Un libro de cartas denso, pero rico al acabar, que nos permite ver la intimidad, conocer a la mujer detrás del nombre y el personaje histórico de Rosa Luxemburgo.
Las cartas son dirigidas a 4 parejas de Rosa, en orden cronológico, como si cada persona fuese un capítulo y una etapa de su vida.
Lo primero que me llamó la atención, medio superficialmente, es la diferencia de edad que tiene Rosa con 3 de sus 4 parejas: 36 y 22, 42 y 31, 43 y 31 ¿Tendrá algo que ver con que los jóvenes estaban más abiertos a tratarla como igual? ¿Con que estaban más activos en la militancia? ¿Con la mala experiencia con Leo? ¿Le gustaban las parejas jóvenes no más?
Lo otro es la distancia. Creo que el nombre del libro refleja muchísimo sus relaciones: Siempre esperando una carta, coordinando a ver cuándo podrán verse. Más en papel que en carne (excepto quizás Kostja, al principio).
Me llamó la atención también ver como incluso las mujeres más grandes sufrieron por amor romántico y se dejaban guiar o a ratos empequeñecer.
De sus relaciones, me sorprendió la sensualidad con Paul. Con los otros 3 destinatarios, a veces sentía que Rosa más que pareja necesitaba compañía. Al final, con las de Hans, un amigo. Hay cartas que podrían haber sido partes de un diario de vida. Como esa costumbre moderna de los pololos de contarse su día por Whatsapp.
Dejando de lado las parejas, me sorprendió la riqueza intelectual y espiritual de Rosa. Su interés marcado en las cartas por la literatura y el arte. Luego, en la cárcel, su vuelta hacia el jardín y las aves. Lo encontré poderosamente humano. Sobre todo a medida que se alejaba del partido y se acercaba a la guerra.
También resoné, más o menos, con el deseo de tiempo. Luego con el de cambio. De vivir una vida buena, ser gentil, encontrar la plenitud.
Se me apretó el corazón con el final. Saber que a Rosa la mataron los fascistas y hoy estamos, 100 años después, cerca de la guerra y el fascismo otra vez.
Me encantaría un segundo libro para ver cartas a sus amigas, saber más de su relación con Clara, saber si había otras mujeres en su vida, si había alguna en quien confiara, se apoyara o admirara, porque casi no se mencionan, pero tal vez se deba a lo masculinizado de la militancia.
Un dato práctico de lectura: Recomiendo un montón ir leyendo el índice de nombres mientras una lee las cartas. Yo lo vi al final y me habría falicitado harto la lectura.
Lo último. Mi carta favorita y que me hizo comprar el libro: "Cariño, tengo un anhelo. Quiero ver tus ojos".