Ciertamente, Joseph de Maistre es un autor difícil de leer hoy en su integridad, pero sin duda dejó páginas maestras suficientes como para ser considerado un grande de la literatura en francés. Su pensamiento también presenta atractivos contrastes con el mundo que le siguió, e incluso con el de nuestros días, debido a su total disidencia frente al idealismo ilustrado, el liberalismo, el progresismo, los principios burgueses y los efectos de una modernización capitalista descabezada. Con una prosa brillante, provocativa y llena de contradicciones atacó a la modernidad desde sus propias premisas y usando sus propios métodos y lenguaje contestatarios. En 1957, el filósofo E. M. Cioran dedicó a De Maistre algo más que esta antología que publicamos aquí por primera vez en nuestro idioma. Además de detectar con maestría lo mejor y más actual de sus escritos, el escritor rumano le puso un extenso prefacio que se convirtió después en su celebrado «Ensayo sobre el pensamiento reaccionario» —incluido en este volumen en nueva traducción—. Esta antología contribuyó a considerar la figura de un escritor y pensador aparentemente fuera de nuestro tiempo como la de un genio de las letras francesas, uno de los padres de la literatura antimoderna e inspirador de un actitud refractaria y modernista que ha llegado a seducir en el espectro político opuesto al de su férreo conservadurismo. Hoy se puede rastrear su pensamiento y la admirada atención por su prosa en autores tan dispares como Tolstoi, Balzac, Baudelaire, Carl Schmitt, Hannah Arendt, Isaiah Berlin, Roland Barthes, Phillipe Sollers, George Steiner, Alasdair MacIntyre, Antoine Compagnon...
A Savoyard lawyer, diplomat, writer, and philosopher. He was the most influential spokesmen for hierarchical political systems in the period immediately following the French Revolution of 1789. Despite his close personal and intellectual ties to France, Maistre remained throughout his life a loyal subject of the King of Sardinia, whom he served as member of the Savoy Senate (1787–1792), ambassador to Russia (1803–1817), and minister of state to the court in Turin (1817–1821). Maistre argued for the restoration of hereditary monarchy, which he regarded as a divinely sanctioned institution, and for the indirect authority of the Pope over temporal matters. According to Maistre, only governments founded upon a Christian constitution, implicit in the customs and institutions of all European societies but especially in Catholic European monarchies, could avoid the disorder and bloodshed that followed the implementation of rationalist political programs, such as the 1789 revolution. Maistre was an enthusiastic proponent of the principle of hierarchical authority, which the Revolution sought to destroy; he extolled the monarchy, he exalted the privileges of the papacy, and he glorified God's providence. Xavier de Maistre was his younger brother.