Los años oscuros es un relato intimista que ahonda en algunos miedos y tensiones del mundo devorador en el que nos movemos. El paso del tiempo, la enfermedad o la construcción del deseo son parte de los temas sobre los que reflexiona o a los que se enfrenta la protagonista.
Un padre ausente que reaparece y una mujer virtual que se materializa, saliendo del escenario de las redes sociales, serán el detonante de una búsqueda de identidad que discurre entre bibliotecas, cafés y calles bulliciosas del centro de Madrid. Una historia donde las preguntas nunca realizadas quizá solo encuentren respuesta si se vuelve la mirada al interior.
Cada vez me apasionan más los libros híbridos. Aquellos que no sólo cuentan una historia sino que enhebran reflexiones, crítica y actualidad de una forma natural y lógica. Por eso la lectura de «Los años oscuros» me ha impactado tanto. En él la protagonista va hilando redes sociales con la búsqueda de la identidad propia; los enamoramientos efímeros con la solidez de otras relaciones; el pasado de su padre con el suyo propio y cómo eso ha marcado a la mujer que es hoy. 🥀 Un relato sosegado en el que he subrayado numerosos párrafos de una gran belleza: «Busco caminos, hilos que me lleven hasta el centro del laberinto. Quisiera estar sentada en el medio mismo, como una estatua, con el cuerpo enredado en decenas de hebras». 🥀 Hilos que de extienden hacia nuestras manos, que agarramos con fuerza para ayudar a desenredarlos y desovillarnos a nosotras mismas cómo lectoras. No hay en él grandes giros pero sí grandes misterios. Un libro hermoso, en definitiva. 🥀 #EvaGallud #LosAñosOscuros #LibrosIntimistas #NarrativaEnCastellano #LibrosHíbridos #SobreLaPérdida #LibrosJoyita
Hacía días que me decía que tenía que encontrar un libro de esos, tan especiales, que desde que lo empiezas te abstraes del mundo, y lo único que sabes y puedes hacer es leer. Encontrar un libro que cumpla este deseo siempre me resulta algo así como mágico. Y llegó Eva con sus años oscuros, y ya solo fui una pobre humana sentada en el sofá en pijama, con una manta, la calefacción a tope y mi gata. Creo que solo me levanté en un par de ocasiones para hacerme una infusión, el resto del día lo pasé sumergida en “Los años oscuros”.
No dejo de preguntarme por qué engancha. Quizá por la narración que es en primera persona y a veces parece un diario íntimo expuesto al público. Quizá porque la protagonista no tiene nombre y podríamos ser cualquiera de nosotras. Quizá porque por fin leo un libro compuesto por mujeres lesbianas sin que esto signifique que la trama gire entorno a esto, sin dramas, solo mujeres no heterosexuales teniendo una vida normal. O quizá, me dije al final, sea por la angustia de la pérdida del padre, inexorable e irremediable desde la primera página.
«En nuestra casa nunca se ponía riendas al llanto. Al contrario, nos decíamos: “Llora todo lo que sea necesario”. Nos animábamos mutuamente a sacar lo que fuese que hubiera dentro y, si tenía que ser por los ojos, pues perfecto. Una vez descubres lo balsámico del llanto dejas de tener miedo a llorar. Se convierte en un ejercicio de limpieza. El llanto calma, adormece, calienta. Es un buen caldo. Bien sabroso y curativo.»
La protagonista sin nombre es una mujer ácida e inteligente, traductora literaria y escritora, que vive en Madrid. Y esto es algo que agradezco profundamente ya que esta situación me ha regalado, sí, regalado, un capítulo bellísimo sobre la Biblioteca Nacional que leería una y mil veces. Eva es poeta, y eso es algo que se nota desde la primera frase del libro. Cada capítulo es sonoro, delicado, singular. Cada capítulo tiene una magia especial que hace que podamos vivir en primera persona cada una de las experiencias que se narran en la obra. Además, hay perlas salpicadas por cada página. Reflexiones sobre las relaciones humanas, ahora ya tan alejadas las unas de las otras por una pantalla táctil, sobre la memoria, los espacios, la familia o los cuidados que siempre recaen en la mujer. Reflexiones que a veces me han sacado una sonrisa por ácidas, o me han sacado los colores por el atrevimiento de contar algo en lo que todas nos podemos ver reflejadas, pero de lo que no alardearíamos.
“Los años oscuros” es un libro que recomiendo mucho, porque si algo sé con certeza, es que no sales de él igual que entras.
Cuando alguien te ofrece una narración tan personal, tan íntima, sea una historia real o no, y además de una forma tan delicada y poética... es difícil quedarse impasible. No puedes evitar empatizar, ponerte en su piel y sumergirte con ella en su búsqueda, en esos años oscuros en que la memoria parece haberse quedado medio ciega. Unos años en los que la ausencia de su padre lo envuelve todo y no deja espacio para lo demás. Y un presente en el que, de repente, reaparece. En una realidad extraña y difícil, a la que no sabe muy bien cómo enfrentarse, un mar de contradicciones. Y mientras buceas en ese mar, reflexiona. Sobre sí misma, sobre la vida, sobre los demás y cómo nos relacionamos con ellos, sobre las redes sociales, las expectativas, el deseo...
La primera parte me pareció espectacular, me enganchó muchísimo la forma de la autora de contar la historia, como una madeja que se va desenrollando poco a poco, y además con un lenguaje cautivador. Aunque tengo que decir que a partir de la mitad más o menos se me fue haciendo algo repetitivo y desconecté un poco, quizá por eso para mí no ha sido redondo. Ya sabéis que influye mucho el momento, el estado de ánimo con el que te enfrentas a un libro y seguramente un sinfín de cosas más, así que tampoco me hagáis mucho caso a esto 😅
Para mí ha sido un muy buen primer acercamiento a esta editorial que conocí hace muy poquito y que, por cierto, no puede hacer unas ediciones más bonitas 😍
«Creo que nunca había vivido tanto llover ni tanto llorar.»
'Los años oscuros' es una novela personal, de las que abren las grietas y nos recuerdan, un poco, que el sentido de la vida no es tal y lo que somos puede perderse con facilidad. Escribe Eva Gallud sobre el cuidado y la hospitalización de un padre. Escribe sobre lo que el arte y las relaciones personales ayudan en momentos así. Y escribe sobre que todo esto no sirve para nada.
Ahonda en un drama urbano, un tanto cínica en ocasiones, pretenciosa por momentos. Es un baile curioso el de esta novela, tan breve, especialmente interesante para aquellas que nos hemos familiarizado con la vida en los pasillos de un hospital. Y aunque en los primeros pasos parece estar perdida (mi lectora y la escritora), a partir del ecuador del libro, noto una soltura deliciosa que ha terminado de convencerme.
Pero lo más bonito es que siento cercanía con Eva, su manera de entender estos sentimientos. Su desprecio a esa fragilidad y la resolución de no querer convertir a su protagonista en una mártir. Aunque, en cierto modo, llega a serlo.
«No soy mala persona por querer bailar aunque mi padre esté en el hospital. ¿Verdad que no?»
Uno de los libros que más me ha gustado en lo que llevo de año. Íntimo, cercano, pero lleno de profundidad. Eva consigue que te metas de lleno en la historia, que te sientas reflejada en la protagonista. Ahonda tanto en los sentimientos y emociones que me he llegado a preguntar si no será en parte una novela autobiográfica. Adoro a esta autora.
Los años oscuros implica adentrarte en el interior de la protagonista y entender como se siente en un momento de su vida que parece que todo se va a desmoronar, un padre que ha vuelto después de muchos años, el cuidado y obligación de una hija a su padre enfermo, las redes sociales, un amor platónico que aparece y descubres que no es lo que te habías imaginado, el patriarcado...
Eva Gallud escribe con una prosa poética que hace que esta lectura sea una delicia
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"Se sentó frente a mí. Seguimos charlando, de esto y de aquello. Sobre todo, de libros. Pedimos otro café. Nos contamos algunas cosas de nuestras vidas. Confirmamos algunas de nuestras ideas sobre la otra y nos sorprendimos con algunos descubrimientos. A mí me sorprendió, por ejemplo, que pese a llamarse Solange no hubiese en su forma de hablar rastro alguno del acento francés que yo me había imaginado que tendría.
Es lo que tiene imaginarse la vida de los demás, rara vez se acierta".
Una voz narrativa nueva y diferente... un libro intimista lleno de metáforas al más puro estilo Nature Writing, con una historia realista de fondo. Puro sentimiento
"Cada uno vacía los contenedores de la forma que mejor sabe" "Los objetos no mienten. Pero la memoria siempre es una ficción" "No es lo mismo no estar que desaparecer" "Pero quién quiere ser visto tal y como es"
No puedo ponerle menos de tres estrellas porque la autora escribe increíble y la manera que tiene de introducir reflexiones acertada es todo un don. Sin embargo, la historia que cuenta no me removió por dentro ni empaticé demasiado con ella. Creo que si hubiera profundizado en su infancia y en la historia de sus relaciones habría entendido mejor la reoconstrucción del vínculo con su padre y la relación con Solagne.
Me costó engancharme y pendía de un fino hilo entre leer sus páginas frenéticamente o abandonar poco a poco. Algunas reflexiones vivas, crudas y buenas. Quizás lo que mas me haya gustado es que no haya tenido ninguna historia mas allá de la habida con Solagne, pues sería lo previsible, por tanto el final muy bien. Me queda el amargor de no saber que pasó finalmente en esos años oscuros pues a pesar de estar toda la novela investigandolo no aclara nada. Entretenida Gallud.
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En su primera novela, Eva nos regala un relato que tiene el tacto del terciopelo y la tristeza de una tarde de lluvia. Me ha gustado mucho y, en cierto modo, me ha recordado a los últimos meses de mi padre. Hay un poso de amor y de tristeza, de dulzura, ternura, arte y olor a Madrid en verano. No soy buena haciendo reseñas, pero sí sé que esta novela es de las que conviene guardar cerca del corazón.
Me ha gustado mucho, a pesar de los muchísimos cabos sueltos que deja, aquí no importa tanto la trama o la resolución del misterio como los temas que se van sucediendo, todos de la máxima actualidad. Las redes sociales, la memoria, la enfermedad y la muerte, la naturaleza del,enamoramiento y del amor, las relaciones familiares, la construcción de la identidad,… No obstante, he tardado meses en terminarlo, se me cruzaron otras lecturas y por desidia lo dejé.
Maravillosamente bien escrito. Lleno de metáforas que, sin duda, hubiera disfrutado más leer en otro momento de mi vida. Una descripción sublime de sentimientos, con una trama sutil, que se desliza lenta, sobre párrafos que se leen rápido. Se merece mejor nota de la que le dejo. Lamentablemente, no terminé de conectar y no lo disfruté tanto, pero es un claro caso de "No eres tú, soy yo".
De esta novela me quedo con esos momentos en los que la escritora a través del personaje principal nos presenta pensamientos, situaciones y reflexiones con las que no puedes más que sentirte identificado. Pero. Lamentablemente siento que más allá de eso no he conectado mucho con la obra. Habiendo llegado a la mitad de ella me preguntaba "va a pasar algo en algún momento?"
Libro con pocos escenarios pero muy íntimo, reflexivo y cargado de sentimientos y emociones. Detalla a la perfección lo que la protagonista siente y vive. 😊
Era lo que necesitaba. Lo que he necesitado siempre y no podía dejar que terminase. Ahora lo entiendo. La prosa de Eva es sencilla, directa y a la vez metafórica, bonita, liviana. El duelo siempre ahí, como si fuese el café de la tarde.
Ojalá más prosa, será obligatoria.
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Con un estilo tan lírico y poético como directo y también reflexivo, nos adentramos en la vida de una mujer que no ha tenido una buena relación con su padre, siempre ausente. La noticia de que al hombre no le queda mucho tiempo porque está enfermo causa un impacto en su rutina y despertará en ella todo tipo de sentimientos: la velocidad a la que vivimos, el paso del tiempo, la fragilidad de la memoria, la enfermedad y lo relativo que se vuelve todo lo que nos parecía importante frente a ella, la gestión de las emociones, cómo seguir con nuestra vida tras la noticia de la muerte inminente...
Me ha parecido muy interesante y me he hartado de marcar frases, pasajes e incluso capítulos completos. Creo que es sencillo identificarse con nuestra protagonista, que además no tiene nombre precisamente por eso. Descubrir que un familiar está a punto de morir es un golpe muy duro. Intentas recuperar el equilibrio en tu vida diaria, pero ahora tienes que hacer espacio en ella para las visitas al hospital, los cuidados, las conversaciones con los médicos... Y esto destapa, sin quererlo, nuestros recuerdos: todo lo que hemos vivido con esa persona, lo bien que estaba entonces y el deterioro que causa la enfermedad ahora, la fragilidad y brevedad de la vida, qué pasará cuando ya no esté...
Aunque la protagonista sienta ese conflicto interior porque su padre no se ocupó de ella y ahora ella tiene que cuidar de él, la cercanía del final de la vida nos cambia la perspectiva y no podemos evitar sentir cosas que a lo mejor creíamos olvidadas, o que quizás ni sabíamos y ahora tenemos que recomponer ese puzzle del que somos una pieza importante. Y, por supuesto, cuando todo termina, el impacto no es menor. ¿Quiénes somos nosotros en todo esto? Porque cuando perdemos a un familiar, esa parte que fuimos mientras estaba vivo parece deshilacharse un poquito cuando muere.
Ha sido un viaje maravilloso al interior de uno mismo. A pesar de la dureza de la premisa, me han tocado las reflexiones que hace Eva Gallud en la novela y además me ha encantado su estilo. Muy recomendable.
No es para todos los momentos pero es para alguno. Una narración llena de reflexiones, de intimidad y de situaciones que nos conciernen a todos. Si algo me ha faltado es más ritmo pero creo que es un buen inicio en la novela de uña poeta tan fantástica como lo es Eva.