Nacida como Marie Gouze en una ciudad francesa de provincias y destinada a los quehaceres del hogar, Olympe de Gouges demostró que nada está escrito y se convirtió en una de las voces más lúcidas y firmes en la lucha por la igualdad, más allá de toda raza, género o credo. De entre su vasta producción teatral y ensayística, destaca su pionera "Declaración de los derechos de la mujer y de la ciudadana", escrita en 1791. Más revolucionaria que la propia Revolución francesa, Olympe se negó a portar el apellido de su difunto marido, jamás volvió a casarse y disfrutó de la vida cortesana con igual pasión con la que alzó su puño en la tribuna y hasta en el mismo cadalso.