"𝙴𝚜 𝚏á𝚌𝚒𝚕 𝚊𝚙𝚛𝚎𝚗𝚍𝚎𝚛 𝚞𝚗𝚊 𝚌𝚊𝚗𝚌𝚒ó𝚗, 𝚙𝚘𝚛𝚚𝚞𝚎 𝚜𝚘𝚗 𝚌𝚛𝚎𝚊𝚍𝚊𝚜 𝚙𝚊𝚛𝚊 𝚎𝚜𝚘. 𝚂𝚎 𝚛𝚎𝚙𝚒𝚝𝚎𝚗 𝚍𝚎 𝚋𝚘𝚌𝚊 𝚎𝚗 𝚋𝚘𝚌𝚊 𝚢, 𝚖𝚒𝚎𝚗𝚝𝚛𝚊𝚜 𝚊𝚕𝚐𝚞𝚗𝚊𝚜 𝚜𝚎 𝚘𝚕𝚟𝚒𝚍𝚊𝚗, 𝚘𝚝𝚛𝚊𝚜 𝚜𝚎 𝚚𝚞𝚎𝚍𝚊𝚗..."
Little Sadie, está basado en una canción del mismo nombre. Esta le da forma a la historia, permite ver el armazón, pero no alcanzamos a imaginar lo que realmente sucederá con quien la canta.
Lee Brown (Ezra Dee) es la protagonista en cuestión, con un devenir sujeto a un cruel destino, tal como en una tragedia griega. Es una chica con una vida dura, con pocos amigos y menos personas que la quieran como se merece. Una chica que ama con valor.
Lleva una carga muy pesada en sus hombros, pero la vida la obliga a soportar aún más dolor. Amé profundamente a algunos personajes, pero también odié. ¡Vaya qué odiables eran los antagonistas!
El trabajo, por parte de la autora, para generar la ambientación debida, en cuanto a las costumbres, paisaje, dichos, actividades, se siente profundamente. Te sumerges en el mundo de Lee y, lo que es mejor, en su psique.
En las poco más de trescientas páginas, nos hace reflexionar sobre el bien, el mal, el amor, las mentiras, la envidia, la libertad, el "qué dirán", las oportunidades, la importancia de la música, los recuerdos. Pero también te hace sufrir, enamorarte y desesperar.
El libro es vertiginoso y cada vez que sientes que ya sabes lo que va a pasar, todo se tuerce y eso se agradece. Solo hubo una parte en que sentí que el giro que daba iba en contra del razonamiento que, yo creía, haría la protagonista. Pero sin ese cambio no habría tenido el tremendo desenlace que siguió.
Amé este libro, por su narración, su ambientación, la temática, sus personajes y originalidad. Fue una verdadera montaña rusa, de principio a fin.
El final fue épico, pero la suerte de epílogo que siguió a ese momento, a pesar de entregarme más sobre los personajes, me dejó con algunos sentimientos revueltos.
Amo este libro, sé me que quedó muy dentro, grabado a fuego.
𝐅𝐫𝐚𝐬𝐞𝐬 𝐬𝐞𝐥𝐞𝐜𝐜𝐢𝐨𝐧𝐚𝐝𝐚𝐬
“Cuando el fuego te rodea , solo puedes huir de él atravesándolo”
A veces Dios se equivoca y en lugar de hacer un semental, hace una yegua
Estaba condenada a vivir la vida de una dama en sociedad, por eso jamás le hablé de lo que sentía por ella, porque era imposible y estaba mejor sin saberlo.
—Supongo que esa es la vida que me tocó vivir —intenté excusar mi situación.
—No. Tu vida es la que eliges vivir.
Las despedidas son difíciles y el hecho de que le digas adiós a los muertos no hace que las cosas sean más fáciles.
Amas mucho ese violín, ¿verdad?
—Más que a mi vida —susurré.
—La gente suele esperar mucho de mí. Es un error común.
—Tienes valor, niño —dijo Shawn—. Pero no lo usas correctamente.
—Cree en todo lo que veas y nada de lo que oigas
un buen cazador debía descansar el tiempo suficiente para no gastar su talento.
El mundo del que yo venía era blanco y negro, el resto de los colores no estaban permitidos
un águila surcó el cielo hacia el este, chillando con la fuerza suficiente para llamar la atención.
—Dios está con nosotros, caballeros —dijo Deon, fascinado.
—Es un pájaro, Deon, no un ángel —leroy arruinó su momento.
Mi madre susurraba “No lo hagas”, y yo siempre la escuchaba.
Te amo más que las abejas al polen y los árboles las hojas.
El corazón de las mujeres es como Dios, niño. Actúa en formas misteriosas.
correr era la invitación más formal que podías darle a un animal para que te persiguiese
—Dos pies afuera de la tumba y aún así lo arruinas todo
Esa mirada tan penetrante y llena de melancolía debía esconder algo interesante
muchas cosas pasan en un segundo. El despegue de un ave, la caída de un rayo, la primera gota de una tormenta […] la vida de mi madre [...]
Un paso. Un segundo.
Eso fue suficiente.
—Nuestros amigos llegaron a nuestras vidas por una razón. Dios les dio un don para sobrevivir en este mundo, con un arma y todo en contra, y ellos supieron usarlo hasta el último de sus días
[...] me marché sin comida ni agua ni amor.
Justo como el día en que abandoné Thomasville
El mundo no me importaba hasta que me di cuenta de que Hope vivía en él.
Y tú, siempre sé la loba. Nunca una de las ovejas.
Todo lo que necesitas para matar a alguien es un tiro de gracia, porque solo una de diez balas daba en su objetivo.
En lo que a mí concierne, son libres desde que sus madres le gritaron a Dios para traerlos a este mundo
Ezra Dee, un niño de ciudad con dedos para el violín [...] Que su aspecto no los engañe, porque lo que no tiene de barba lo compensa con su valor.
—Las vidas de mis hombres son asunto mío. Las vidas de otros hombres me son indiferentes.
—Lo que sea que vayas a decir, recuerda que “amor” y “muerte” son dos conceptos que jamás deberían unirse.
Es fácil aprender una canción, porque son creadas para eso. Se repiten de boca en boca y, mientras algunas se olvidan, otras se quedan [...]