Durante el verano suceden prodigios. Los días se alargan, las noches se llenan de grillos. Hay también tragedias, milagros a la hora de la siesta. Una mañana estival Irene aguarda impaciente la llegada de su nuevo hermanito, pero cuando por fin lo traen a casa descubre que no es un bebé, sino un trol con la boca llena de colmillos. Sin embargo, sus padres parecen no darse cuenta y lo tratan como a un niño. Durante los días siguientes Irene intentará descubrir qué sucede mientras su familia y su pequeño mundo se van desmoronando. ---------------------------------------------- Luis Pérez Ochando (Requena, 1982) es profesor de Historia del Cine y de Arte del siglo XX en la Universidad de Valencia. La mayor parte de su obra publicada gira en torno a la investigación sobre el cine y la literatura de terror, tema al que ha dedicado docenas de artículos en revistas académicas y de crítica, capítulos en libros colectivos, una tesis doctoral y los ensayos monográficos «George A. Romero. Cuando no quede sitio en el infierno» (2013), «Pozo de sangre. Fantasmas en el cine japonés contemporáneo» (2013), «Todos los jóvenes van a morir. Ideología y rito en el slasher film» (2016) y «Noche sobre América. Cine de terror después del 11-S» (2017). También ha coordinado varios monográficos dedicados a temas relativos al arte, el cine y la representación de lo femenino, de entre los que destaca el volumen «Imaginar el pasado. Temer el futuro» (2019), dedicado al terror, la ciencia ficción y la fantasía y coordinado junto a Ester Alba y Elena Monzón. Como artista gráfico, destacan sus ilustraciones para las obras de Pilar Pedraza, con quien colabora habitualmente. Como autor de ficción, es autor de la obra de teatro breve «Papel telón de fuego», ganadora del Premio de Escritura de Creación Bancaja-CADE. «Trol» es su primera novela publicada. ---------------------------------------------- Ilustración de cubierta e interiores: Diego A. Bartolomé
Luis Pérez Ochando nos traslada a una mirada infantil que radiografía una realidad perturbadora que no termina de desvelarse del todo. El choque brutal viene dado por la naturalidad con que Irene se enfrenta a lo que tiene alrededor, dejando detalles que, si permanecemos atentos, dibujan un mundo plagado de incongruencias. Ello nos obliga a determinar la veracidad de lo que se narra ateniéndonos a parámetros que se mueven en diferentes capas. Así, se nos proporcionan sugerencias perversas, que podrían apuntar a territorios tan sombríos como la enfermedad mental o el abuso. O tal vez no, depende del ángulo en que giremos nuestra cabeza al leer.
También se deja entrever el trauma que supone dejar atrás la infancia para adentrarse en los misterios de la edad adulta. El autor sabe trasponer la mirada inocente y atisbar, en determinados momentos, el componente de tristeza que conlleva abandonar la vida sencilla y despreocupada de un niño, y la rotura con una existencia sin normas. Este recurso disruptivo aparece ante nosotros en una serie de pasajes cargados de una fuerte connotación onírica o imaginativa, casi poética, que de nuevo vuelve a colisionar con la concepción “normalizada” del mundo. En otras palabras, el contraste entre forma y contenido resulta en una lectura estimulante que nos empuja a mirar más allá de lo evidente.
¿Qué ocurriría si el día que tienes que conocer a tu nuevo hermanito descubres que el ser que llega a tu casa no es humano? Si el que debería ser un bebé regordete y adorable es una criatura con una boca llena de colmillos como agujas, ojos negros como el azabache, una afilada lengua roja y temibles zarpas en lugar de manos. ¿Qué pasaría si nadie más parece capaz de observar la verdadera naturaleza del bebé que acaba de llegar a sus vidas? ¿Cómo actuar si eres la única persona que sabe que el nuevo miembro de la familia no es un niño sino un trol?
Os recomiendo la lectura, es uno de esos pocos libros que da libertad para elegir qué tipo de lector queremos ser. Podemos ponernos en la piel de Irene y mirar el mundo con ojos inocentes, aceptar sus nuevas y cambiantes formas, sus palabras erróneas e incluso sus horrores, mientras nos escondemos debajo de las sábanas para seguir leyendo. También podemos seguir con el papel de lector adulto e intentar descubrir cuál es la trampa ineludible hacia la que nos encamina Luis Pérez Ochando con su narrativa en creciente tensión. Sea cual sea la opción que elijáis la otra, aquella que intentéis descartar, pugnará durante toda la lectura por apoderarse de vosotros, no os preocupéis, es solo una de las formas que tiene vuestro cerebro de deciros que estáis pasando miedo.
Un fantástico libro que sorprende por su escritura limpia y dúctil. La historia está llena de extrañas rememoranzas cotidianas que nos trasladan a aquel mundo de la infancia que extrañamente recordamos. Ese mundo en el que la fantasía y el horror eran posibles junto a lo común. La escritura nos traslada al mundo de la infancia y al sentimiento del horror y de la incomprensión. Un libro en el que sumergirse, lleno de misterio, horror fantástico y giros sorpresivos.
Me ha sorpendido mucho esta novelita corta de terror. Contada desde el punto de vista de Irene, su vida cambia completamente con la llegada de un nuevo hermanito. Lo que nadie parece darse cuenta es que es un trol. Esta novela me ha recordado a El principito, con esto de las múltiples lecturas que se le puede dar al texto. Es el lector quien decide si se queda con la versión realista o con la fantástica.
Trol conmueve con su visión de una infancia llena de vitalidad y asombro por la naturaleza, evocando con tierna sensibilidad un mundo estival de excursiones campestres, zambullidas en pantanos, jardines fantásticos. Nos atrapa con una prosa ágil que por momentos se vuelve poética para enseñarnos, tras la belleza de la tarde de verano, también las grietas de ese cuadro, la emergencia de lo siniestro y, tal vez más inquietante, la incomprensión de un mundo adulto que resulta casi más amenazante que las criaturas fantásticas.
Se trata de un libro fantástico. Daría un 4,5 sobre 5. Es algo que podríamos llamar como literatura experimental. A priori engaña un poco, ya que puede parecer por el aspecto literatura juvenil; cuando lo empiezas puede parecerte terror; luego pasas a lo fantástico y, finalmente, a lo extraño. Y todo ello en un viaje muy interesante donde se retrata a unos progenitores con muchas taras y, por desgracia, perfectamente creíbles (al que lo dude se lo puedo explicar), demasiado preocupados por sí mismos o profundamente aturdidos por sus vivencias. También una niña obligada a ser más madura de lo que debería (aunque no estoy seguro de que se nos diga en ningún momento qué edad tiene).
Lo interesante de la novela, en mi opinión, es lo que te hace pensar cuando la terminas, mucho después del tiempo que te pasas intentando desenmarañar lo que ocurre o buscando algún factor que nos explique el argumento y los sucesos más extraños que tienen en él. Pone al lector frente a un espejo en el cuál tiene cierta libertad para comprender la obra, incluso para pensar si de verdad le interesa comprenderla o prefiere simplemente el haberla disfrutado. Sin duda no dejará a nadie indiferente y, con toda seguridad, nos encontramos ante un libro que levantará decepciones y alegrías por igual.
En cualquier caso, se trata de un libro profundamente novedoso y muy alejado de cualquier otro tipo de historia que estamos acostumbrados a leer.
La premisa de la que parte el libro me ha parecido de lo más original, partiendo de la visión del mundo a través de ojos infantiles (exentos de las condiciones y limitaciones adultas) que pueden ver las cosas como son y no como dicta la sociedad.
Ahora bien, pese a tener una idea que me atraía, la historia no ha terminado de convencerme del todo. Por mi parte, considero que quizá se podría haber desarrollado un poco más.
Aún y así, una novela corta entretenida que se lee bastante rápido y te permite desconectar de lecturas más densas.
me ha gustado y es una novela cortita para leer, me ha parecido interesante estar tan dentro de los pensamientos de una niña y como se divaga a través de ellos. lo que no me esperaba ha sido toda la fantasía que hay de la mitad al final del libro, se me hacía difícil distinguir entre realidad y ficción aunque ese fuese el punto 🥲 aún así me ha gustado bastante jeje
Este libro lo cogí por la portada, porque era corto y porque su sinopsis me pareció tan original que me dio curiosidad. Un poco como me pasó con Carmila, pero con aún menos expectativas porque no sabía nada de este autor (y resulta que es su primera novela), el libro me ha impresionado profundamente y me ha dejado un poso enorme.
Es una historia corta, pero no por ello ligera. La narración está sumamente cuidada y fluye con mucha naturalidad, mientras nos lleva de la mano de Irene ante la increíble circunstancia de que su nuevo hermanito es un trol. En ningún momento se me ha hecho pesada la lectura, al contrario, cuanto más leía, más quería leer.
No sé muy bien lo que esperaba. Un relato de terror, tal vez. En lugar de ello me encuentro con una novela corta con un alma y un corazón enorme, escrito con maestría, y con una gran crítica al maltrato y a la falta de humanidad. Me he enamorado de los dos personajes principales, y en tan pocas páginas eso es decir algo. La novela, en mi opinión, también habla de la pérdida de la inocencia, que es el viaje que realiza Irene, la protagonista.
El final es bastante abierto y confuso, pero creo que hace un gran trabajo al sugerir y dejar una sensación de irrealidad, de sueño (o pesadilla). En serio, es una pasada, sin duda tendré un ojo puesto para nuevos libros de este autor.
PD: Admito que el tema de los perros y el maltrato animal es una debilidad mía, así que era fácil ganarme por ahí 🙃
La premisa tan buena que tiene y dónde te va llevando, situación tras situación, engancha sobremanera. Infancia, fantasía, lo extraño y oscuro, el cariño, el paso a la madurez, el terror cotidiano, etc. Estupenda.
No me ha gustado. Lo he intentado con fuerza, pero he sido incapaz de entrar en este libro. La premisa es interesante pero en narrador encuentro que es fallido y la historia va a la deriva hasta el final.
Utiliza una focalización muy próxima a la niña protagonista, pero desde un tono tan elevado que cae constantemente en pasajes donde la pequeña hace reflexiones que no cuadran para nada con alguien tan pequeño. Estoy leyendo las reflexiones del narrador, no de la protagonista. Además, esto hace que haya momentos muy puntales en los que se va al narrador omnisciente durante un párrafo, solo porque quiere hacer alguna apreciación o necesita el punto de vista de otro personaje. Esto es quizá lo que más me ha sacado del relato y lo que ha hecho que me cueste tanto aceptar el devenir de los acontecimientos, mucho más cercanos al bizarro que al terror.
Tampoco me acaba de gustar que la única caracterización que se le da a los personajes "malos" es que se enfadan mucho, son muy violentos y dicen mucho "puta".
Cuando (SPOILERS a partir de este punto) el narrador cambia de pasado a presente a veinte páginas del final un poco "porque sí" (aunque puedo entender que el autor lo haya hecho con el objetivo de intentar crear una sensación vertiginosa en esa parte, me ha descolocado del todo) y el intento de final metaliterario han sido los elementos que han acabado por hacer caer la tercera estrella que pensaba ponerle.
Una pena que no me haya funcionado, porque creo que tenía potencial. Espero que haya gente que lo disfrute más que yo. Por lo demás, la edición es estupenda y la portada, preciosa.
Me cuesta mucho ponerle más nota a esta historia que plantea un concepto muy interesante y poco explorado en nuestra literatura. Pero las decisiones del autor sobre el estilo y el ritmo no encajan conmigo.
El uso de un lenguaje tan rico y formal para crear un discurso reflexivo y maduro en una niña pequeña desencaja completamente la credibilidad de la voz narradora.
La mera exposición abrumadora de clichés poco elaborados sobre machismo, sexismo, racismo, homofobia, violencia, maltrato, depredación ambiental y financiera, sin resolución, ni debate ni tan siquiera reflexión empobrece el texto y desanima. A estas alturas empieza a hacer falta algo más, ya, y hace sospechar de que se hayan añadido sólo como ingredientes baratos para la pesadilla.
En conjunto, un texto corto que se hace muy largo en la descripción superficial de situaciones desagradables y que no explora lo suficiente al trol, fantasía que podría haber dado juego a múltiples capas de interpretación.
Es un libro que, si bien de primeras me llamó mucho la atención, conforme avanza se vuelve confuso. Entiendo el factor psicológico de la obra, pero llega un punto que la obra se difumina bastante. Hacia el final cambia hasta el tiempo verbal de la narración y no entiendo porqué 🤔 Una obra churralista, pero con toques interesantes.
No he conectado con el libro. Han habido pequeños detalles nada creíbles y poco reales para el contexto del libro que me han sacado más de una vez del libro. Situaciones que no me han cuadrado con la historia.