Durante los ultimos 25 anos un buen numero de poetas, narradores, dramaturgos y ensayistas han enriquecido y transformado nuestra tradicion literaria. Se trata de escritores originales y activos, cuyas obras -parte fundamental del panorama de las letras mexicanas- merecen ser mucho mejor leidas y conocidas. La coleccion La Centena, en sus vertientes de narrativa, poesia, teatro y ensayo, esta dedicada a recuperar esas obras significativas y a valorar a sus autores.
Poema viaje que para poder expresar lo que es el híkuri, el peyote, busca el rompimiento con las formas, un abrazo desesperado con la experimentación. Un alucine en un sentido literal y sin peyorativos, este poema busca enlazar a un tiempo el viaje del peyote con los cantos sagrados que los rarámuris invocan en sus ceremonias de raspado.
En lectura conjunta (y memorable) con Abraham Valenzuela. Este poema me habló profunda y personalmente, como sólo ahora podía hacerlo. Llegó en el momento exacto y lo agradezco. Gracias, maestro Anaya, saludos hasta ese lugar en donde están los sueños, su domicilio exacto.
EN ESTE INFIERNO (Vallejo) corazón apaleado In this hell (Ginsberg) santidad ulcerada In der heisigen hölle (Hölderlin) visión escarnecida Dans cet enfer (Rimbaud) carne pudriente..."
Hikuri es un poema largo, bastante largo podríamos decir, que se publicó en 1988. Es importante que discutamos la pertinencia social del autor y sus influencias para desgranar un poco porque considero que Hikuri es uno de los mejores poemas escritos en México aunque haya sido enterrado por el tiempo. Anaya es quizá más famoso por ser traductor. Su obra principalmente se centra en los poetas y escritores de la corriente beat. Toda esa influencia se encuentra condensada y llevada a la máxima potencia por parte de Anaya en Hikuri. Es fácil encontrar elementos de la corriente beat en este poema, por ejemplo algunas sutiles referencias a la forma, el ritmo y los temas del Aullido de Ginsbger. Pero encuentro más agradable, más entendible y más impactante como Anaya utiliza esos elementos aquí. También es importante mencionar que el autor era contemporáneo y amigo cercano de Bolaño, Pacheco y otros autores lationamericanos importantes. Hikuri se escribe con los Rarámuri. Se escribe en los silencios del día y cuando las voces más fuertes son las del Peyote. Se escribe cuando el horizonte se rompe entre los rayos de sol y cuando a la hora de la noche se encuentra Anaya solo. Leer el Hikuri es sumirse en una consciencia colectiva que no conoce límites, es entender que todos somos el mismo latido de la tierra suspendido esperando a dar el siguiente latido. Es como estar en el viaje de Peyote de Anaya pero que al mismo tiempo sea tu propio viaje. A nivel estructura y forma también es bastante novedoso. Anaya descarta algunas veces las palabras por sus significados y se centra meramente en sus sonidos. Al leer este poema en silencio, es inevitable que te den ganas de leerlo en voz alta. La voz de tu cabeza que lee el poema empieza a encontrar el ritmo aunque no estés hablando en voz alta, y antes que te des cuenta estás cantando el Hikuri. Creo que esta forma es importante porque en la mayoría de los viajes espirituales con plantas y enteógenos, siempre se encuentran shamanes cantando y tambores. Que el mismo Hikuri sea una especie de canto me parece pertinente. Es un poema que no encaja en ninguna forma clásica de poesía, que tampoco es un poema beat y que de cierta manera nos avisaba de la poesía que se haría con más soltura en el futuro. Creo que viéndolo de esa forma podríamos decir que el Hikuri es atemporal.
La poesía contracultura pretende subvertir el canon estético, revertir la situación del mundo, desarmar la modernidad, leer las ruinas, hacer como si la palabra fuera una pala para poder hacer la arqueología de un dominio poético: José Vicente Anaya, ese otro fundador invisible de los infrarrealistas, construye una poesía invencible, poderosa y vital: en la que sus imágenes nos fuerzan a elaborar del mundo una palabra al borde su crisis.
Sus versos en torno a la ciudad recuperan el sentido Baudeleriano del poeta moderno: aquél que no puede vivir sin la ciudad pero que la odia y que habita con ella una contradicción esencial: la de saber que por vivir en ella estaremos condenados, pero también la de que la conciencia de nuestra condena y finalmente nuestro existir es su producto: la ciudad nos hizo para criticarla.
"YO VIVO DONDE MI CUERPO ESTÁ Mi domicilio exacto son los sueños y camino en la dirección en que me inclino / EN CIUDADES OSCURAS las ventanas de casas son ojos abiertos de fantasmas dormidos
y los murciélagoschirrian su desgrano al Cielo
¿Has visto la Luna resbalar en los labios de los desesperados? BALAZOENELOJO
P R E C I P I T A C I Ó N
(no preguntes ni empezamos de cero) DONDE TODO SE ACABA el Todo está naciendo."
Uno de los mejores poemarios experimentales que te puedes experimentar. Híkuri está lleno de versos memorables y que se interesa por hablar en la lengua rarámuri, algo que nunca había visto antes.
De entre todas las visiones, rescato la penúltima parte del libro: «el Nombre Verdadero no se escribe»; pues entre toda la vocación que oscila entre mística, irracional, arrebatada e inspirada del poema, sobresale que hay algo que no acaba de decirse, algo que de enunciarse se ensuciaría.
Poemas experimentales, tirandole al feismo y a lo raro solo por destacar, pero cuando ya tienen tu atencion con esos garabatos y versos inusuales, no hay sustancia, sabor o belleza, no dicen mas que "mirame" y no te muestran nada.
Uno de los libros de poesía experimentales mejor logrados de la Poesía Mexicana. El primero que aventura a involucrar una lengua originaria (rarámuri) de manera orgánica.
Read the new edition on the bus from Ramallah to Abu Dis, finally, after having picked up the book in Mexico City. The occasional nausea of the car ride feels right in relation to the experience of peyote ingestion itself. The poem almost attempts the messianic at times, the Zurita-esque, but it is too indebted to the rock and roll of the Infras.