentido si nos ceñimos al Ahab de Toriseva.
Y, en tercer lugar, y esto es algo muy particular, el dibujo no acompaña a una obra de este calado. No se trata de mayor o menor calidad, sino del estilo del mismo. A caballo entre lo abstracto, lo onírico y el dibujo infantil, no transmite en ningún momento la inmensidad del mar, la caza de ballenas en el siglo XIX, el peligro de las mismas o la vida a bordo del Pequod.
Dejando todo esto a un lado, es una obra recomendable, siempre y cuando tengamos, previamente, clara la historia de Moby Dick, ya sea por la obra de Melville, o bien por adaptaciones como en la que Gregory Peck interpreta a Ahab en la película de John Huston, o bien la miniserie protagonizada por Ethan Hawke como Starbuck y William Hurt como Ahab (bajo mi punto de vista, la más fiel).