Gina, o «Gina-la-superantropóloga», como se burla de sí misma, es el nombre de la protagonista de esta extraordinaria novela que por su sutileza parece de otro tiempo, y por su escritura es muy actual. La identidad como un espejo múltiple, el deseo de escapar de aquello que es ya una carga, aunque antes fuera llamado «amor», y la imagen de una nación latinoamericana plural, a pesar de algunos, son parte de las ideas que la atraviesan. En ella, el costarricense Rodrigo Soto, uno de los autores más interesantes de la última literatura centroamericana, nos ofrece un retrato controvertido pero fiel de una mujer que es muchas mujeres; un retrato lleno de aristas, pero, por eso mismo, muy real. El amor y el sexo, el matrimonio y la amistad, la maternidad y la autosuficiencia son algunas de las palabras clave de esta memorable narración, que comienza así: «Juro que durante años me propuse ser una buena esposa. Quiero decir: una esposa leal, buena nota, valiente: tampoco una imbécil ni una víctima modelo. En mis adentros, ser esposa se relacionaba, más que con el amor de pareja, con la imagen idílica del hogar...». Y que no puede dejarse hasta el final.
Rodrigo Soto (San José, 1962). Escritor, guionista y productor audiovisual. Estudió filosofía en la Universidad de Costa Rica, y escritura de guiones cinematográficos en Cuba y Madrid.
En 1983 publicó su primer libro de cuentos, "Mitomanías", con el que obtuvo el Premio Nacional de Cuento "Aquileo J. Echeverría". En este mismo género publicó después "Dicen que los monos éramos felices" (1996) -finalista en el Premio Literario "Casa de las Américas" 1992-, y "Floraciones y Desfloraciones" (2006), también ganador del Premio "Aquileo Echeverría" de ese año.
Su obra narrativa incluye también las novelas "La Estrategia de la Araña" (1985), "Mundicia" (1992) y "El Nudo" (2004) y las novelas cortas "La Torre Abolida" (1994) y "Figuras en el Espejo" (2001). En España, la Editorial Periférica publicó sus novelas cortas "Gina" (2005), y "El país de la lluvia" (2008), ambas integrantes del ciclo "Figuras en el Espejo". En poesía publicó dos libros: "La Muerte lleva anteojos", en 1992, y "Damocles y otros poemas", en 2003.
Ha sido incluido en numerosas antologías de cuento tanto en Costa Rica como en el extranjero, entre las que destacan la célebre "Mc Ondo" (Mondadori) y "Líneas Aéreas" (Lengua de Trapo).
«Extraordinaria novela», «sutileza», «la identidad», «nación latinoamericana plural», son parte de las palabras incluidas en la contraportada para describir esta brevísima novela.
Muchas veces nos acercamos a los libros por las razones más equivocadas, otras no.
Esta novela estaba en el altero de la biblioteca de papá en los libros leídos: autor costarricense, editorial "bonita" española y brevedad es lo que me atrajo.
No fue sino hasta que había leído tres cuartas partes de la novela en que reparé en lo que este tipo, Rodrigo Soto, estaba haciendo: sutileza.
Como quien no quiere la cosa, Soto va tejiendo con paciencia y dedicación, desenredando ahí donde el hilo se hace nudos, la historia de Gina, la historia de una mujer que nunca está sola y a quien el peso de la historia nunca aplasta, van una al lado de la otra, o más bien, va Gina sobre ella a paso firme, o titubeando o esquivando, con seguridad, con miedo, es decir, va la protagonista como vamos todos en la vida: viviéndola lo mejor que podemos hacerlo, lo mejor que vamos aprendiendo a hacerlo.
Un agradable descubrimiento este Soto. De esos que se agradecen entre tanto bombo y platillo de murakamis y demás.
Es una novela corta, pero que abarca mucho en cuanto a las mujeres se refiere. Gina es un personaje que a mí parecer es bastante realista y que bien podría encajar o ser identificada en cualquier mujer o quien quiera identificarse con ella. Ella logra superar obstáculos que la sociedad de la época le impone y sobresalir en las adversidades mientras vive su vida, no como debería ser, si no como es.
Nos preguntamos con frecuencia quiénes llegaremos a ser, sin saber quiénes somos ahora. Quizás sea una eterna pregunta sin resolver. Igual que Gina, sigo en la búsqueda. Sigo sin saber.
A pesar de lo anunciado Gina no es la mujer que ha abandonado su sueño de ser la “superantropóloga” para ser madre y ama de casa. La novela inicia cuando descubre que no le gusta su vida y decide abandonar a Ariel, su marido, a quien, posiblemente, nunca haya amado. Y a través de capítulos cortos, como postales, se va contando su vida posterior, matizado con episodios de su pasado. La historia transcurre entre San José y lo localidad caribeña de Puerto Viejo de Talamanca. Nada espectacular, solo una vida. Muy bien narrado. Rodrigo Soto nació en Costa Rica en 1962. Ha publicado varias obras. En Argentina se encuentran disponibles Gina y Nudos.