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Me llamaré Tadeusz Freire

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A través de la historia de un apátrida indocumentado que está a punto de obtener por primera vez en su vida un pasaporte en toda regla, Miguel Enesco ha creado con esta novela un texto sobre el desarraigo, una angustiosa metáfora de la condición humana en el Estado moderno.

Un Estado que aparece en la historia con dos de sus inhumanos rostros. El de Almeida, un burócrata, un oscuro funcionario de embajada que, de forma fraudulenta, está dispuesto a venderle al apátrida los papeles timbrados que le proporcionarán un nombre e identidad oficiales. Y el de Roger Frey, un agente de policía que le persigue como una alucinación, y le obliga a recordar los momentos más tenebrosos de las diversas identidades falsas bajo las que ha ido camuflando hasta ahora su tragedia, su transgresión: «no ser nadie».

El gran triunfo literario de Enesco consiste en no haber recurrido a una socorrida parábola a lo Kafka para construir este mundo desesperado, sino en desarrollar su relato con un magistral sentido narrativo que se sostiene, por un lado, en la voz del narrador, uno de los más felices hallazgos de la novela en castellano de los últimos años, y, por otro, en la habilidad con que la trama mantiene la incertidumbre sobre el futuro del protagonista hasta el inesperado desenlace.

144 pages, Paperback

First published January 1, 1985

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October 17, 2025
Les extraña verme en el suelo, adosada mi espalda a este muro, absurdamente concentrado en una hoja de papel. Escribo. Me abstraigo. Vamos, no detenerme, garabatear cualquier cosa. La fila. Avanza lentamente hacia la aduana. Puedo escuchar el ruido sordo, apenas perceptible, del tampón que el funcionario de turno estampa en cada pasaporte. Debería levantarme, exigir mi sitio en esta fila, integrarme a este grupo de pacientes humanos que esperan, resignados. No ahora. Estoy cansado. Les extraña entonces verme en el suelo, sin prisa, como si yo ya hubiera llegado a destino. Y, sin embargo, debería estimularme el paso de esta nueva frontera: ¿no es el umbral de una nueva vida? Tadeusz F., ciudadano de L. Al fin. Cuando llegue a la cabina acristalada y presente al funcionario mi documento, quizá sea observado con el mismo desinterés que los demás. Tadeusz F., una rutina, un simple gesto de aquel hombre de la aduana, una mirada distraída, y su mano todopoderosa caerá desganadamente: un sello. Oh, complicidad. Respetablemente guardaré el pasaporte en el bolsillo interior de mi chaqueta. Seré un semejante más, y perteneceré al Orden. Levantarme, reivindicar mi sitio en la fila, esperar pacientemente, como todos los demás. Bostezar, suspirar, incluso mirar la hora con un poco de desagrado. Dar a entender que me esperan mujer e hijos, una casa, un trabajo mañana, mis semejantes, un destino preciso, un lugar. Darles a entender que esta espera, imposición algo desagradable de la burocracia, me resulta ingrata pero que de buen grado hemos de aceptarla. Pertenezco al Orden, estoy acostumbrado: soy como los demás integrantes de esta fila. Levántate, por Dios, intégrate a ella. Levántate.
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