Una novela demasiado corta, que te deja queriendo más.
Tenía ganas hace mucho de leer sobre vampiros, pero no juveniles ni románticos, sino vampiros de verdad. En mi búsqueda me topé con varios, aunque la mayoría eran clásicos y no tenía ganas de ellos. Entre eso, llegué a esta historia y estoy feliz de haberme quedado.
Como he dicho, es una historia cortísima, de menos de 150 páginas, de capítulos cortos que van justo al grano.
Nos cuenta la historia de este vampiro llamado Hipólito Blanco Rivera, que llega a Argentina por el 1860 en pleno brote de la fiebre amarilla, con intención de alimentarse hasta la saciedad de los moribundos, feliz de poder camuflar sus asesinatos con la epidemia.
Su dicha dura poco porque su creador, un vampiro original de milenios de edad, llega a buscarlo para que lo ayude, pues otro vampiro quiere acabar con él. Blanco Rivera, siendo fiel a su creador, lo sigue.
Los doctores humanos, con quienes Blanco Rivera congenia por su camuflaje de buen médico, empiezan a sospechar de que algo no está bien con él. No creen su historia sobre su llegada, encuentran detalles pequeños que lo puedan incriminar, y aunque creen que hay algo retorcido en él, ni de chiste adivinarían que es un vampiro.
En fin. A lo largo de los capítulos vemos la naturaleza de estos vampiros. Sus "poderes" adquiridos con la inmortalidad, la forma en que llegan a esa inmortalidad. La crueldad de sus actos, la conciencia de su especie, una que tiene cero empatía por la humanidad, una que sabe que es depredadora y que es superior a los humanos. Blanco Rivera es un asesino a sangre fría y no le importa en los más mínimo; hombres, mujeres, niños, ricos, pobres, hasta animales, todo es presa y él lo sabe.
El conflicto presentado es muy atrapante porque a la vez que es algo simple (un vampiro buscando matar a otro y ese otro busca un aliado leal), la naturaleza de los vampiros lo vuelve especial y complejo.
Adicional a eso, la autora de ha basado en muchos hechos reales, tanto la época de la epidemia de la fiebre amarilla, como los lugares que ambientan la historia: hoteles, refugios, puertos... al final de varios capítulos hay fotos de los lugares descritos y una nota sobre ese lugar. Adicional, los doctores mencionados que hacen parte de la trama —salvo el vampiro— son personas que en la realidad existieron en algún momento de ese periodo histórico.
La pluma de la autora es muy bonita. Es una mezcla de la densidad de los clásicos y la narrativa contemporánea, es fácil meterse de lleno en la historia y visualizar lo que nos cuentan, por más sangriento que sea.
Si te gustan los vampiros clásicos, esos que solo piensan en sangre, muerte y supervivencia, esta historia es para ti. Recomendada ♥