Queridas amigas Mononas,
He terminado, al fin, el libro que tan amorosamente me regalaron, y no puedo sino escribirles mientras aún me acompaña cierta impresión, difícil de nombrar del todo. No es, quizá, un libro que se disfrute en el sentido más inmediato de la palabra; pero sí uno que acompaña, por momentos hace sonreír y en otros moviliza con una extraña persistencia. Incluso ahora, al cerrarlo, continúa resonando en mí. Y eso, sospecho, ya es mucho.
Hay en sus páginas una cierta insistencia —a veces silenciosa— sobre la soledad, no como mera circunstancia sino como condición inevitable, que me ha dejado pensando más de lo que esperaba.
“De estos estados solo se puede hablar por experiencia directa y lo propio de tales experiencias es su carácter de incomunicabilidad. ‘Por naturaleza propia, cada espíritu encarnado es condenado a sufrir y gozar en soledad.’”, dice en un pasaje, y acaso sea cierto. Hay cosas que no admiten traducción posible, que cada quien debe atravesar por sí misma. Y sin embargo, el libro tensiona esa idea: en cada carta que las escritoras se envían hay un intento —a veces delicado, a veces desesperado— de alcanzar a la otra, de acortar una distancia que nunca termina de desaparecer.
Y pienso en ustedes, en nosotras, en seguir cerca aun en la distancia. En cómo, incluso en esta era de la hiperconectividad, la soledad persiste de formas más silenciosas. Y aun así, seguimos buscando modos de alcanzarnos y acompañarnos.
Quizás por eso termino escribiendo esto acá, paradójicamente, en medio de ese flujo constante. Como un intento más, imperfecto pero necesario, de llegar a ustedes. Quizás nuestra amistad, como en estas cartas, no anule esa distancia ni la soledad, pero la vuelve habitable.
Les agradezco profundamente el regalo y las invito a leerlo también, para que tengan su propia experiencia, esa que, como el mismo libro sugiere, no termina de poder compartirse del todo; como una forma de lectura compartida que, aun en la distancia, pueda reunirnos.
Quedo, como siempre, vuestra,
Mina
P. D. He comenzado a sentir una cierta inclinación epistolar… no se sorprendan si pronto les escribo*. Y, desde ya, esperaré respuesta…
_________________________
*Claramente no van a estar así de bien redactadas ni pensadas; esto me llevó HORAS de escritura y edición jajajaja
Ah, y si llegaste hasta acá, seas quien seas, sos un ser de luz!!!!! Gracias por leer... ¿o por bancar el delirio? Ambas.