El hombre sin amor es la antología de los mejores relatos de Eduard Limónov, preparada solo unas semanas antes de su muerte.
Estos ocho fragmentos de vida corresponden a un periodo muy concreto de la biografía de su autor y conforman algo parecido a una novela del desamor, o mejor, del desencuentro con el amor, mientras que el astro solitario que puebla sus páginas sería el héroe lírico que bascula día a día entre el éxito y la indigencia, entre el estupor y la venganza, entre la euforia de la carne y la sed de supervivencia.
Por su parte, incluido en el apéndice del libro, Corpus L. es una acercamiento insólito a la figura del autor ruso. Tania Mikhelson parte de la supervisión minuciosa de su narrativa breve para entregarnos la más lúcida reflexión acerca de las pasiones que arrastraron a Limónov más allá de su oficio literario; más allá, incluso, de su propio periplo biográfico; muy cerca del Hades primigenio donde moran los demonios que fuimos, que deberíamos —así nos exhorta el autor— volver a ser.
Limonov is the leader of the unregistered National Bolshevik Party (NBP). Limonov served two years in prison for illegaly purchasing weapons.
Limonov's works are noted for their cynicism. His novels are also memoirs, describing his experiences as a youth in Russia and as émigré in the United States
Infumable. Si Bukowski ya se me hacía bola esta versión descafeinada me ha resultado soporífera. Además, una tendencia a irse por las ramas de, encima, unas tramas flojas. Ni lo he terminado.