Según iba leyendo el libro más perfecto me parecía el título, que hace referencia a la atmósfera opresiva en el que se ve envuelto el protagonista, un médico joven, llamado Alex Dennison, con más esperanzas que dinero en el bolsillo. Con cada nuevo día, las dudas sobre su nuevo trabajo se multiplican en la mente de Dennison: en el ambiente hay una densidad asfixiante y quienes lo rodean mantienen diálogos delante de sus narices que él no consigue descifrar. El joven doctor tiene la profunda sensación de que está ocurriendo algo que él no aprobaría … pero ¿el qué exactamente? ¿Y quienes están implicados? En este sentido la novela tiene algo de historia de aprendizaje, de despertar, de salir al mundo y ponerse a prueba.
«Los miasmas de las dudas y el temor que había sentido en casa de Leatherby le habían seguido hasta allí y se habían convertido en una niebla espesa y sofocante».
Un thriller psicológico muy visual (tuve la sensación de haberme trasladado a los años treinta o de estar viendo una película en blanco y negro de esa época) y que, aunque no ocurre lo mismo con el tema central, tiene unos giros finales difíciles de adivinar.