Comer es más que recargar energía, es una forma de comunicarnos y de invocar la nostalgia, los conflictos y la esperanza que definen nuestra vida. Recetario de sabores lejanos es un cómic documental que reúne ocho historias en las que se explora la relación entre conflictos socioambientales y los alimentos que consumen y producen las comunidades que son afectadas por ellos. Este libro fue dirigido por Pablo Guerra, las investigaciones en las que se basan los capítulos fueron compiladas por Diana Ojeda, Sonia Serna y Julio Arias. Recoge historias y recetas de Casanare, Putumayo, Ovejas (Sucre), el Brazuelo de Papayal (Bolívar), Vuelta de Gallo (Nariño), Calarcá (Quindío), el Bajo Río San Jorge (Sucre) y Quibdó (Chocó).
Este libro propone la colaboración entre la narrativa gráfica y la academia para buscar nuevas maneras de abordar la producción de conocimiento y su difusión.
Pablo Guerra is a comic book editor, critic, and creator from Colombia. He studied Literature at Universidad de los Andes and has a Master's in Screenwriting from Universidad Autónoma de Barcelona. He has written comics such as Dos Aldos (Two Toms), Caminos condenados, or Los perdidos and is the editor in chief of Cohete Cómics, a Colombian publishing house focused on comics. He has written extensively on the history of Colombian comics.
An opportunity to explore cooking beyond tourist and neoliberal agendas, this book intertwines environmental conflicts, memories, care, and food. Incredible!
Como lectura documental e investigativa es impresionante. Como dice en el epílogo, no es un recetario que pretenda estandarizar recetas, sino tomar conciencia de que ya no se pueden preparar porque algunos ingredientes no se consiguen o son costosos y el entramado cultural nunca volverá a ser el mismo, por lo que comer se siente diferente. Es una obra de pura nostalgia y crítica. Como historias, los guiones flaquean un poco. Pero como documento de la memoria, funciona bastante bien.
Me fascinó! Que importante aterrizar conflictos socioambientales a la cotidianidad, pero sobretodo las consecuencias afectivas, de memoria y de herencia que tienen. Me encantó que la forma de explorarlo fuera a través de cómic documental.
Son 8 historias sobre el sazón como lazo y conexión, reflejo de la vida misma, sus ausencias y sus anhelos. Ellas mismas lo describen perfectamente “no documentamos saberes en vía de extinción, ni exploramos la relación entre diversidad biológica y cocina tradicional. No hacemos un correlato del país de regiones en clave gastronómica. Este es un libro sobre la rupturas con lo familiar con la casa, con lo más cercano y conocido. Es un libro sobre la obstinada búsqueda de los sabores que se han alejado, se están alejando…”
El alimento es una forma elegida, de añorar otros tiempos de otra abundancia. Es la forma elegida de (d)enunciar la guerra, el despojo, extractivismo, saqueo, contaminación, precarización.
Este libro trata de la barriga y sus nostalgias, dice el epílogo. Este libro trata de desarraigos y como la comida con la que se crece es un arraigo, quizá el último. Creo que sus mejores momentos es cuando es explícito en lo que quiere, en sus historias. Falla y mucho en la forma en la que se cuenta, los guiones están hechos de forma muy pobre y cuesta empatizar con algunos de sus protagonistas. Como ejercicio académico me parece súper valioso y se hace divulgación de una manera que conecta con un público más amplio. Sin embargo creo que pudo haber sido una serie de folletos distribuidos de forma gratuita.
Cada historia tiene su personalidad y su enseñanza, el conocer la historia de no solo estos sabores lejanos sino también lo amenazados que están, ayuda a generar conciencia a los lectores al tiempo que es una edición muy bella y coleccionable agradable de tener ojear y leer.