Magistral crónica que retrata al poeta Pablo de Rokha, una de las figuras más intensas y combativas de la literatura chilena. Deslenguado, siempre polémico, atravesó buena parte del siglo ganando amigos y detractores, escribiendo una obra inmensa y fundamental, mientras la de sus compañeros de generación, entre ellos Mistral, Neruda y Huidobro, recorría el mundo de manera inédita hasta entonces. La de De Rokha es una historia llena de piezas extraviadas que Álvaro Bisama reconstruye de forma admirable. Cómo fue armándose su clan y familia, la fulminante historia de amor con Winétt, la guerrilla literaria en la que disparó sin piedad, su soledad como escritor, sus viajes por el Chile rural, sus inolvidables comidas y celebraciones, su compleja adhesión al Partido Comunista, el relato de sí mismo que construyó en su obra, las muertes trágicas que enlutaron sus días, entre otras circunstancias, dibujan aquí no solo la vida del poeta, también un momento histórico que vio nacer a los grandes genios de la poesía chilena. Mala lengua es eso y también un fascinante relato de los cambios culturales y sociales que marcaron a fuego el siglo XX latinoamericano.
Álvaro Bisama Mayné is a Chilean writer and literary critic. He was named as one of the best young writers in Latin America by the Hay Festival Bogota.
He was born in Valparaíso, and studied at the Universidad de Playa Ancha de Ciencias de la Educación and the University of Chile. He teaches at the Universidad Alberto Hurtado.
Pablo de Rokha publica el año 1922 un libro icónico de la poesía chilena: Los gemidos. La crítica de su época no fue capaz de digerirlo. Su apuesta poética es el exceso, el desborde, la fuerza expresiva de un torrente de energía descomunal, crítica, épica, con una carga contestaria y revolucionaria que le va a generar conflictos, descalificaciones, ninguneos, silencios hostiles. Pero también genera adhesiones y reconocimientos. Esta crónica permite apreciar las luces y las sombras de este genio creador, revela las vicisitudes de su vida familiar, del ambiente político, social y cultural de aquellos años, sus tragedias, la voluntad férrea para construir su obra contra viento y marea, sus obsesiones estéticas, políticas, sus pasiones, odios y amores. La crónica de Bisama es vital, trepidante, reveladora. Su ritmo narrativo es ágil y punzante. Creo que esta crónica tiene la virtud de reavivar el interés en la obra de un poeta paradigmático, redimensionándolo, dando luces para leer su obra, para ponerla en perspectiva y sopesar su riqueza literaria, en relación con su época y también con la nuestra.
No me meto casi nunca por acá. Recordé que hace rato terminé este libro, pocos días después de haber salido de imprenta. Dejo estas palabras tardíamente.
El trabajo biográfico y literario que se mandó Bisama en este libro derrocha respeto y admiración. Cariño, por qué no. Metódico, ameno, moviliza a volver nuevamente al poeta sobre los pasos de su obra. Bisama te invita a viajar sobre la atmósfera literaria y política, la atmósfera cultural y social del país a través de esos 73 años en que de Rokha pasó por estos parajes desde fines del XIX hasta que decidió poner fin a todo. Sus experiencias tempranas en su infancia, las resistencias desde la rebeldía adolescente, la construcción familiar, el clan de Rokha, una verdadera patria sobre la patria, los dolores profundos, las batallas descarnadas sobre las letras, las amistades profundas, los dolores profundos, las escenas intensas de su funeral, entre tanto más.
Lo subrayé mucho, es un libro que dialoga contigo todo el rato. Abarca mucho y, pese a esto, queda flotando en el aire al cerrar el libro que queda tanto por descubrir, que de Rokha aún nos sigue diciendo tanto sobre nuestro presente. En estos días de forma particularmente muy intensa.
Solo puedo decir wow. Que crónica tan emocionante de Pablo de Rokha. Un increíble trabajo de investigación biográfico, histórico y literario. No es sólo una biografía con datos, es la historia de un poeta rabioso y tierno, de su familia, amigos, que intercala su obra y se confunde asi la vida con la obra, la obra con la vida
De Rokha, siempre te recordaré como esa estatua de madera (el chiste: un pablo de rokha de madera) que está en Licantén, que tiene unas proporciones físicas deformes y que es una pokeparada en el pokemon Go.
«Trabajas todo el día y odias tu trabajo. Pero no te queda otra. Tus amigos han huido, han cambiado, se han vuelto otros. Tú también eres otro. Has descubierto a Whitman y crees que su voz se parece a la tuya. Imaginas que tienes el destino de la poesía chilena en tus manos y mientras tu mujer duerme, ves ese destino y horadas la pared del futuro, buscándolo. Calculas, suenas: imaginas un libro total, un libro capaz de resumir al mundo y que es más que un poema, más que una novela, esas mismas distinciones (¿poema? ¿novela?) ya no te sirven porque la palabra, tu palabra, está ahora mismo en carne viva. Así que consagras tus días y tus noches en sonar con ese libro.
Y entonces, dejas de imaginar y escribes; día tras día, luego del trabajo, mientras te cambias de ciudad y de casa, mientras cruzas los caminos del Maule o San Felipe con tu mujer, o miras la bahía gris de Valparaíso desde la caleta El Membrillo, a los pies de Playa Ancha, visitando parientes, asumiendo tareas encomendadas, tratando de ir hacia adelante; escribes. Y eso te cambia. Ya has descubierto que no estás solo, que hay una tradición detrás tuyo y que no hay lugar para ti en ella. Por lo tanto debes romperla».
Compuesto por sesenta y ocho crónicas breves, que a ratos pueden leerse como novelas bonsái, Álvaro Bisama reconstruye las tensiones de un personaje central de la historia cultural chilena. Y lo que vuelve entrañable este libro es la capacidad con que mezcla archivos de prensa, derivas bibliófilas, descripción de fotografías, tesis fugaces que valen más que cientos de papers y una sensibilidad por imaginar a De Rokha con una prosa rayana con la poesía, sin la certeza dominante del biógrafo: “Imagina. Imagina que te has inventado otro nombre, porque el que te dieron tus padres ya no sirve. Tienes poco más de veinte años, eres poeta, has perdido o vas a perder todo (…). Pero no te queda otra (…). Tú también eres otro”. Otro aspecto encomiable de Mala lengua, es que De Rokha se vuelve un correlato de la historia literaria y política chilena. Uno puede leer sus primeros encuentros con Luisa Anabalón (nombre real de Winett De Rokha), la muerte de su hijo Carlos, sus viajes a Estados Unidos, Cuba o China, o la tarde de 1962 cuando le otorgaron en San Miguel el “Premio Nacional del Pueblo” (tres años antes del Nacional); como signos de una época que a ratos transitó entre un mundo agonizante y otro nonato. También se narran pasajes que permiten humanizar la figura siempre aburrida y dominante del poeta único. Su crucial salida del Partido Comunista debido a que lo someten al comité de disciplina, algunas escenas con su despreciable enemigo Pablo Neruda –a quien llamaba Floridor Callampa–, los eternos viajes hacia el sur donde vendía libros y pinturas y comía y recitaba, o sus últimos días de viudo, que pasó en la misma casa donde se suicidó ubicada en Valladolid 106, La Reina. El efecto final es hipnótico, tanto que un amigo me juró haber visitado la casa un par de veces, durante el encierro pandémico, solo para rememorar la lectura.
"LIX Están en un patio, en una sillas. Tal vez duermen. Ella lo abraza. Pablo de Rokha tiene el abrigo cerrado y su corbata es oscura; Violeta Parra lleva el brazo descubierto, su rostro descansa sobre el hombro de Pablo y posee una dulzura secreta. Podría ser el fin de una fiesta, la luz no parece importarles. Hay un mundo alrededor de ellos que no vemos. Son amigos. Se conocen desde hace años, de la casa de Daniel Belmar donde los acompañaba Julio Escámez, muralista y contador de historias. Cantaban, bebían. Belmar era profesor y novelista. De Rokha pasaba por Concepción y se juntaba con ellos. Violeta Parra le había quemado alguna vez el colchón a Escámez, quien había ilustrado el primer libro del poeta Alfonso Alcalde. Todos los lazos que los unían eran viejos y complejos. Alcalde cuenta que cuando cantaban juntos, De Rokha desafinaba. La fotografía donde aparecen sentados Violeta Parra y Pablo de Rokha posiblemente es suya. Está borrosa pero no lo suficiente como para que nos perdamos los detalles de sus rostros, la placidez que hay en el modo en que ella apoya la cabeza en su hombro. <>, escribirá de ella cuando se encuentren en París, en 1964. Él vendrá de China. Ella estará en París, tocando en peñas y exponiendo sus arpilleras en el Museo de Artes Decorativas del Louvre. Ese texto de De Rokha será, en 1970, uno de los tres prólogos de la primera edición de las "Décimas autobiográficas", cuando ambos ya estén muertos. Los otros dos prólogos de ese libro los firmarán Nicanor Parra y Pablo Neruda. El de Parra será perfecto en su tristeza, una elegía hecha como una cárcel infinita, el aforismo y el ingenio ahora convertidos en paradojas de la culpa. El de Neruda será apenas un apunte escrito en un auto en marcha, una manera de cumplir quizás con qué favor. Porque Violeta estará al centro y a la vez será el vacío. Los superará a todos, les demostrará su fracaso como el recuerdo de que la poesía es algo que está hecho de carne y de sangre y que las palabras son huesos que conocen el alfabeto del trauma y la memoria del dolor. <>, anotará De Rokha de ella. La foto no dice nada de eso, no presume ni prefigura: solo vemos a un hombre y a una mujer con los ojos cerrados, solo vemos a dos personas que han bajado la guardia por un momento como si descansaran de sí mismos y de todas sus guerras. Pienso esto: ella escucha su corazón mientras sueñan."
¿Por qué leer a Pablo de Rokha hoy? Justamente en estos tiempos pareciera ser más difícil leerlo, teniendo en cuenta que representa todo lo que se quiere dejar atrás: /"Era un rey, un patriarca, una forma de ver el mundo, de escribirlo. Era un mundo, una lengua, un Buick amarillo. Era un maestro del estilo, un esteta armado hasta los dientes"/ No está de moda, y ni siquiera lo estuvo cuando estaba vivo. Quizás nunca lo esté. Pero también era fuerte y tierno ¿como su poesía? No, era fuerte y tierno como su amor por Winétt. Este libro te muestra toda la densidad que atraviesa su obra y su vida. Para responder la pregunta con la que inicio este texto, les dejo unas joyas: - "Cuando me veo, soy otro contemplándose" descubre. - "A sus pies engendré toda mi obra" dirá sobre Winétt. - "No soy un partido, soy un fracaso" recordará. - "Escribo poesía porque Walt Whitman abrió el verso de la poesía a la respiración sin obstáculos" escribirá Ginsberg en un poema de 1990. - "La poesía es algo que está hecho de carne y de sangre y que las palabras son huesos que conoces el alfabeto del trauma y la memoria del dolor". - "Y mi cabeza es un montón de escombros que se incendian, una guitarra muerta, una gran casa de dolor abandonada".
Bisama creó un artefacto que es imposible de evadir si uno quiere adentrarse en la maraña del Clan de Rokha. Tal vez sea una de las mejores biografías escritas en Chile, aunque es más que una mera biografía lineal: como digo es un artefacto de recortes de la vida del poeta, de sus triunfos y fracasos estrepitosos, de su mala lengua para hacer parir a sus enemigos, de su mala lengua a la vez tierna para recibir a los derrotados. Bisama investigó todo, absolutamente todo lo que existe sobre Pablo de Rokha, dio vuelta la tortilla mental rokhiana y se mandó al seco un texto que le hace honor a las andanzas de nuestro mito equivocado, rupreste, también bárbaro del vate épica de la americana. Un libro bueno para procesar el río turbio del principio del siglo XX, para seguir los pasos a Winett, a Carlos, para subrayar cada cinco líneas, para reír y llorar con el viajo Pablo, para tirarle las orejas, para aplaudir a Bisama por un trabajo del carajo.
Una crónica que es también biografía. Y poesía. Hace rato que no leo poesía y la emoción de estas páginas me hizo recuperar ese amor olvidado. Bisama nunca me ha defraudado en su capacidad de crear atmósferas tupidas, pero en este libro la historia fluye tan bien, que a ratos desaparece su pluma dejando solo el amargor de De Rokha, áspero, denso, doloroso y real.
Una biografía que intercala lo vital y lo textual que, a fin de cuentas, para el poeta siempre estuvieron combinados. Un potente eco de aquel grito estentóreo que era la poesía de Pablo de Rokha. ¿Cachai o no cachai?
Una biografía del poeta Pablo de Rokha contada desde una perspectiva muy personal aderezada por las circunstancias que atravesaban su país y Latinoamérica, así como los vaivenes que la cultura sufre a manos de la política. Un libro descarnado que retrata una vida fiel así misma.
4.5; si ya de por sí la historia de Pablo de rokha me desgarra por completo, la forma de narrarla de bisama la vuelve mil veces más cruda y hermosa. (we love haters de Pablo neruda)