Bringing together all the classic Hewlett and Martin Tank Girl comics for the first time in this fantastic slipcased edition with additional material including original art, unseen Hewlett pages, a "lost" Tank Girl story, and a brand new Tank Girl cover by artist Jamie Hewlett.
The core Tank Girl works have been lovingly restored for this major collection, spanning the entire Jamie Hewlett era of Tank Girl. With Booga and the rest of the crew in tow, Tank Girl delights in the sort of marvellous mayhem that made us adore her the moment she stomped into our lives with her sexy boots and sassy mouth.
While the artwork is fantastic, I confess that I don't really "get" Tank Girl. It never really makes me laugh, the characters are deliberately shallow and the plots thin excuses for lame gags. Beautiful to look at, hard to read.
Si no fuese por lo flipante que es el dibujo me da a mí que Tank Girl no se hubiese convertido en ese conocidísimo icono pop macarra de los 90, porque el guión deja mucho que desear. Bueno... es que no hay guión, son historias cortas sin historia, gags destinados a incluir la última estupidez de turno con un humor de quinceañeros caca culo pedo pis, tetas y penes, drogas, sexo y cerveza. También tiene un montón de referencias a grupos de música y bromas internas inaccesibles. Pero Tank Girl es lo suficientemente carismática para que resulte un poco alucinante, se la suda todo, solo quiere reventar cosas, pegar tiros, emborracharse y hacer lo que le salga del coño. ¿Irreverente? Bueno, no realmente, aunque entiendo que en la época quizás este gamberrismo sin filtro resultase estimulante, pero le falta mucho mensaje transgresor para ser verdaderamente punk; es más pseudo-rebeldía adolescente individualista.
Las primeras historias están mucho mejor, a medida que el tiempo pasa da la sensación de que las ideas ya escasean y los creadores hacen un poco cualquier cosa (bueno, en realidad ellos mismos dicen que siempre ha sido así y que Tank Girl se define por lo que les salga en el momento). La evolución hacia las páginas psicodélicas de hippies puestos de maría hasta las cejas me ha parecido demasiado ida de olla. El mundo de Tank Girl es un caos y eso se traduce en sus páginas, donde el dibujo y la composición de las historias es muy cáótica, loca y divertida y creo que es lo que más empuja al cómic a ser llamativo y rompedor, muchísimo más que las ideas de fondo, como digo. Una especie de mundo post-apocalíptico australiano con canguros mutantes y metarreferencias, personajes inenarrables y una pirada yendo por ahí con un tanque tirando bombas y cargándose a todo el que le molesta. Sin más. Y sin menos.
Ha sido como volver a mi adolescencia. Era un personaje al que le tenía tremendo cariño desde los 15 años y volver a sus viñetas ha sido un goce, a pesar de lo caótica que es siempre. Las historias no tienen mucho sentido entre sí y esa es parte de su magia. Las partes más psicodélicas del cómic son simplemente un viaje de ácido hecho dibujos. Espero poder leer los demás integrales pronto.
No pude terminarlo. El personaje mola mucho, los 4 primeros capítulos (=los 4 cómics que me compré hace 15 años) tienen chicha y son graciosos, y a partir de ahí... prffff. Lo siento pero no.
El personaje que dio un nuevo aire al cómic indie británico de los '90 ofrecido en su versión definitiva, que viaja de sus primeras historias a los experimentos gráficos finales. Si se suma el añadido de material inédito y numerosos extras, estamos ante un volumen fundamental para conocer y comprender la historieta independiente que cerró el siglo XX. Joyita.
Un humor bastante bizarro. El contexto es post-apocalíptico, chistes anglosajones dignos de dos culturas que comparten argots (escrito por un británico y desde perspectiva australiana). Tremendamente épico, lo tiene todo e incluso se notan las referencias a las canciones de The Monkees en cada diálogo, el trabajo perfecto que junta la mente de Alan Martin y Jamie Hewlett.