En Joel viu a les Walden, una comunitat idíl·lica en plena natura que rebutja les noves tecnologies i advoca per una vida fidel als costums d’abans. Amb el propòsit d’acostar-se a l’Alina, una nouvinguda que el té fascinat, comença a enviar-se cartes a si mateix a casa d’ella. Tot va bé fins que l’Alina n’hi lliura una que no ha escrit ell, el contingut de la qual suggereix que el remitent el coneix millor que ningú. A mesura que la relació avança, se succeeixen també els equívocs i les amenaces d’un sabotejador anònim decidit a separar la parella. A poc a poc, i sense adonar-se’n, en Joel es veu atrapat en un inquietant laberint de miralls on el seu reflex sembla adquirir vida pròpia mentre ell lluita per agafar les regnes del seu destí. Marta Carnicero Hernanz ordeix magistralment els fils d’aquest relat commovedor sobre la identitat, l’amor i l’angoixa de perdre’ls.
Marta Carnicero i Hernanz (Barcelona, 1974) és enginyera industrial i professora de tecnologia. És autora de la novel·la El cel segons Google (2016, 2a edició), escrita en català i publicada per La Magrana. D'ella s'ha dit que "exposa sense miraments les inconsistències dels seus personatges, les esquerdes morals d'uns i altres sense jutjar-los ni encasellar-los en bons i dolents" i que "sap crear molt bé l'atmosfera d'obsessió que va minant la relació entre els protagonistes".
Quería leer "El cielo según google" pero la biblioteca tenía otros planes para mi y la novela de Marta Carnicero que finalmente hizo conmigo el camino de vuelta a casa fue Coníferas, una novela con un comienzo difícil.
Coníferas nos traslada a las Walden, una región en la que sus habitantes viven aislados y rechazan las nuevas tecnologías. Este punto hubiera sido suficiente para conquistarme si no fuera porque Coníferas te exige mucho en su primera parte. Te exige plena atención no tanto para comprender como para no sentirte muy perdida con el juego de espejos en el que se pierde el personaje de Joel, un hombre que se escribe cartas a sí mismo y se obsesiona con Alina, una vecina con la que comienza una relación.
Perturbadora e inquietante, así calificaría esta historia que no cobró sentido para mi hasta su segunda parte (tiene tres). Las piezas empezaron entonces poco a poco a encajar, su lectura a resultar más fluida... pero todo ni iba a ser positivo. A medida que avanzaba mi rechazo hacia Joel crecía y crecía y seguía creciendo hasta niveles insospechados. No recuerdo cuando otro personaje me hizo enfadar tanto y sentir tanta impotencia como este.
“Cuando acusas a alguien que no ha hecho nada contra ti, que nunca lo haría, puedes hacerlo enloquecer. Es así. Lo obligas a volcarse en ti, a preguntarse en qué ha fallado, a cuestionarse por qué, a pesar de todo, lo juzgas con dureza. Y, si es buena gente, no puede dejar de preguntárselo, y mientras lo hace no está pendiente de ti. El drama se traslada a otro lugar y tú dejas de ser el centro”
El juego psicológico en el que te ves envuelta como testigo de esta historia, que no es una historia de amor sino de identidad, resulta en ocasiones asfixiante. Tanto que no sabes si es mejor parar o seguir leyendo. Siempre elegí en esas ocasiones seguir leyendo o volver atrás; si, reconozco que es un libro que me ha obligado a volver atrás varias veces. Y presiento que lo seguirá haciendo una vez terminado; aun sigo dándole vueltas.
Me ha sorprendido tanto que me gustara ( tiene muchos elementos que en otras novelas me hubieran echado para atarás) y me ha parecido tan enrevesada e inteligente que ahora tengo más curiosidad por leer su anterior novela. Aunque no es la única necesidad que me ha creado. Siento mucha curiosidad sobre las Walden y ya he encontrado como saciarla: leyendo Walden de Henry David Thoreau.
Vaig descobrir la prosa de la Marta Carnicero Hernanz amb "Matrioixques", una novel·la potent que us recomano moltíssim.
Així que quan a la biblioteca vaig trobar "Coníferes" no vaig dubtar a agafar-lo perquè tenia ganes de tornar-la a llegir, però no ha estat el millor moment per fer-ho, ja que a vegades m'ha costat connectar-hi. Sortia de llegir "El cielo de la selva", una obra brutal que impacta, de les que hi tornes a pensar sovint i de les que et deixen empremta.
"Coníferes" és una història de secrets amb una estructura particular que va de la distopia a la quotidianitat.
Les persones que busquen altres maneres de viure acudeixen a les Walden, una comunitat envoltada de natura i fidel als costums i els valors d'abans, que rebutja la tecnologia. No hi ha bars amb connexió, ni locals de menjar ràpid i a la tele només veuen el canal d'una tarotista.
En Joel s'hi va adaptar prou bé i quan ja fa un temps que hi viu apareix l'Alina, una nova veïna que l'atreu des del primer moment. Ell s'obsessiona per saber-ho tot d'ella per tal de conquistar-la.
I aquí ja s'embolica tot: cartes enviades per ell mateix i cartes enviades per un nou remitent misteriós que coneix molts aspectes de la seva vida, senyals i incògnites que rep com un element intrusiu i que pretén separar la parella, implantació de xips amb els quals pots emmagatzemar records i fins i tot bloquejar-los utilitzant una contrasenya i que quan la demència avança situa als protagonistes en un espai fosc i incòmode.
I tot això construeix una relació perversa i tòxica que col·loca a les lectores dins dels desdoblaments d'aquest joc de miralls.
Un relat que explora en la identitat, el destí, la desmemòria, la manipulació de la realitat i la violència vers les dones. Un relat sobre la condició humana i la reparació.
Dice la contra de “Coníferas” que su autora, Marta Carnicero, urde con maestría los hilos de un relato conmovedor sobre la identidad, el amor y la angustia de perder una y otro. (“Habían empezado hablar en la primera del plural, algo que le parecía más subversivo que decir te quiero, porque es un detalle que pasa desapercibido y no está sujeto a ningún tipo de censura. Veía en ese nosotros un te extraño, te quiero aquí, cuento contigo; un te amo encubierto en toda regla. Y, aún así, no le parecía sospechoso de una atadura o dependencia excesiva, como ese te quiero que el otro también siente pero reprime antes de que aparezca por miedo a que sea más grande, o más pequeño, o más ilusionado o receloso que el del otro”.) Efectivamente: “Coníferas” conmueve, pero no en la segunda acepción del verbo. No es enternecedora, sino todo lo contrario, una historia profundamente perturbadora e inquietante y que te obliga a estar atenta al juego de dobles identidades que propone, te mantiene en tensión. Joel y Alina son los protagonistas principales de esta trama que se desarrolla en una comunidad cerrada, rodeada de coníferas, donde todos sus habitantes se recluyen voluntariamente alejados de innovaciones tecnológicas y desconectados de la red (“Si no eres una presencia que palpita en las redes, existe un mundo donde quien palpita eres tú”). Y en la relación de pareja que emprenden se manifiesta la abrumadora inteligencia de Carnicero que somete al lector a un juego psicológico asfixiante en ocasiones, saltando de la primera persona a omnisciente para llevarte por los vericuetos de la ilusión, el maltrato, la ternura, el miedo. Habla, como digo, la contraportada de Coníferas de amor, y sin embargo, a pesar de las maravillosas escenas de afecto y sexo, no he podido librarme de un sentimiento de rechazo brutal hacia el protagonista masculino, inseguro (“si alguna vez llegaba a traicionarlo no sería por un sentimiento tan rastrero como la venganza, sino en nombre de otro más elevado y escaso como el amor con mayúsculas, en forma de conexión real e inevitable que lo justificaría todo”) y cruel (“Cuando acusas a alguien que no ha hecho nada contra ti, que nunca lo haría, puedes hacerlo enloquecer. Es así. Lo obligas a volcarse en ti, a preguntarse en qué ha fallado, a cuestionarse por qué, a pesar de todo, lo juzgas con dureza. Y, si es buena gente, no puede dejar de preguntárselo, y mientras lo hace no está pendiente de ti. El drama se traslada a otro lugar y tú dejas de ser el centro”). Es imposible no enamorarse de Alina “y aquel compromiso indestructible que tenía con la felicidad”, una mujer en paz que “follaba del mismo modo en que reía, con el alma entera”. “Coníferas” requiere una lectura atenta, sí, pero también es un viaje que te deja revuelta horas y horas.
Interesante novela que muestra la inteligencia y sutileza de la autora. Aunque en algunos momentos he sentido que me había perdido en esta historia de espejos e identidades dobles, el resultado final me ha gustado.
1,8 No conecté casi nada con el libro. Siento que la autora quiso hacer cosas innovadoras, pero se quedó a medias. Ni los protagonistas ni la forma como está contada la historia se me hicieron atractivos, y en esa mezcla de desmemoria y enfermedad se hace un lío que se convierte en un laberinto oscuro. Lo dejé por el 75 %, por más que me esforzaba en entrar en la historia de los chips y las Walden, um, algo falló allá, porque la escritura de Marta Carnicero me sigue pareciendo muy buena. La ejecución no ayudó. Poco que ver con su primera novela, que sí me atrapó y me gustó bastante. Seguiremos en un futuro con Matrioskas.
Muchos temas: la confusión y escisión de personalidad, los paraísos artificiales, el lugar de la verdad y la evasión frente a esta, el doppleganger, la capacidad de borrar recuerdos y alterar artificialmente los recuerdos, la recreación de un mundo placentero frente a una realidad de la que se reniega. Etc. Citando textualmente al Eternal sunshine of the spotless mind, pero sin la emoción de esta, pese a que técnicamente el relato se desdobla entre la visión de un doble y otro. Un tanto, fantasía rutinaria...
‘Coníferas’ es un thriller psicológico que desgarra e inquieta. Está ambientado en la comunidad Walden, donde está prohibido 🔕 el uso de Internet y de móviles, pero se implantan chips en el cerebro de las personas que quieren almacenar 💾 todos sus recuerdos. · A esa contradicción se añade la que vive Joel, un chico que lucha con sus incoherencias a través de un laberinto de espejos. Aunque el juego de reflejos👥 me lió en algún momento, la tensión me atrapó desde el primer momento hasta descubrir la verdadera cara de Joel. · Pensé que la trama giraría alrededor de la historia entre Joel y Alina, pero ‘Coníferas’ va más de odio y egoísmo que de amor. El cinismo de Joel se compensa con la buena fe de Alina y el sentido del humor de Emma. · Es sorprendente el análisis psicológico que desarrolla Marta Carnicero en esta novela, narrada con una sensibilidad que emociona y teletransporta 🚀. Además, me acabaron de ganar los toques futuristas que recuerdan a Olvídate de mí (The eternal sunshine of the spotless mind) y al capítulo de Black Mirror sobre el chip de la memoria.
⭐️⭐️⭐️'75 Empecé a leerlo creyendo que se centraría en la forma de vida de una comunidad que rechaza las tecnologías, y no únicamente en la relación entre dos personas. En ocasiones perdí el hilo de la historia, y sentía que no estaba entendiendo nada. Me empecé a decepcionar un poco, pero incapaz de dejar un libro a medias seguí leyendo, y de repente todo fue para arriba, y me fue gustando cada vez más y más, porque lo que parecía una historia de amor más se fue convirtiendo en una búsqueda de identidad. Si te gustó la película Eternal sunshine of the spotless mind, tienes que leer este libro.
La primera novel·la que vaig llegir de Carnicero va ser Matrioixques, i em va agradar molt. Per això ara he llegit la seua anterior Coníferes. L'estil d'escriptura és igual de bo, però la història no m'ha agradat massa. Sobretot pels elements de ciència-ficció que hi inclou. Hi ha uns certs moments amb bastant tensió narrativa però en general no m'ha fet el pes.
Una reflexión sobre las diferencias y conexiones entre la historia que nos contamos, la realidad y lo que nos gustaría borrar. Tiene momentos muy interesantes, sin embargo, me costo empatizar con los protagonistas.
Me parece muy conseguido el juego entre el tema y la forma. Ese ir y venir de los recuerdos borrosos y poco fiables que nos llega también de forma borrosa.
Us imagineu que poguéssim portar un xip que ens guardés els records de la nostra vida, que ens permetés fer-ne una selecció i eleminar els que no ens agraden?. Doncs d'això va la novel.la, de memòries, de records, de tecnologia i d'amor. Per moments angoixant, escrita en un estil molt modern, quasi anglosaxó, amb frases molt treballades. Una novel.la diferent, inquietant, molt actual.
At the end of this book (I confess, I only get to it thanks to determination and a strict deadline), one has the feeling that the book was more interesting than while reading it. The plot, that cake of memory, invalidation, jealousy, and mental disorders is too thick to savour.
The author, no doubt, writes beautifully. She manages to change discourse between characters (having only three and their doppelgangers) distinctly, and somehow the dystopic space and the story shaped after all those pages is challenging and provocative.
Yet the reading is a long steeplechase race. Hurdle after hurdle, barrier after barrier, this novel gets tiring. Doppelgangers are too easy? Then add to it constant jumps in the narrative, forward and backward. Not enough? Then insert some chapters in a different voice with enigmatic and misleading titles, just in case. Still too light? Then reduce the action and flood pages with inner dissertations on love and weakness. Oh, how relieved I feel after finishing it.
Subrealisme i ficció en el relat angoixant d’una relació amorosa , potser la implantació d’un xip “MB6” m’hauria ajudat a disfrutar de la lectura d’aquesta novel.la.
Darrere del mirall hi ha el somni; tots voldríem atènyer el somni, que és la nostra més profunda realitat, sense trencar el mirall. MERCÈ RODOREDA, pròleg a Mirall trencat
p.104 És així: quan no hi ha horitzó, l'evasió és la única forma d'esperança.
p. 107 Quan passen coses estranyes, coses que només tenen sentit dins el teu cap i subverteixen el funcionament normal del món, la gent et pren per boig sense cap altra opció, en totes les modalitats en què és possible: amb rebuig, amb compassió, amb menyspreu, amb ràbia.
p. 113 Et penses que serà com quan t'has de rapar per a una químio i assumir que vindràn uns mesos de merda i de no estar per a ningú, però que serà per una bona causa. Que serà un procés que et portarà a dies millors, un procés que comença i acaba i et regala aquell futur que mereixes, perrquè aviam qui no es pensa que el mereix molt més que els altres, un futur, el millor dels mons possibles. Però no. El problema és que el dolor no acabi mai, que acabis decobrint que no s'acaba. Hi ha d'haver un horitzó, una promesa, el que tu vulguis: una mena de treva. Si no, de què; ja em diràs qui és prou imbècil per patir de franc.
p.114 Així que em vau entrar al quiròfan com si res: com si la part difícil fos justament l'operació, extirpar el tumor, i la resta hagués de ser pura rutina; com si deterpart-se sent una persona diferent, algú que a la llum dels nous records ha perdut les raons per lluitar i sobreviure, fos una opció tan plausible com les altre. No us vau molestar a preguntar-me si en aquestes condicions encara volia que em salvéssiu, com tampoc no pregunteu a un accidentat si li estarà bé acabar en una cadira mentre mireu de salvar-li la vida. És així. L'hi salveu i punt, i encara ha de donar gràcies per la condemna si ho pot explicar.
p.167
Ella et somreia i tu et mories, Conillet. És així i així ha estat sempre, deds que amb vuit anys esperaves la Maia arraulit rere el cbert, nervión, a punt per aparèixer amb ulls de coincidència. T'hauries d'haver vits; ben bé el mateix. No et devies pensar, a aquestes altures del partit que, que series l'únic, el primer. L'altre dia era jo, però una noia així sempre té qui li vagi al darrere. Fins i tot quan no es planteja res, quan no li cal res més que ella mateixa, d'oferiments de companyia no n'hi faten.
Et convé més assumir-ho; la pèrdua no es combat. L'única escapatòria es diu temps, i temps, i més temps encara: col·leccionar dies com qui col·lecciona fulles seques, acceptar que vindran mesos amb erra encara que el calendari s'entesti a dir que som al maig a i la tarda sembli feta a mida per escarnir els desgraciats que no saben estar sols; allotjar el pit la tristesa convertida en crisàlide, com si algú t'abracés al darrere sense deixar-te espai per respirar i els seus cabells, en contacte amb la pell, el coll, la galta, haguesisn trobat en tu la matèria adequada per nodrir-se i arrelar, cabdellant un tumor que s'estén i se't mejna i et limita els òrgans a un parell de funcions bàsique: bategar i respirar, res més que viure, i haver de lliurar-te a un amor que els estreny fins que les extremitats fallen de balbes i res no t'aguanta, perquè un ens que imagines més gran ha tallat els fils que et sostenien i el sanglot és l'única sortida per tornar a omplir el pit i respirar. I adonar-te que malgrat la rendició, el gest, la melangia no recula; segueix abraçan-te com un amic traïdor que et necessita per ser algú, i els sanglots acaben sent una lenada massa breu sense espai per exhalar l'angoixa: només espasmes, de la mida jsuta per mantenir la il·lusiód'un batec i seguir xuclant-te les ganers de viure com un paràsit de l'ànima.
És allà que la tristesa s'atrinxera i es fa forta sense lloc per a concessions, que abandones l'esperança que allò sigui, de veritat, una abraçada. És més aviat una olla a pressió sense cap vàlvula, una pena dura que no es dissol ni s'esbrava, que ha arribat per quedar-se i acabar d'un cop amb tota ombra de somriure.
"Desaparèixer dels records és morir-te de mi. I potser sí, que pots dir que has viscut perquè existeixes al record dels altres. Potser sí, que pots triar morir dels seus records perquè puguin salvar-se."
Una mena thriller psicològic que et manté despistat fins que no entres a la trama i et poses a la pell dels personatges. Amb un punt de ciència ficció que et fa veure-ho tot en la distància. M'ha agradat força.
Lo mejor del libro es lo bien escrito que está, porque la trama con tantas vueltas alrededor del desdoblamiento , de los implantes, de los celos , de los trastornos mentales... y con reflexiones tan densas me ha resultado muy cansina y muy liosa y me ha costado muchísimo terminarle.