"Caliente" es el primer libro que leo de Luna Miguel y lo comencé con unas expectativas bastante altas ya que me lo habían recomendado encarecidamente personas cercanas con las que normalmente coincido en gustos y además no paraba de encontrarlo publicitado en todas partes. Tenía muchas ganas de que me gustara, pero sin embargo y muy a mi pesar, debo decir que el libro me ha decepcionado y no ha cumplido esas expectativas, tal vez demasiado altas por mi parte. Me he quedado un poco con cara de perplejidad, cara de ¿Qué me estoy perdiendo? ¿Qué están viendo los demás que es tan maravilloso y yo no veo?, en fin, en resumen, cara de estar dentro del cuento de "El traje nuevo del emperador", pensando que tal vez soy tan zopenca que no sé apreciar una buena obra de arte o planteándome por el contrario, si es que más bien es una obra sobrevalorada de una autora mainstream. He tenido constantemente ganas de dejar a medias la lectura, pero me he empeñado en acabarla, en parte por ver si aquello mejoraba y darle una oportunidad hasta el final, que no se diga que no le he puesto empeño en que me gustara y en intentar descubrir a dónde iba a parar o si encontraba alguna conclusión.
Ciertas ideas me han parecido interesantes y me gusta lo que cuenta la autora (aborda temas como la necesidad de explorar y visibilizar el placer, del potencial que supone la vulnerabilidad, de la urgencia por desterrar la vergüenza y los tabúes referidos a la sexualidad, de la posibilidad del poliamor, de literatura y autoras feministas que han tratado previamente estas cuestiones, de cómo el negar el placer, especialmente el femenino, de invisibilizarlo y de culpabilizarlo, es una herramienta de control del patriarcado...), pero aunque me gusta lo que cuenta, no me ha gustado cómo lo cuenta, ya que me ha parecido un batiburrillo de ideas sin hilo conductor claro. De hecho, me ha recordado a algunos errores formales del pensamiento de la clasificación de Nancy Andreasen, tales como la fuga de ideas y la pérdida de meta, porque realmente no sabes qué te quiere contar exactamente o a dónde quiere llegar. Y eso que he llegado hasta el final para intentar descubrir a dónde pretendía llevarme. La propia autor al final del libro escribe lo que me parece una especie de confesión sobre su propia sorpresa ante su éxito y cómo no esperaba lo ocurrido, que "...escribir todo lo que se me pasara por la cabeza, para ver qué ocurría, para ver qué nacía de tal ejercicio impúdico, ahora se está convirtiendo en un modo de vida". Sí, ella parece que tampoco tenía muy claro qué ocurría o qué iba a pasar con la redacción, siendo un ejercicio de escritura algo aleatorio y experimental. No sé si me quedo más tranquila entonces o menos.
Por otro lado, en mi opinión, la narración recurre demasiado a argumentos de autoridad: "tal persona dice tal cosa, tal otra autora defiende no sé qué, fulanita escribe...(incluir aquí citas literales); menganita expone que...". Tanto bombardeo de citas, sirve desde luego para tomar nota de bibliografía recomendada a explorar sobre el tema, pero en vez de conseguir el efecto de resultar erudita y leída, a mí la lectura me acaba resultando ciertamente tediosa e incluso irritante, pedante y vacía de contenido (pobreza del contenido del habla), ya que se dice mucho sin decir claramente nada, como ya he mencionado, sin hilo conductor. Es lógico que en un ensayo se citen otras fuentes, pero parece que la cita sea un fin en sí mismo en vez de un medio para un fin; el fin de elaborar una idea y llevarme a algún sitio. Me resulta un citar por el propio hecho de citar, sin ningún propósito claro.
He acabado el libro sin enterarme realmente de cuál es el objetivo y el mensaje final que se pretende transmitir (esa pérdida de meta que dificulta la comprensión y la comunicación entre oyente y emisor del mensaje). No entiendo si pretende ser una revisión sistemática de lecturas feministas de autoras que abordan el tema del placer y el poliamor, si pretende ser un estudio sociológico empírico sobre el deseo y la sexualidad femenina actual, al introducir esa encuesta que la autora ha administrado, de la que extrae e intercala en mitad de la lectura algunos datos, que por otro lado tampoco suponen una muestra representativa sino más bien anecdótica, sesgada y poco rigurosa, o si más bien pretende aportar una relato autobiográfico, íntimo y personal de su propia experiencia narrando cómo su marido y padre de su hijo le "rompe el corazón" porque quiere explorar una pareja abierta y poliamorosa, aventura a la que al final la autora también se suma. Al final esos tres objetivos acaban mezclados en la narrativa sin que yo le encuentre mucho sentido.
La estructura de la narración supongo que pretende resultar novedosa, original, rápida, breve ("en caliente") con tantísimo punto y a parte a modo de "tweet". Pero a mí me resulta una falta de continuidad, un "coitus interruptus", un cambio de tema y viraje de timón continuo ("fuga de ideas" y "descarrilamiento" en la clasificación de Andreasen) que desconcierta, hace que pierdas el hilo, y no deja fluir las ideas ni permite entrar en "flow".
Otro tema con el que discrepo totalmente es la idea que esboza (entre tantas otras ideas que picotea, expone y no elabora demasiado) de que el libro "Monólogos de la Vagina" resulte transfóbico. Esa insinuación me parece totalmente absurda y disparatada. Por favor, dejemos de rizar el rizo buscando polémicas sin sentido. En su última revisión de la edición del 20 aniversario, este volumen incluye un monólogo de una persona trans, sin ir más lejos. Lo que pretende visibilizar el libro es la violencia ejercida, transculturalmente, sin importar etnia, edad, espacio geográfico, época histórica o clase social, hacia unas personas muy concretas por el mero hecho de tener vagina (o de querer tenerla en el caso de las personas trans), único hecho que tienen en común y por el que reciben abusos por parte del sistema.
Supongo que tras la exposición de mi punto de vista ahora debo esperar ser lapidada por su abrumadora cantidad de seguidores y defensores acérrimos tanto del libro como de la autora. Pero supongo que nadar a contra corriente nunca fue fácil.
En resumen, como ideas sueltas me parecen dignas de reflexión y aportan información y bibliografía, pero desde mi humilde punto de vista falla la redacción y exposición clara de esas ideas a través de un hilo conductor coherente y claro.