¿Mató el color verde a Napoleón?, ¿hay momias trituradas en cuadros del s. XIX?, ¿por qué se marchitan los girasoles de Van Gogh? Al fin y al cabo, cada obra de arte esconde un fascinante universo químico en su interior. En este libro haremos un recorrido por la tabla periódica y conoceremos un sinfín de materiales artísticos, entre ellos el polvo precioso que guardaban con recelo los mejores maestros vidrieros, el compuesto que desenmascaró a meticulosos falsificadores o el pigmento azul que venía de más allá del mar.
Gran libro. Realmente es una obra maestra, una Oda a la química. No le doy las 5 estrellas porque quizá se me hizo pesado, sin embargo, es literalmente la definición de conocer y saber algo nuevo cada día. Gracias a él se porque el papel amarillea con el tiempo, de donde proviene el famoso azul de ultramar, el proceso de realizar un fresco, porque se degradan los cuadros, cómo evolucionan y su sentido pictórico. Muchas felicidades a su escritor. Que carajo le daré un 5
Es un libro fantástico que nunca me hubiese animado a leer. Si no es porque un amigo me lo prestó deciéndome que estaba seguro que era una lectura que iba a disfrutar, hubiese pasado por alto esta maravilla de libro. El autor combina el conocimiento químico con la historia del arte de una manera agil y muy entretenida de leer. Cada capítulo corresponde a un elemento de la tabla periódica y nos explica con ejemplos vistosos y muy sencillos de entender cómo se ha usado ese elemento en el arte. Los elementos incluyen el silicio, el cromo, el cobre, el hierro, la plata, el oro y hasta el cadmio. Las expresiones artísticas incluyen por lo general las pinturas y frescos que necesitan la química para los pigmentos, pero incluyen la escultura, vidriería, rejería, y hasta la Torre Eiffel. En fin, es un gran deleite tener en un libro tan ilustrativo la amalgama (valga el juego de palabras) de dos coss que comumente no asociamos: la química y el arte; la ciencia y las humanidades.
Resulta un gran libro para iniciarse en la química de los pigmentos empleados a lo largo de la historia del arte. La narrativa del autor convierte la lectura en una experiencia amena y expone de forma muy orgánica y sencilla la información.
Usando como guía la tabla periódica se ven revisando los materiales que se usan para el arte: cobre, oro, plata,... El libro está bien y sirve para revisar ideas de química relacionadas con el arte. Creo que habría estado mejor si hubiera ido contando diferentes historias junto con los materiales.
Esta curiosa mezcla entre quimica y arte es un gran ejemplo de libro de mesilla para leer un elemento químico y sus derivadas en el arte cada día. Escrito de forma muy amena, te lleva a querer saber más sobre los temas que trata.