La de Olvido García Valdés es una obra de singular cohesión interna y de gran libertad tonal y formal. Como si cada libro —Del ojo al hueso (2001), Y todos estábamos vivos (2006), Lo solo del animal (2012)— fuese explorando las vías de libertad abiertas por el anterior. Elaborado entre 2012 y 2019, confía en la gracia se une ahora a esa lenta sucesión. Si la poesía, los poemas, han sido el trabajo en que se ha condensado la vida, como ha dicho la autora, en este volumen esa labor alcanza una rara intensidad. Voces hablan y el poema escucha. La percepción de que somos accidente, no sustancia, cierta zozobra y un oído muy fino se conjuran al fondo de la escritura. Singularidad (conocimiento, emoción) e impersonalidad parecen ir tejiéndola. O lo que es lo mismo, un sentimiento auténtico en la experiencia y la vibración de lo colectivo se aúnan en este libro extraordinario.
Nació en Santianes de Pravia (Asturias) en 1950. Se licenció en Filología Románica por la Universidad de Oviedo y en Filosofía por la de Valladolid. Profesora en Toledo desde hace años, ha sido igualmente directora del Instituto Cervantes en Toulouse. Además de ser autora de una de las obras poéticas más sólidas de la poesía española de las últimas décadas –Premio Nacional de Poesía en 2007–, ha traducido a Pier Paolo Pasolini y, junto a Monika Zgustova, una amplia selección de las poetas rusas Anna Ajmátova y Marina Tsvetáieva, El canto y la ceniza; a su vez, sus poemas se han traducido al sueco, francés, inglés, alemán y portugués. Ha publicado también el ensayo biográfico, Teresa de Jesús, así como numerosos textos críticos sobre poesía o para catálogos de pintura y muestras de arte (Kiefer, Tàpies, Zush, Broto...). Es codirectora de la revista Los Infolios desde 1987, y perteneció al consejo editorial de El signo del gorrión (1992-2002).
«Confía en ti, se dijo, y sintió que volvía la frase, confía en la gracia, eso que está en ti, la nada y el miedo que hay en ti te ayudarán, y la fatiga, que la energía vaya a menos, que para quienes quieres sea leve, la gracia te ayudará» (59).
CONFÍA EN LA GRACIA de Olvido García Valdés, como una oración desacralizada. De vez en cuando se repite: Confía en la gracia. Fragmentos oídos, la búsqueda en el paisaje que la poeta distingue, la extracción en las edades del tiempo que nos va cruzando lentamente, el pasado que se urde con el presente y crea un futuro desconcertado, como si fuese algo en suspenso, volátil, algo que puede desaparecer y no está y nos dejará como fantasmas ansiando. Lo que queda oculto de ese vivir, lo que se intuye. Yuxtaposición como si quedaran capas en lo real de lo otro antiguo que lo formó. Sumatorio de realidades que no están. Con naturalidad ella congela ese tiempo que reemplaza generaciones, es capaz de anestesiarlo por un momento, sacar de la las sombras los otros sonidos que estuvieron, las imágenes presentes como nieblas. Un trasvase torrencial de palabra y pensamiento. Perfecto para un domingo por la tarde, el mundo de afuera está quieto y lo arbóreo que nos forma emerge.