«Su talento es su vida; su dignidad, poder narrarla.» Estas palabras de Benjamin reflejan a la perfección el espíritu de esta novela autobiográfica de Cristina Peri Rossi.
Con una prosa cómplice, rica en matices y desde la sinceridad más absoluta narra sus primeros años de vida en Uruguay junto con padres, abuelos, hermana y un tío solteron llamado Tito, familiar que resulta decisivo en la formación cultural de esta niña que luchará contra viento y marea para convertirse en escritora.
Página a página la veremos crecer con una curiosidad sin límites, debatirse entre exigencias familiares, sociales y religiosas; leeremos sobre sus primeros amores, sus lecturas y búsquedas personales. Asistiremos a un complejo mosaico signado por Eros, hasta llegar a ella a 1972, cuando sube al barco italiano Cristófono Colombo y, en lugar de desembarcar en Génova —la ciudad de la que partieron sus bisabuelos y destino final de ese barco—, se queda en Barcelona por algo que podemos llamar destino o amor. Pero eso ya es otra historia.
Uruguayan novelist, poet, and author of short stories.
Considered a leading light of the post-1960s period of prominence of the Latin-American novel, she has written more than 37 works. She was born in Montevideo, Uruguay but was exiled in 1972, and moved to Spain, where she became a citizen in 1975. As of 2005[update] she lives in Barcelona, where she continues to write fiction and works as a journalist. She studied at the University of the Republic.
Me gusta mucho el borroneo que hace entre ficción y realidad. Quizás todo sea sobre su vida. Quizás esté contando como ficción todo por lo que ha pasado, su familia, (durísimo lo de su padre), su relación con los libros, sus amores, sus descubrimientos, en fin, su vida, sus procesos. Es muy duro a momentos por cosas que le pasaron, pero es maravilloso en su totalidad. Solo había leído algo de su poesía, que aún estoy leyendo, y que me gusta muchísimo, y pienso leer mucho más. Recomiendo mucho!
Hace poco me di cuenta de que disfruto especialmente de los libros que hablan de la infancia, desde la infancia. Los libros que nos sumergen en esos años en los que todavía no entendemos el mundo de los adultos e intentamos encontrar nuestro lugar, o al menos un lugar. Entender el por qué de las cosas, o no entenderlas a pesar de las explicaciones que nos van dando. Y es que quizá, en esas edades, simplemente somos, simplemente estamos sobre nuestros pies, intentando comprender lo que los demás esperan de nosotras, lo que supone ser una niña, o una mujer.
Cristina Peri Rossi es una prolífica escritora, poeta, traductora y activista uruguaya, que se exilió en España en 1972 huyendo de un Uruguay dictatorial que censuró su obra. Palabras que resumen un trozo ínfimo de su persona. Peri Rossi es una mujer con una sensibilidad exquisita, sofocante, delicada, adictiva y única. Una escritora que te atrapa bajo su escritura, tan bella, sensible y sincera. La he descubierto con su autobiografía “La insumisa”, y quizá no haya mejor definición para los capítulos que componen su vida que el propio título de la obra; la insumisión. «Nunca escuché definir a un varón por lo que le falta. Nunca oí que una abuela o una madre le dijera al nieto o al hijo: “No tienes clítoris ni vagina”. Pero a veces ocurre _como me ocurrió a mí_ que aun en mi ignorancia _no sabía que tenía clítoris_ descubrí, espontáneamente, para qué servía: para proporcionarme un placer autónomo, independiente, sin esperar a ningún Príncipe Azul.»
Peri Rossi reconstruye sus primeros años de vida desde la edad adulta sin alterar la lógica infantil, esa tan curiosa, esa tan olvidada, esa que nos hace sonreír cuando escuchamos a una niña hablar e interpretar el mundo, a su modo. Además, de forma mordaz, va añadiendo detalles críticos, cómicos o trágicos, fruto de la experiencia que otorgan los años, sobre las sociedades, las injusticias y el sistema. Y sin embargo, no renuncia a ese lado poeta suyo tan palpitante, tan lujurioso, tan embriagador. «Oprimía una A ceremoniosamente, y el carácter negro se imprimía sobre el papel. Las teclas eran como pezones que yo empezaba a sorber golosamente: una jota por aquí, una ele por allá, y la opulenta M, M de madre, de mimo, de mama, de mermelada, de melón. Me pasé la tarde concentrada, pulsando la máquina de escribir, descubriendo sus secretos, como años después, pasaría días, noches enteras, tocando un cuerpo, acariciando su piel, sus tendones, recorriendo sus entradas y sus salientes, asombrada ante el placer, dichosa de que existiera y estuviera entre mis manos.»
“La insumisa” supone un viaje por las primeras veces, por la comprensión del orden establecido, por la sublevación contra lo que nos oprime. Un libro que me ha conquistado y al que volveré. No conocía a esta maravillosa mujer, pero espero seguir leyendo el resto de su obra.
Cuando comencé “La insumisa” supuse que sería una autobiografía que abordaría toda la vida de Peri Rossi, sin embargo, y no por ello menos valiosa, recorre únicamente su infancia, su preadolescencia y un brochazo anecdótico del amor vivido desde la adultez.
Es con aquellos años, con los que vemos quién iba a ser “la Peri Rossi”, los años cruciales de nuestra vida, los que constituirán sus principios, su inconformismo, su lucha por los derechos equitativos, su ansia lectora, sus deseos y pasiones.
Hace poco leía una frase de Aurora Venturini que decía así: “La familia es el origen de todas las violencias”. Creo que este libro es una muestra de ello. Contado por una niña llena inocencia, humor y curiosidad que no llega a entender un sinfín de injusticias que lxs adultxs prefieren no contestar.
Por otro lado me gustaría puntualizar que me ha encantado como aborda el tema de la homosexualidad y el amor. Siempre es un gusto embriagarse de la energía de Cristina Peri Rossi, me ha gustado muchísimo.
"A insubmissa", da uruguaia Cristina Peri Rossi, é daqueles livros que se revelam uma descoberta preciosa. Um romance de formação, episódico, que acompanha a infância e o início da adolescência de uma protagonista como poucas vezes vi na literatura — uma menina que desde cedo entende que viver é, antes de tudo, não aceitar o mundo como ele é.
A narrativa começa por volta dos três anos da personagem e vai até os quinze, mais ou menos, passando por episódios que encapsulam com precisão espantosa os momentos mais formativos — e mais absurdamente sinceros — da vida. Cristina Peri Rossi escreve com uma consciência narrativa afiada: cada capítulo tem começo, meio e um fim que parece o encaixe exato de uma peça. Termina e você respira fundo, como quem sai de uma conversa importante.
A protagonista — insubmissa, como o título já adianta — é livre das expectativas e regras do mundo adulto. Ela observa o mundo com uma lógica própria, incorruptível, e não vê estranhamento algum em, por exemplo, estar apaixonada por outra menina. Para ela, claro que o objeto do amor seriam as mulheres. E quando alguém diz que os homossexuais vão para o inferno, ela se recusa a aceitar: como é que Deus faz alguém para depois condenar? Ela se pergunta, então: um pecador que não tem consciência do seu pecado ainda assim está pecando? — e a resposta adulta (sim) faz com que ela se indigne com o próprio Deus.
Cristina consegue acessar a mente da criança de um jeito que pouquíssima literatura consegue — e talvez porque muita nem tente. Em dado momento, a menina começa a estocar comida no quarto, a tentar fazer fogo, porque escuta que, se não se comportar, vai pro orfanato. Ela nem sabe o que é um orfanato, mas se prepara para esse destino com a seriedade e a lógica de uma criança que acredita em tudo que dizem.
As memórias passam pela escola, pela cidade, pela fazenda. Tem a formação dela como leitora — de clássicos, contemporâneos, poetas —, e essa construção da subjetividade através da leitura é também um dos grandes achados do livro. Cristina escreve com uma elegância feroz. É, sem dúvida, o livro mais bem escrito que li este ano. Vários momentos me lembraram A vida mentirosa dos adultos, da Elena Ferrante, mas com um brilho muito próprio.
E no meio disso tudo, há um trecho que, sozinho, já valeria o livro inteiro. É quando ela lê a dedicatória de Garota Querida, de William Saroyan, e entende, pela primeira vez, a natureza essencialmente falha — e por isso mesmo profundamente bela — do amor. “O amor não se pode dizer”, ela escreve. E o que faz o apaixonado? Rodeia. Cerca. Escreve poemas. Dá presentes. Tenta tocar o indizível com gestos. Aquele que ama quer oferecer o que é, e até o que foi, antes mesmo de ter visto o outro. Porque é isso: a experiência amorosa é anterior à linguagem e maior que ela. É um olhar que quer se fundir, e que, ao mesmo tempo, reconhece que o outro está fora, e por isso se olha, se penetra, se escapa. Cristina entende tudo — e nos faz entender junto.
Cristina Peri Rossi, uma das grandes vozes da literatura latino-americana, estava quase fora de catálogo no Brasil. "A insubmissa", seu mais recente romance, chegou agora pela Bazar do Tempo — e, felizmente, ganhamos também a antologia "Nossa vingança é o amor" (editora 34), reunindo alguns dos melhores poemas da autora. Que sorte a nossa.
Virar fã foi inevitável. E se você gosta de romances de formação, vá. Leia. Porque esse livro é extraordinário.
Por favor que prosa más bella. Tiene cosas tristes como todas las historias sinceras de mujeres latinoamericanas pero es muy muy hermoso. Lo recomiendo.
«La primera vez que me declaré a mi madre, tenía tres años (según los biólogos, los primeros años de nuestra vida son los más inteligentes. El resto es cultura, información, adiestramiento). Yo tenía propósitos serios: pretendía casarme con ella. El matrimonio de mi madre (del cual fui un fruto temprano) había sido un fracaso, y ella estaba triste y angustiada. Los animales domésticos comprenden instintivamente las emociones y los sentimientos de los seres y procuran acompañarlos, consolarlos: yo era un animal doméstico de tres años.»
Así arranca esta novela autobiográfica de Peri Rossi y es que es imposible no querer continuar leyendo.
Suelo ir con cuidado a la narrativa escrita por poetas porque he tenido malas experiencias; el excesivo lirismo que algunos/as utilizan me cuesta. Pero Peri Rossi combina narración con lirismo en su justa medida, describe el deseo, el odio, el amor por la literatura con las palabras perfectas, con inteligencia y personalidad (lee de nuevo y detenidamente el primer párrafo).
'La insumisa' abarca desde los 3 hasta los 13 años de una pequeña Cristina que va experimentando con el mundo que tiene a su alrededor: en sus facetas más traumáticas y en las que le crean contradicciones («ser mujer se convertía en un obstáculo para muchísimos de mis deseos»), pero también se maravilla con la posibilidad de amar a las personas («para mí lo importante era el amor, no quienes lo sentían. ¿Y quiénes eran dignas de amor? Las mujeres, por supuesto») y a los objetos, los libros.
En 'La insumisa', tenemos a una Cristina triste porque nunca viviría los suficientes años para leer todos los libros de la biblioteca de su tío.
No puede leerse a Peri Rossi y no querer darle hasta tu alma. Este libro es de los que gastan la punta del lápiz.
A modo autobiográfico, Cris nos adentra en un poco de lo que fueron las memorias de su juventud: la familia, los sentimientos, el autodescubrimiento y la rebeldía. Nos va presentando personas o momentos que fueron clave en su crecimiento y desarrollo a convertirla en quién es ahora.
Este libro es un cúmulo de emociones y sensaciones, es una pasión desbordada. Es una caricia suave y amorosa, pero también un huracán que arrasa el alma. Me sentí muy afín en muchas de los temas y opiniones que expresa. Siento qué dibuja con precisión varios límites del alma, con una firme pincelada.
Cristina Peri Rossi se rebeló, entre otras cosas, a un legado que su tío le advirtió: las mujeres que escriben "no escriben y si escriben, se suicidan". Una desobediencia que marcó toda su vida.
May Sarton escribió en uno de sus diarios, que estaba segura que para escribir una biografía bastaba con narrar cuatro o seis momentos significativos de nuestra vida, el problema —decía— era encontrarlos.
En La insumisa, Cristina Peri Rossi parece rastrearlos en su infancia y preadolescencia. En ellos explora dónde surgió su espíritu cuestionador, su actitud indócil ante las leyes que rigen el mundo, un mundo caníbal, que devora todo lo que no encaje en su modelo y que Cristina nunca naturalizó. Aurora Venturini denunciaba que «la familia es el origen de todas las violencias» y en La insumisa también lo es, aunque también es el de la dulzura. Una ternura irreverente que está presente en cada relato (también en los más crudos) de este libro.
La autora es mi poeta favorita, junto a Alejandra Pizarnik y Anne Carson. Su prosa, en cambio, ya lo había advertido en sus novelas, no me despierta la misma admiración. Quienes hayan visitado @mercuriolibros, lo saben: si bien, Estrategias del deseo es mi libro favorito de ella, es este el que recomiendo a quienes todavía no la leyeron porque creo que en La insumisa se encuentran tres cualidades que marcan toda su obra: su salvajismo, su carácter indisciplinado y su curiosidad. Y aunque, también reparo en que me resultó un libro irregular, con fragmentos —como el del tío que cité o el primero, donde recuerda a una niña de tres años que le pide casamiento a su madre para poder cuidarla toda la vida— me gustaron y conmovieron. Otros, más de los que hubiera sospechado, me dejaron indiferente.
Un viaje a la infancia. De las primeras veces, sagradas, frenéticas, vehementes. La narrativa de una pequeña Cristina, con todo lo que ello implica; la ingenuidad, el descubrimiento, los cuestionamientos, elementos que vuelven realmente entretenidos los diversos relatos. La frescura de las historias, vívidas, revierten el tiempo pasado en presente y ahora te figuras dentro de ellas.
Peri Rossi te invita a revivir(te) tu yo más íntimo, más pequeño, que nunca termina de existir, ni tampoco empieza. Aquel que convive con tus miedos, con tus inhibiciones, con tus por qués. Un libro que enamora, y que duele. Dulce y ácido como la vida misma, pero al mismo tiempo, sin binarismos - por defecto - absolutistas.
Capítulos independientes autobiográficos de la infancia de la autora. Habla sobre la niña que fue con cariño, respetando y dando importancia a todos los pensamientos, emociones y experiencias que tuvo. No ridiculiza su valentía, ni su no sumisión a los adultos (especialmente los más violentos) que la rodeaban. Imposible no encariñarse de la niña apasionada que fue, ni de la escritora apasionada que es.
Uma das minhas leituras preferidas de 2025. Uma delícia e um espanto o que Cristina faz com as palavras nesse livro. Combinando ficção e autobiografia (e um tanto de psicanálise, vale dizer!), os episódios parecem escolhidos a dedo para compor esse mosaico de formação de vida. I love Cristina Peri Rossi a ponto de comprar camiseta na Amazon sim, como diz o poema homônimo.
Para se falar com tanta intimidade da infância é preciso nunca ter rompido com a criança que se foi. Peri Rossi certamente ainda tem muito dessa criança viva dentro de si e conseguiu, com muita sensibilidade, humor e psicanálise, contar sobre o que a constituiu como pessoa.
me ha costado unos días pensar en lo que puedo escribir a cerca de esta obra y, simplemente, espero que todo el mundo se la llegue a leer en algún momento de su etapa vital. creo que me gustan demasiado las auto ficciones escritas desde personajes infantes, las disfruto y me leo en ellas, pero, además, esta trata vivencias tan crudas desde una mirada tan humilde y tierna.
mi parte favorita ha sido cuando cristina habla de su compañera elsa y todo lo relativo a su relación y deseo (pequeñas sáficas...), pero desde ese puntito infantil lleno de ternura, podría morir "no tenía ganas de que se me pasara-nunca había pensado en eso-ni de que a elsa se le pasara, al contrario, quería que ese cúmulo de emociones nos durara toda la vida, aunque me matara la ansiedad; y no me podía imaginar un momento en que no fuera así" !!!!!!!!!!!!!!!!!!!
y si ya me pongo a hablar de los capítulos dedicados más a "la familia", a su madre, a su padre... quizás exploto porque simplemente ha sido verme ahí, lúcida y muy pequeñita, pero ahí.
lo amé. me pareció de una ternura infinita. algunas partes (y esto es híper personal) me costaron muchísimo porque la interpelación llegó a ser literal y removió cascaritas que no sanaron ni sanarán. incluso por eso es un libro bellísimo.
-¿Qué te gustaría ser de grande? -Escritora - contesté sin vacilación. Él hizo una pausa y después siguió: -¿Cuántos libros escritos por mujeres hay en esta biblioteca? -Tres -dije-. Un cuarto propio, de Virginia Woolf, una antología de poemas de Alfonsina Storni y otro depoemas de Safo. -¿Leiste sus biografías? --preguntó. -Sí-respondi. -¿Leíste cómo murieron? -Se suicidaron -dije. -Pues aprende la lección --me dijo-: Las mujeres no escriben, y cuando escriben, se suicidan.
Este libro es una belleza. Es el relato de un despertar de la conciencia que cuestiona y se sorprende al escuchar las respuestas de sus mayores a sus preguntas. El diálogo reproducido arriba es una muestra de lo absurdo que parece hoy lo que hace unos años era la perspectiva dominante. Y desgraciadamente lo sigue siendo en una gran parte de nuestro mundo.
Cristina Peri Rossi describe, de forma sencilla y trepidante, las experiencias relacionadas con su cuerpo, las sensaciones para las que aún no tiene palabras, pero que hacen vibrar su ser.
Tuve la suerte de encontrar este ejemplar importado, porque donde vivo no se ha publicado nada de la obra de la autora. Seguramente, tras recibir el Premio Cervantes 2021 a finales de 2021, habrá una mayor disponibilidad de la obra de esta maravillosa escritora.
En esta obra, Cristina Peri Rossi tiene algunas cosas con las que no termino de comulgar (cosa que para una atea revoltosa, como lo fue ella, no sería un problema) y demasiadas cosas que admiro y venero.
Este libro, narrado desde una infancia aparentemente inocente, me ha ensimismado y no dudo que lo releeré mil veces más. Para creer en las escritoras no-suicidas y en los libros que son dedicados de amante en amante y que, al final, vuelven buscando tu regazo.
Creo que este es el tercer libro que leo de Cristina Peri Rossi, si no me equivoco la empecé a leer este año. Ahora puedo decir que me enamoré de su forma de escribir, de su manera de contar las cosas.
En este caso, este libro desdibuja los límites de la ficción y lo autobiográfico de manera que se te hace extremadamente adictivo de leer, además de que también es de lectura fácil. Por momentos el libro puede ser bastante duro por las cosas que tuvo que vivir, pero se nota en su narración que es una escritora que no le rehúye a lo crudo.
En general es un muy buen libro, recomendadísimo, y definitivamente quedo con ganas de ponerme a leer sus otros libros lo más pronto posible.
“En algún momento hay que vestirse, hablar, comer, decir banalidades: principio de realidad al que estamos condenados por no habitar el Paraíso, por ser humanos, es decir, susceptibles de morir, de enfermar, de enloquecer, obligados a trabajar, a medrar, a claudicar, a sufrir, a no saber, a no saber.”
A través de una serie de relatos, la autora nos cuenta sobre su infancia y adolescencia. Nos permite adentrarnos a sus pensamientos y sentimientos con una narrativa maravillosa. “Los seres humanos tenemos una capacidad extraordinaria para hacer sufrir a los demás”. “… mientras los objetos se nos resisten, los veneramos; cuando los poseemos, los destruimos”.