En el año 2560 la humanidad ha logrado extenderse por unos ocho mil planetas gracias a los motores anagravónicos que permiten los saltos Inspacio-Expacio. La capitana Florence Schiaparelli, conocida en la Flota Federal como Florence Media Vida, y la tripulación de la Banshee tienen como misión obtener todos los datos posibles del agujero negro al que ella misma ha bautizado como el Ojo de Dios.
Pero cuando detecten a una nave sin identificar atrapada cerca del horizonte de sucesos del agujero negro la capitana Schiaparelli deberá decidir si se arriesgan a perderlo todo para salvar a la tripulación de la misteriosa nave.
Frontera oscura es una novela escrita en la mejor tradición de las historias de aventuras espaciales, una obra que explora los secretos del universo y la inagotable curiosidad del ser humano por descubrirlos.
Libro ganador del prestigioso Premio Internacional de Ciencia Ficción y Literatura Fantástica de Ediciones Minotauro (15º edición). Autores como Pablo Tébar, Javier Negrete, León Arsenal o Carlos Sisí figuran entre sus anteriores vencedores.
El jurado del concurso literario ha estado conformado por 5 miembros independientes y de contrastado currículum: Laura Fernández (periodista y escritora), Sofía Rhei (escritora), Blanca Rodríguez (presidenta de la Asociación Española de Ciencia Ficción), Pablo Tébar (escritor y guionista, Premio Minotauro 2017) y Roberto Jiménez (periodista del portal tecnológico Xataka).
Sabino Cabeza Abuín nació en Sevilla en 1965. Tras varias paradas en Salamanca, Murcia, León y Valencia, recaló en Zaragoza, donde reside desde hace veinte años. Es oficial del Ejército del Aire, Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia, y ejerce de Psicoanalista en la ciudad del Ebro. Su querencia por la ciencia ficción y la fantasía viene de lejos. Aún conserva su primer ejemplar de Veinte mil leguas de viaje submarino, y la colección de Acervo «Antología de Novelas de Anticipación» (que hurtó a su padre sin que se enterara), en la que conoció a Poul Anderson, Ray Bradbury, Philip K. Dick, Domingo Santos o José María Aroca. De aquellos tiempos son también sus primeros intentos de escritura, cuando imitaba a sus admirados Julio Verne o Tolkien. Sus influencias son incontables, aunque destaca a Ursula K. Leguin y Terry Pratchett de entre la larga lista. A sus padres debe no solo la afición a la lectura, sino también su atracción por la Astronomía. Recuerda ver junto a su madre, en el verano de 1982, todos los capítulos de «Cosmos», por lo que también se declara deudor de Carl Sagan por los tiempos de los tiempos, culpable de inocularle la fascinación por los misterios del universo. No ha dejado de escribir desde entonces, y no ha dejado de aprender desde entonces. Considera que los años te dan historia y perspectiva. Pero también que la imaginación necesita ser encendida en la niñez, y confiesa haber tenido la buena suerte de nacer en un hogar donde justamente eso le fue dado: imaginar.
Sustrato físico: La dilatación gravitacional del tiempo (a mayor dilatación del espacio-tiempo por la gravedad, más despacio transcurre el tiempo respecto a un espectador exterior). Viene de la teoría de la relatividad de Einstein, entre otras. Ondas gravitatorias. Sí, existen, y los agujeros negros las emitirían…al formarse, no en los supuestos de la novela.
El resto de parafernalia científica de la novela es blablablá (hasta donde yo sé) pero aceptamos pulpo como animal de compañía.
Sustrato filosófico: Pues las famosas paradojas temporales de cuando el tiempo pasa más despacio para unos que para otros y las comeduras de tarro que se quiera hacer el autor y los juegos que dan lugar a ello. Si el tiempo pasa más despacio para ti siempre “puedes ir al futuro”, pero ir al pasado ya es otro cantar y que me lo expliquen. Please.
Resultado: Bien, vale, se lee aceptablemente. Con menos hojas -100 menos como mínimo- sería mejor porque las filosofadas y pensamientos de la protagonista creo que se alargan en exceso. No hay nada nuevo en CF en esta novela pero no está mal. 7/10. Los personajes, fuertes y carismáticos sobre todo los femeninos, están bien. La narración, aparte filosofadas como ya he dicho, está bien.
Creo que ya veis que tampoco me ha emocionado este premio Minotauro 2020.
He de reconocer que en líneas globales este es un libro que me ha gustado bastante, tiene una trama interesante, los conceptos físicos son asequibles y bien explicados, vamos, que te lo dan todo mascadito, y los personajes no están mal.
¿Cuál es el problema entonces? Pues que para mi gusto le sobran páginas, y eso en un libro que no es demasiado extenso como este, es algo que penaliza bastante, de hecho, con 80-100 páginas menos, sobre todo la parte central que se hace bastante pesada, sería un libro mucho más redondo.
Y lo cierto es que es una pena, pero es que durante un buen número de páginas, las secuencias se repiten una tras de otra, la trama se alarga sin llegar a ningún punto, y al final sin llegar al tedio, se vuelve algo pesado.
En cualquier caso, lectura de ciencia ficción interesante y quitando algunos momentos, entretenida y al alcance de todos los públicos.
Pues en principio tenia un argumento muy interesante donde una nave estudia un agujero negro y descubre una nave varada donde no tendría que estar y ahí empieza todo, pero en la realidad me ha aburrido mucho, es un libro donde la mayor parte del tiempo de filosofea sobre dios, el espacio tiempo, teoría física cuántica y otras teorías físicas y matemáticas y esas cosillas. Bueno la trama es muy sencilla y el libro tiene una historia por decirlo de algún modo muy bondadosa pero que a mi no me ha enganchado nada de nada, es mas me ha parecido muy aburrida. Le falta chicha en los personajes y el la trama, y además se hace largo para un libro de 300 paginas me parece raro, y es que para mi le sobran paginas.
Un poco de Interestellar, una pizca de Star Trek, personajes que homenajean a los arquetipos de la ciencia ficción clásica y moderna... bien agitado pero no removido. Tiene buen ritmo y es contemporáneo, con protagonistas femeninas, una trama basada en la cooperación y no en la confrontación, y todo lo que se puede desear en una novela de ciencia ficción: incluso unas pequeñas dosis de teología cósmica en forma del dilema de Pascal. Lo he disfrutado muchísimo.
La idea sobre la que está montada la historia es muy buena, pero el abuso en las explicaciones técnicas y la redundancia en la descripción de las emociones de un grupo de personajes le restan efectividad, aportan muy poco al relato, se acaban convirtiendo en un distractor y como resultado tenemos un libro al que le sobran muchas páginas. Tristemente todo esto está rematado con una construcción muy pobre de personajes, casi todos caen en el cliché.
Aunque lo empecé con bastantes prejuicios me he llevado una sorpresa con esta novela. Bien hilada, sorprendente (a pesar de que me comí un spoiler en los comentarios de goodreads -_-) y con la información técnica justa para que los que no tenemos conocimientos científicos no nos aburramos. Sí que hay algunos personajes algo planos e ideas redundantes pero para mí tiene más que merecidas las cuatro estrellas.
Pues... aunque no tengo ni puñetera idea de física cuántica, el espacio, el universo y blablabla, me ha gustado mucho.
**Alerta Spoiler.
1.- La historia. La capitana Florence y su tripulación de la Banshee (una nave cartográfica,) se encuentran en los límites de un agujero negro (renombrado ojo de dios) recogiendo datos, cuando detectan una nave varada sin identificar. Y sin pensarlo mucho se ponen manos a la obra. La Banshee al rescate!! Entonces la aventura se sucede paradoja, tras paradoja... y al cuerno con ellas XD
2.-Los personajes. A mí me gustaron. He leído reseñas quejándose de la mucha e innecesaria interacción entre ellos y yo sin embargo eché en falta un poco más de ella. Me hubiera gustado saber más de todos los tripulantes y no me hubiera importado para nada que se profundizara en sus vidas. Curiosamente, Florence fue la que peor me cayó. No hacían más que quejarse de lo pedante que era el ingeniero (que por cierto me encantó) y ella era peor. Le faltaba humildad. Él por lo menos tenía escusa para ser así porque estaba dentro de su cultura y tal, pero ella?? nop. Gracias que Ursa le bajó los humos. Luego seguían los patrones típicos. El gracioso, la joven inexperta, el marginado introvertido, el atractivo... etc.
3.-La pluma, la trama y demás. Los capítulos no eran cortos, pero tampoco se mi hicieron pesados. La pluma estaba llena de tecnicismos de los que obviamente, no me enteré. Habían escenas que pasaban fuera de plano y que se intuían (me dio mucha rabia que Florence se liara con el alférez y que nos contaran del tonteo y tal, para que luego la parte del sexo se nombrara y ya. Si vas a hablar de sexo y va a tener cierta relevancia, cuéntalo bien!!!). Me gustaron mucho los dibujitos de cada capitulo. Sencillos pero explícitos. Me dio igual que hubiera una relación LGTBI, me dio igual que hubieran más mujeres que hombres en la historia así como que las que mandaran fuera ellas... pero reconozco que fueron buenos detalles.
4.-El final. Peca de reflexivo y filosófico. Cerrado en cuanto a la historia en sí y las paradojas, pero abierto en cuanto al destino y unidad de la tripulación. Y eso me dio rabia...
En fin, 4 estrellas sobre 5 porque disfruté de la historia y me lo pasé muy bien leyéndola.
Me he pasado media lectura pensando que no merecía un Minotauro. El premio Minotauro, ufff, el mejor galardón del fantástico español, superando en prestigio incluso al UPC, bla, bla… pero si mal no recuerdo esta es mi primera lectura de una obra ganadora, por lo que igual resulta que mi expectativa era desmesurada y mi presunción… pues eso, un poco presuntuosa.
El caso es que en algún momento, a partir de la segunda mitad de la novela, la trama empieza a cobrar interés y la lectura me resulta más cautivadora. Yo creo que el estilo del autor no ha variado, ni tampoco el ritmo ni nada de eso. Simplemente que en algún punto indeterminado se ha establecido una conexión entre la obra y el lector avezado de ciencia ficción que me considero (avezado pero con unas cuantas lagunas, todo sea dicho).
Total, que para mi propia sorpresa, he terminado el libro pensando justo lo contrario, que es para novelas como esta que deben existir premios como el Minotauro, para proporcionar una oportunidad e incluso si todo va bien el espaldarazo a carreras prometedoras como la de Sabino Cabeza, a quien deseo lo mejor y me quedo con ganas de leer más cosas suyas.
Sobre la historia en sí, brevemente: un buen relato de aventuras espaciales de corte clásico es siempre celebrado. Como sabéis, "El espacio, la última frontera… ".
Tres estrellas rapadas. Una buena idea mal plasmada, alargada y de alguna manera desperdiciada. Los fans de Star Trek igual lo encuentran más de su agrado, pues los homenajes son continuos.
Una novela realmente entretenida y con una historia maja de parajodas temporales. Si que pasa que en un momento de la historia dices pero y ahora que, pero luego se cierra el bucle y resuelve. Quizás la pega es la de siempre que hay una parajoda que no puede ocurrir del tipo de la de interstellar. Pero bueno se disfruta igualmente y además en la propia novela le da vueltas al tema asi que no es que suceda y los protas no se lo planteen.
Una novela ideal para los amantes de la ciencia ficción. Si os han gustado películas como Interestellar, ésta es vuestra novela.
Lo cierto es que cuando me hice con este libro, no sabía a ciencia cierta lo que iba a encontrarme más allá de un misterio estelar. ¿Qué me he encontrado? Una historia compleja, que hace volar tu mente, que te traslada a épocas y espacios temporales que ahora solamente podemos soñar.
Intensa, muy visual, documentada y escrita de forma impecable. Es de esas novelas que no estamos acostumbrados a leer pero que una vez leemos, nos damos cuenta de lo mucho que queríamos tener algo así.
A pesar de que la novela está plagada de terminologías técnicas y espaciales, lo cierto es que está tan bien escrito y de forma tan amena, que es imposible perderse o que los tecnicismos se nos hagan cuesta arriba. En fin, solo digo que me he vuelto fan de los saltos temporales, las paradojas, los horizontes de sucesos y los majestuosos, terribles y desconocidos agujeros negros.
Una de las sorpresas literarias de este 2020. Muy recomendable.
Un libro de ciencia ficción patria, de este año, y que se mete de lleno en viajes espaciales, paradojas temporales y la física de la relatividad general, sección agujeros negros. Bien. Muy bien por Sabino. La resolución de tan buenas ideas, no tan bien. Y es que el problema principal que veo a esta novela es el ritmo. Lento, repetitivo (a veces hasta pensaba que no había pasado la hoja), que estira algunas cosas de manera farragosa, como si quisiera rellenar páginas. Me recuerda a mi madre cuando me empieza a contar lo que le ha pasado a su prima de Murcia y su historia toma tantas bifurcaciones temporales y espaciales, que acabo desconectando totalmente y sin enterarme del destino de la susodicha prima. Lo dicho, demasiada reiteración y excesivas explicaciones. Vamos, lo contrario que Nolan en Interestellar. Que ahí te lo suelta y apáñate tú o vete a preguntar al amigo friki qué coño le ha pasado al mcconaughey. Y es que en este libro, como cerca del horizonte de sucesos de un agujero negro, el tiempo pasa de diferente manera para el autor y para el lector. También hay cosas divertidas y locas (a pesar de que la protagonista no puede ser más siesa), que sólo podrían darse en autor español, que sospecho, se leyó todos los Mortadelo y Filemón del kiosko. Y es que la cantidad de términos científicos que inventa, de nombres como física borromea, motores anagravónicos, materia exótica, plegamiento inspacio-expacio o aleación erbio-vanadio podrían estar sacados perfectamente de los inventos del Profesor Bacterio. Luego, las paradojas temporales que suceden en este tipo de novelas, aquí son de nivel medio. Es decir, que no llega al nivel de Michael J. Fox presentando a su madre a su padre antes de nacer, pero no tan simplista como poner a un ciborg en cueros programado para matar a la madre del que te hará la vida complicada en el futuro. Va a otro nivel más filosófico, que te retuerce el cerebro, pero poco rato. Leedlo y salís de dudas de lo que quiero decir. Y bueno, para terminar, algo que me vengo fijando últimamente, casi sin querer, y que aquí canta mucho. Y no es otra cosa que la sensibilidad social por la cuestión feminista, se ve reflejada en el libro. Por qué lo digo? Las dos protagonistas principales, mujeres, independientes, inteligentes, capitanas de sus naves espaciales y sobre todo, empoderadas (en una escena bastante alejada del tono sobrio del libro, en menos de tres páginas, ambas protagonistas, una detrás de otra, se llevan al cuarto de los trajes espaciales a sendos secundarios varones para darle gusto al cuerpo). Y además, la única relación sentimental de la historia es lesbiana. A lo mejor también es un intento por acercar la ciencia ficción, territorio machirulo por excelencia, al género femenino, que es el que más lee, y por lo tanto, compra. Así que sí que merece la pena gastar un poco de tiempo en este libro. Para lo bueno y para lo no tan bueno. Y ahora os dejo, que he puesto el pavo de navidad en la olla anagravónica a 4 ges de potencia y me está oliendo a chamusquina. Claro, que hasta que no abra la olla, el pavo estará en su punto y quemado al mismo tiempo. Me veo pidiendo kebab.
Esto vale como relato pero no da para novela. Una trama sobre un agujero negro ¿qué puede salir mal? Pues personajes indistinguibles, situaciones estiradas hasta el horizonte de sucesos, avalancha de jerga inventada pseudo científica, previsibilidad etc. Muy mal, acabé pasando páginas a velocidad de la luz, tan deprisa que hasta me salté el final.
Una historia interesante, bien hilvanada, que bebe de las teorías cuánticas del espacio-tiempo en un lenguaje nada complejo y en tono de aventuras.
La narración es muy visual, en su mayor parte desde la óptica de la capitana de la nave Banshee, con la que viviremos los sucesos directamente relacionados con su presente, en la proximidad de un agujero negro, y con su pasado, que tienen una implicación directa con su forma de actuar y sentir.
La historia en sí es atractiva y entretenida, pese a ser predecible en algunos aspectos. La narrativa es muy correcta en su redacción, muy al servicio de la trama, con buen ritmo en general y combinando lenguaje técnico y términos nuevos aportados por el autor con un estilo que, a mí, me ha resultado elegante, incluso divertido por su ejecución.
En contra de ese buen ritmo general apunto algunas descripciones (sobre la creación del mundo o 'worldbuilding') que se reiteran innecesariamente, igual que algunas de las consideraciones o pensamientos de la protagonista, que en ocasiones me han resultado cansinas por esa excesiva reiteración. En mi ejemplar de ebook he anotado varias veces «ya explicado» en algunos pasajes.
Los personajes, aunque bien explicados, no emanan una personalidad propia y diferenciada. El acento se pone en el de la capitana de la nave Banshee, Florence W. Schiaparelli, y en la descripción de su pasado y en la inmersión en sus pensamientos entendemos bien al personaje. El resto quedan en un segundo plano, por más que todos tienen una razón de ser bien concebida y ejecutada.
Argumentalmente, existen algunos aspectos incongruentes. Todos los tripulantes de la nave, se dice, tuvieron como modelo e inspiración vocacional a unos pioneros de la exploración espacial de los que, sin embargo, desconocen el contexto histórico en el que trabajaron. Resulta raro que, si esos ídolos fueron tan importantes e inspiradoras, su contexto político, histórico e incluso la realidad de su época sean tan desconocidos que incluso pensar en la Tierra como el único planeta habitado resulte difícil de concebir para los protagonistas. Muy raro. ¿Alguien que conozca la figura de Cristóbal Colón desconoce cómo era el mundo en su tiempo, aunque sea a grandes rasgos? O para citar un ejemplo más cercano al de los protagonistas, ¿desconocerían estos cómo era el mundo de los pioneros de las misiones espaciales (Gagarin, Glenn y tantos otros)? Me cuesta creerlo.
Lo mejor: la historia, el ritmo general (muy visual) y su trama hasta el desenlace, también muy acertado. Lo peor: excesiva reiteración de algunas explicaciones y personajes a los que les ha faltado un dibujo más profundo.
La novela es entretenida, con una premisa que mantiene el interés por lo que va a pasar, y cómo se puede solucionar, hasta cerca de la mitad, pese a las continuas repeticiones de información, pensamientos, reflexiones. Después se alarga muchísimo. ¿Por qué contar las cosas en tanto detalle cuando no hay ninguna necesidad, incluyendo subtramas que no aportan nada a la historia principal?
Hay varios pasajes cuya única finalidad parece ser alargar la historia, lamentablemente carentes de interés e intriga. Por ejemplo, hay dos o tres capítulos, seguidos, que resultan muy aburridos. Y el desenlace es innecesariamente prolijo, al punto de resultar por momentos aburrido, eterno.
En cuanto se plantea cierta cuestión, se sabe cómo se va a resolver la otra.
Los personajes... meros nombres, a excepción de las dos protagonistas, por lo que resulta difícil empatizar con lo que les pueda suceder, o no, a la mayoría.
No sabía si poner un dos y medio o un tres. Está correctamente escrito y el inicio mantiene cierto interés e intriga por ver cómo se solucionan los problemas planteados, pero, sobre la mitad, la novela se estanca, se vuelve repetitiva en actos, conceptos y diálogos y no avanza hasta el alargado y algo previsible final. Creo que hubiera quedado mejor con menos páginas, más condensado, casi en plan relato. Destaca que no es una space opera, sino una obra de cf hard, algo poco común en nuestra época, aunque también se nota que está llena de referencias "clásicas", como a las series de Star Trek o a las pelis de Star Wars en cierto sentido, incluso a Regreso al Futuro y variadas obras audiovisuales del género. No sé si eso es bueno o malo, la verdad, pero al menos estos referentes no eclipsan la trama, como suele pasar algunas veces.
La capitana Schiapparelli comanda la petita nau cartogràfica Banshee, que s’apropa a un forat negre per a explorar un inusual fenòmen gravitatòri. El que trobaran allí alterarà les vides de la seua reduïda tripulació i es converità tant en un repte tècnic com psicològic i fins i tot filosòfic. La pròpia capitana es veurà enfrontada als seus dubtes com a líder després de fracassos passats. Una història de ciència-ficció dura amb alguna paradoxa temporal i dubtes existencials. Brilla i se’n surt millor en resoldre les qüestions cientifico-tècniques que proposa i en el ritme de l’aventura que en les qüestions més psicològiques o filosòfiques. Una bona lectura d’un escriptor que va guanyar amb aquesta obra el premi Minotauro de 2020 i que ha guanyat de nou el mateix premi en la seua edició d’enguany per una obra que segurament també valga la pena llegir.
Tengo que reconocer que al empezarlo no me terminó de convencer, y eso fue debido, principalmente, a la forma de narrar del autor, ya que nos presentó a los personajes de manera rápida y abrupta, cosa que hizo que al principio no los distinguiera; por otro lado, era muy, pero que muy, repetitivo, por poner un ejemplo, no se la de veces que pudo mencionar que la capitana sonreía de medio lado porque tenía paralizado el otro medio, y no solo eso, sino que, en un capítulo algún personaje exponía una idea con unas palabras y, al siguiente, el mismo personaje te volvía a decir exactamente lo mismo con las mismas palabras; otro problemilla lo tuve también con el lenguaje que usa, que al ser tan técnico, conseguía que en algunos párrafos desconectara por completo.
Peeeero, no todo ha sido malo, ya que sino no tendría esa nota. Hacía la mitad ya te vas acostumbrando a su forma de narrar, vas conociendo más a los personajes y vas cogiendo mucho más cariño a la tripulación, también comienzan a suceder más cosas que hacen que la historia tenga un poco más de ritmo y movimiento. ¿Qué como terminó todo me lo olía a kilómetros? pues si, no nos vamos a engañar, ¿qué hay algunas cosas a las que no les encontré sentido (y que no voy a mencionar porque destriparía parte de la historia)?, pues también. Pero a pesar de todo eso, finalmente, si que disfruté de la historia y, sobre todo, de sus personajes (amor infinito hacia Mankiewicz, que en un principio, antes de que dijeran nada, yo ya me lo imaginaba como un inglés estirao´).
Vamos, que lo que yo me pensaba que sería un viaje espacial lleno de acción, en realidad ha sido algo más profundo que trató sobre la existencia de algo superior a nosotros, de las relaciones de los personajes y de lo que es ético y lo que no lo es.
Aunque es entretenido, tiene bastantes falencias. Lo más irritante de este libro es lo repetitivo que es. Por ejemplo, eso de "ustedes son nuestra inspiración, mis héroes de infancia" bla, bla, bla, se repite en exceso.
La novela no ha estado mal, me ha gustado volver a leer algo de ciencia ficción, pero quizá esperaba que la trama se desarrollara de otra forma, ya que creo que la historia tenía posibilidades de haber tenido cierto toque de suspense.
Otro aspecto que debería haberse desarrollado más, a mi juicio, es la trama personal de los tripulantes de la Banshee, también se le podría haber sacado más jugo, creo yo.
En cuanto a la parte técnica o científica, se me ha hecho un poco densa, la verdad, no tanto como para abandonar la lectura pero desde luego no me ha ayudado. Sumando estas tres "debilidades", diría que la novela se queda en un bien sin más. Nota: 6/10.
Novela liviana, predecible pero que logra entretener. Premisas muy atractivas que se desinflan al sobreexplicar y con personajes bien estándar. No hay sorpresa, la verdad, no hay nada que sea diferente. Repito, una novela que se lee rápido, que no molesta, pero no sorprende. No es lo más interesante que he leído de entre los ganadores del Minotauro.
Como apasionado de los agujeros negros, entré rápido a la trama principal. Está abarrotada de detalles técnicos, como Interestelar pero con más densidad. Su punto fuerte es que es un relato sólido con un toque humanista y de equipo a lo Star Trek, aunque peca de estirar demasiado la historia y dar vueltas sobre las mismas ideas (el bucle de mencionar los años en un sitio y en otro es bastante pesado). Muy disfrutable, con menos páginas lo habría sido más aún.
Una novela interesante y bien escrita, pero que redunda en conceptos y pensamientos que restan al resultado final. Si es cierto que le sobran páginas, la trama en sí es interesante, pero le cuesta tomar vuelo al comienzo.
Sabino Cabeza acaba de ganar por segunda vez el Premio Minotauro con su novela “Expediente Hermes” que se publica a finales de este mes. La primera vez lo hizo con la novela que hoy nos ocupa en 2020 y la verdad es que el hecho de repetir, cosa sólo conseguida anteriormente por Víctor Conde, me ha picado la curiosidad. No había leído nada de este autor y ahora tengo otras dos novelas suyas en mi “pila” personal porque adelanto que ”Frontera oscura” me ha gustado bastante. La historia de la novela podría ser perfectamente la de una película o un episodio de la saga Star Trek, dicho sea como piropo, pues tiene todos los elementos que caracterizan a una de esas historias con naves misteriosas, agujeros negro y desplazamientos temporales más o menos voluntarios. “Frontera oscura” es un space opera clásico, con elementos de ciencia ficción hard, pero sin llegar a ser de esas que requieren un grado en Física o Matemáticas. Sorprende quizás, lo poco que se mete en honduras sobre las inteligencias artificiales presentes o el tipo de gadgets ubicuos que para mí hacen ilegibles obras de ciencia ficción más o menos actual como “Justicia Auxiliar”. La trama comienza con la nave cartógrafa Banshee de la Federación que encuentra algo que no debería estar ahí cerca del horizonte de sucesos de un agujero negro. A partir de ahí nos encontramos con una historia que parece mentira lo que da de sí para las pocas cosas que parece que pasan. La cosa es que Cabeza narra muy bien y consigue intriga, acción y misterio en lo que podría parecer una simple operación de rescate que salió mal. Los personajes también son bastante típicos de la space opera, la tripulación de una pequeña nave que nos hace recordar a aquellos otros héroes que circunnavegaron el globo metidos en cascarones de madera que nunca sabías si te iban a permitir volver a casa y que tenían que valerse únicamente de sus propios recursos porque no había nadie más en miles de kilómetros, solo que trasladado a una época de expansión galáctica aunque manteniendo los lazos que seguro que se dieron en aquellas tripulaciones. Y digo que son típicos, pero ello no es tampoco un demérito, me recuerdan a los de la serie de Honor Harrington, de la que he disfrutado bastante, pero son mejores porque no se les ven tanto las costuras como a los de David Weber. O sea, una novela de lectura ágil para los aficionados al space opera, muy entretenida y que te hará querer leer más cosas de su autor.
Frontera oscura, ganadora del premio Minotauro a la ciencia ficción, trata sobre la historia de un grupo de Astrocartógrafos. Un equipo de viajeros en el ano 2500 que mapean el universo, ampliando sus limites conocidos. Este equipo, decide mapear un agujero negro que recientemente se ha detectado cerca de uno de los miles de planetas colonizados pr la Federación. Lo hacen, a pesar de que una gran mayoría de los exploradores de agujeros negros, nunca regresa y, por ello, constituye un altísimo riesgo. Es allí donde comienza la historia, la gravedad del agujero negro, la aceleración producida por el mismo, genera variaciones en el espacio-tiempo. Estando allí, detectan la presencia de otra nave, en una órbita diferente, con un tiempo que difiere del de su órbita. Una nave que no proviene de su tiempo...
Abrí este libro con escepticismo, como lo hago con la gran mayoría de los libros de ciencia ficción que no son de autores clásicos de mi juventud (Asimov, Clarke, Lem, Le Guin). Sin embargo, fue una grata sorpresa. La historia es atrapante, hay un hilo que te conduce a través de la misma. Hay algunas escenas que son muy vívidas, y no pude evitar pensar en una película sobre este libro en varios pasajes del mismo.
Al igual que les ocurre a los protagonistas, el libro se termina en pocos dias de lectura, pero parece que haya pasado años con los protagonistas. Personalidades muy bien desarrolladas y con las que resulta fácil empatizar. Una trama más centrada en la reflexión que en la acción y que aborda todo tipo de temas: amor, religión, ciencia, sociedad, tiempo... Pero con un estilo introspectivo y de divagacion interna con la que resulta fácil sentirse identificado.