Solo se cristaliza el significado de la infancia después que esta se ha perdido. Aconseja el preámbulo de Lolita Montero: "No tengas mas de doce años, pues si tienes más de doce, quizás no me leas". Y en efecto, quienes pasamos de esa edad, solo evocando nuestra propia infancia y convirtiéndonos en compañeros de aventuras de Lolita, entendemos sus verdades íntimas. Eso no es problema para los niños.
El lector no tarda en flotar tras la narración, que calcula la infancia mediante la alternancia de la escuela con las vacaciones. Por ello, cada capítulo se designa por algún acontecimiento o personaje, no por números. Pero no significa que se trate de mera compilación anecdótica, pues tanto la evolución narrativa como su emplazamiento en el tiempo señalan dos infancias: la de la protagonista y la de la república; y como evolucionan ambas, como pequeñas amigas. Número fatal es el doce. En la era de Belisario Porras (1912-1924), Lolita prolonga su candidez, potenciada por los ambientes y acontecimientos campestres y citadinos plasmados con lenguaje fresco y subyugante. El cierre simboliza un fin abrupto de la inocencia en contraste con la construcción episódica previa. Quien no sienta tal golpe, no tiene corazón en el pecho. Lolita Montero está llena de aristas para el análisis. Se lee con avidez, está en un tiempo, pero es atemporal; tiene la virtud de la sinceridad. En buena hora, la Biblioteca Nacional de Panamá reedita esta bella joya de la literatura infantil. Ojalá pueda leerse por niños y adultos, o mejor por todos en compañía. - José Ángel Garrido Pérez, especialista en Lengua y Literatura Española.
Si eres joven, deberías leer esta pieza de la literatura panameña. Es un libro ligero y fácil de leer, compuesto por cuentos narrados desde la voz de Lolita, una niña que se convierte en nuestra protagonista y guía. A través de ella, la acompañamos en cada etapa de su niñez, observando el mundo con curiosidad, ternura y asombro.
Es un libro juguetón, delicado y profundamente cercano a la cultura panameña, lo que lo vuelve íntimo y fácilmente identificable.
Lolita Montero es, definitivamente, un libro para todas las niñas que alguna vez no entendimos qué significaba ser una niña —y las realidades que eso implicaba— hasta el momento en que dejamos de serlo.