Al final de una adolescencia tardía, el autor vivió un tiempo en la casona de su temible abuelo Marcos y allí escribió relatos que salen a la luz por primera vez. Para Casciari empezaban doce meses alucinantes tras los que acabaría convertido, ya sin retorno, en un escritor. Para su abuelo, en cambio, comenzaba el último año de su vida.
Dice Casciari: «Mi abuelo materno me ayudó a ser un escritor, pero su intención no fue esa, sino convertirme en un títere. Ahora que murió soy capaz de escribir sobre él con menos tacto, y puedo recordar (ya sin rencor) el año surrealista que viví en su casa de San Isidro, cuando él me encerraba en la cocina con candado para que no saliera al patio a fumar, o revisaba mis cuentos y me tachaba con lápiz rojo las ideas que le parecían inmorales».
Los consejos de mi abuelo facho es el octavo libro de la Colección Casciari, y el sexto volumen de cuentos escrito con los borradores a la vista del lector.
Tiene algunos momentos buenos pero no me gustó particularmente. Me pareció un libro pensado para la venta, hecho a las apuradas. Sin embargo, destaco que Casciari tiene una escritura muy divertida y de fácil lectura. Más allá de este libro, el autor es sin dudas un excelente cuentista.
Hace muchos años, fui a ver Más respeto que soy tu madre al teatro, pero nunca investigué mucho sobre su autro. Unos años después, fui a una charla debate donde Casciari me conquistó con sus relatos, y comencé a leerlo. Cuando ofreció este libro en preventa me dio curiosidad y decidí darle una oportunidad. Me gustó mucho, aunque algunos relatos me chocaron un poco. Lo tomo como un reflejo de la época en que fueron escritos. Mi preferida es la primera parte, donde el autor nos narra todos sus primeros recuerdos. No pude evitar identificarme múltiples veces con su relato, con muchos recuerdos que uno cree que tiene enterrados u olvidados pero parecieron resurgir mágicamente. Me transportó a mi infancia, a esas miles de siestas donde nos acostabamos todos en familia en una misma cama a escuchar las historias que nos construyeron y a construirnos de la misma manera. La primera ida solos al quiosco, esa rodilla que se raspó por cruzar la calle demasiado rápido... Es un relato muy emotivo, por lo menos para todos los que hayamos transitado nuestra infancia en alguna ciudad pequeña de Argentina. Luego, contiene algunos relatos cortos escritos en la época donde el autor vivía en la casa de su abuelo, uno de los cuales, donde el protagonista es un violador, me pareció terriblemente fuerte y bastante retorcido. Si bien entiendo que la intención del autor era probablemente graficar una mente retorcida, no pude evitar sentir un poco de repelús frente a lo que leía. Después hay una historia sumamente argentina, que incluye santos mágicos, pobreza, locura y sexo. Me pareció muy entretenida, y disfruté leerla. La parte final incluye una obra de teatro, donde los protagonistas son dos niños pequeños. Es una historia que me hizo largar un par de lágrimas al final. Me da curiosidad como se debe ver en el teatro (en realidad, me encantaría ver cualquier obra de teatro a esta altura).
Me regalaron este libro hace un año y lo tenía súper pendiente. Después de emocionarme con "La valija de Lionel", decidí que ya era hora de leer a Casciari. Me gustó mucho este libro, es muy divertido. Se trata de una serie de relatos que el autor escribió cuando se iniciaba en el mundo de la escritura. Hay de todo... algunos cuentos, reflexiones, recuerdos de la primera infancia y un diálogo hilarante en el que dos nenes de cinco años hablan como adultos. Una lectura muy recomendable, sobre todo si se está buscando algo fresco y lleno de humor.
"LUCAS: ¿Vos sos loco, sabés la fuerza que hay que hacer para quebrar un dedo? No estás preparado todavía, Alex. ALEX: Odio no reconocer la derecha y la izquierda... Me está privando de un montón de placeres. L: ¿De verdad no tenés ningún truco del cuerpo? A: No. L: Qué simétrico que sos, nene, te aburguesaste."
Los cuentos, como siempre, excelentes, cercanos y con la característica picardía casciardesca. La obra de teatro, "Quedate conmigo, Lucas", arranca con una falta de tono importante pero explora hasta encontrar un final emotivo.
Estaba prácticamente segura de que no me iba a gustar. Me reconforta comprobar mi intuición. La primera parte, la de “las hojas rosas”, me resultó muy linda. El cuento de tifus siento que lo escribió otra persona. Y lo que es Lucas y Alex me parece todo, todo de mal gusto. Menos mal que acabo de leer Cuentros contra reloj que es lo mejor que leí de él. Si este fuese mi primer libro suyo, no lo leería más.
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Por ser una recopilación de cuentos y un teatral (odio los teatrales), le doy esa nota. Me encanta, mes nacional, humoristico y siempre tiene una buena prosa. Leer a Casciari es leer a ese tío copado que querés con todo el corazón y aún así nunca, jamás, en tu puta vida, apareció en un cumpleaños familiar antes de las nueve de la noche, solo fue a comer, no a saludarte.
Soy mega fan de Casciari. Este libro me gusta pero en realidad es un armado de sus obras y, al ser eso, se siente más segmentos que una obra entera. Los textos que lo componen, por si solos, son de excelente nivel
No es el mejor libro de Casciari, pero tiene momentos muy buenos. La intro explicando cuando el abuelo remarcaba los cuentos, la continuacion de sucesos de la infancia con la nostalgia a flor de piel, y la obra de teatro son muy buenos
La parte del abuelo me gustó mucho, pero esperaba mas de este protagonista tan interesante en el resto del libro, que pasó rápidamente a relatos muy poco relacionados (a mi entender). No eran malos, pero que se yo, no era lo que hubiese querido. Igual, si te gusta el autor, leelo!
Libro divertido, entretenido y que se lee rápido Tiene anécdotas de la infancia de Hernán, junto con su familia; y también la obra de teatro "Quedate conmigo Lucas". Imperdible. Hermoso.
Hernan Casciari es un genio, siempre me leo sus libros en una semana. Este libro en particular tiene uno de sus cuentos que no es entretenido para mi.. El resto una maravilla.
En alguna página esbozas una sonrisa. Si hago el esfuerzo de ignorar las palabras que pone en niños chicos, hay que reconocer que la obra de teatro está bien pensada y por momentos, entretenida.