Perder a alguien y que sólo vuelva en sueños; promesa que pronto deja de serlo y nos deja en varios pedazos, porque también somos lo que hemos perdido.
En este corte de caja se encuentran buena parte de los poemas iniciales de su autor, pero que en su evolución mantienen la figura de la pérdida amorosa, el desasosiego y la nostalgia. Conservan también ese pesar de la distancia saudadosa, de ese lunes a diciembre, de la soledad en penumbra iluminada sólo por el recuerdo.