3,5 🌟
Es un libro muy muy corto, que narra un acontecimiento en la vida de una familia de clase media: la familia Timmins. Rosa, la mujer, con una visión algo distorsionada de las ganancias que entran en su casa, quiere dar una cena elegante para un selecto colectivo de personas y su marido, Fitzroy, no muy convencido accede por contentarla. A medida que se va avanzando nos percatamos que las intenciones de querer demostrar que son más de lo que son en realidad, es la esencia de la trama. Las invitaciones van dirigidas a personas de clase y de posición social más alta que la suya (algunos incluso se sienten ofendidos por la invitación), mientras que sus verdaderos amigos son eliminados de la lista por una Rosa empeñada en hacer de su cena una velada de mucho postín.
No tienen ni el espacio ni los recursos para dar esa cena a tantas personas y con tanta elegancia como quieren, y observamos las mañas y los ajustes que van realizando para que todo salga lo mejor posible. Un intento patético de dar una cena muy por encima de sus posibilidades, donde finalmente el disfrute brilla por su ausencia y cuya consecuencia son situaciones bochornosas e incomodidad ante personas con las que realmente no tienen feeling ninguno.
Todo acaba con habladurías sobre el pobre Timmins (que lo único que quería era contentar a su mujer), con los enfados de aquellos más cercanos que no han sido invitados y con una serie de deudas a las que no pueden hacer frente... y ¿todo para qué? ¡ay cómo nos gusta aparentar y qué ridículo es querer ser alguien que no se es, por impresionar a otros y alimentar nuestro ego! Cosa que, tristemente, no pasa de moda.
Una historia muy cortita, con su mensaje, divertida y amena. Se lee en un suspiro. Los personajes están bien dibujados, se observa a ese Timmins algo atosigado el pobre infeliz, con una mujer que busca conseguir más de lo que él puede darle y con una suegra que le quita un poco de vida cada vez que se le acerca... menuda es ella!!!