Blanca tiene 18 años, salió de un colegio exclusivo. Entra a la universidad y no encuentra Santiago es una ciudad para deambular. Novela sin dramatismos ni juicios morales sobre cómo enfrentar una etapa vital de especial fragilidad.
Lo bello de este libro es que no es necesario haber vivido lo que vive la protagonista, para identificarse con ella: yo que soy petiza, sin haber sufrido trastornos alimenticios, de verdad pude sentir una gran conexión con las inseguridades de la protagonista, pequeños momentos de la vida como el querer ser invitada aunque por dentro una no quiera salir, o abrumarse con los problemas (quizás un poco desproporcionadamente), y aunque ahora se ven desde una perspectiva adulta media "ay qué lata tanto dramatismo de edad adolescente" la verdad es que muchas de esas inseguridades no se van del todo, incluso 10 años después de vivirlos, así que tampoco se puede ser muy dura juzgando a Blanca. La narración es preciosa, la autora logra armar escenarios mentales muy plausibles, dando un marco para las penurias de la pobre Blanca, a quien pasaba de querer abrazar a querer pegarle un coscacho de página en página. El libro parte con Blanca en una situación muy precaria, y la verdad no mejora mucho, sino que poco a poco va tirando a Blanca más al piso, acumulando decepciones, derrotas y humillaciones, entre medio un atisbo de que las cosas mejorarán que no suelen terminar muy bien, y no sé si echarle la culpa a la pandemia pero cuando ya está todo en el piso, cuando de Blanca no queda más que quebrarse, también me quebré con ella, es un viaje acompañarla y me alegro haber estado con ella a su lado. Además es un libro muy humano, en el sentido que nadie tiene las respuestas, ni nadie te juzga desde una visión omnipresente. Que la bulimia es horrible todos los sabemos, Blanca lo sabe también, la gente que lo rodea también, pero eso no significa que los problemas se arreglan solo por saberlo. No hay un personaje que traiga la moral a la mesa, nadie viene a juzgar las acciones del resto. Y los personajes que rodean a Blanca para qué decir, algunos tienen pequeños pasajes donde traen su granito de arena y luego se van, otros aparecen y desaparecen cuando tienen que hacerlo, otros simplemente son unos malditos y nadie los quiere. Como la vida misma.
Lindo libro, contemporaneo y con buen ritmo. Me fue facil identificarme con la protagonista. Me dio un poco de pena en general, pero es porque compartimos vivencias similares. Es un tremendo vistazo a la vida de una chica de 18 años.