Un libro excelente que toda persona ha de leer para entender mejor a la mujer y al hombre en sentido profundo y en cómo vivir en armonía. Ideas correctas con explicaciones claras.
Dos personas se encuentran, eso significa que dos mundo se encuentran. No se trata de algo sencillo, sino muy complejo, lo más complejo que hay. Cada persona en un mundo en sí misma, un misterio complejo con un largo pasado y un futuro eterno. Al principio solo se encuentran las periferias. Pero si la relación se torna íntima, se vuelve más profunda, entonces comienza a producirse el encuentro de los centros. Cuando los centros se encuentras, se llama amor. Solo cuando no tenéis miedo podéis permitir que alguien entre en vuestro centro. Cuando no tenéis miedo, no hay nada que ocultar y podéis ser abiertos, podéis retirar todos los límites. Entonces podéis invitar al otro a penetrar hasta vuestro mismo núcleo.
Durante siglos ha prevalecido un concepto equivocado: que los amantes deberían gustarse de todos los modos posibles. Eso es absurdo. Los amantes deberías dejar claro las cosas que las gustan y las que no. Y no hay necesidad respeto a pelear todos los días, porque esa pelea no va a modificar nada. Han de aprender a acepar aquello que no les gusta.. una especie de coexistencia, una tolerancia. Esto es para los amantes que no están despiertos.
Las personas tienen la necesidad de estar juntas y también la necesidad de separarse y estar solas. Es un ritmo. Estar mucho tiempo juntos es agotador. Y no significa que el otro no os ama; eso es un malentendido. Si quiere estar solo durante unas horas, si quiere que lo dejen tranquilo, no significa que no esté enamorado de vosotros. Simplemente quiere decir que os ama; por eso necesita el espacio.
El amor es una unión, siempre es un río que fluye sin fin. El amor no conoce un freno completo; la luna de miel empieza pero nunca acaba.
El hombre y la mujer son dos partes de un todo. En vez de perder el tiempo peleando, intentad comprender al otro. Intentad poneros en el lugar del otro; tratad de ver como ve un hombre, tratad de ver como lo hace una mujer. Cuatro ojos son siempre mejores que dos.. de esa manera disponéis de una vista completa; tenéis a vuestro alcance los cuatro puntos cardinales. La medicina os cura el cuerpo; la meditación os cura el alma. La medicina sana la parte material de vosotros; la meditación, la parte espiritual.
El hombre y la mujer son mitades de un todo, lo mismo sucede con el amor y la meditación. La meditación es el hombre; el amor es la mujer. Una pareja de verdad es una unidad, un ser nuevo que tiene dos corazones, dos cuerpos, pero un alma. Y eso no solo se produce entre hombre y mujer; el amor ayuda a salvar todo tipo de polaridades.
Una persona madura posee la integridad de estar sola. Y cuando una persona madura ofrece amor, da sin ningún hilo oculto: simplemente entrega. Cuando una persona madura da amor, se siente agradecida de que hayamos aceptado su amor, no al revés. No espero que estéis agradecidos, en absoluto, ni siquiera necesita vuestras gracias. Ella os da las gracias por aceptar su amor. Y cuando dos personas maduras están enamoradas, sucede una de las grandes paradojas de la vida, uno de los fenómenos más hermosos: están juntas y al mismo tiempo tremendamente solas; están tan juntas que casi son una persona. Pero su unicidad no destruye su individualidad; de hecho, la potencia: se vuelven más individuales. Dos personas maduras enamoradas se ayudan mutuamente a ser más individuales. Dos personas maduras enamoradas se ayudan mutuamente a ser más libres. No hay política, ni diplomacia ni esfuerzo por dominar. ¿Cómo podéis dominar a la persona que amáis?
La dominación es una especie de odio, de ira, de enemistad. ¿Como podéis pensar en dominar a una persona a la que amáis? Os encantaría ver a esa persona totalmente libre, independiente; le daríais más individualidad. Es la mayor paradoja: están tan juntas que casi son una, pero, no obstante, en esa unicidad son individuos. Sus individualidades no quedan destruidas… se han visto potenciadas. El otro ha enriquecido su libertad.
Las personas maduras enamoradas se ayudan a ser libres; se ayudan entre sí a destruir todo tipo de servidumbre. Y cuando el amor fluye con libertad hay belleza. Cuando el amor fluye con dependencia hay fealdad.
El amor, para ser realmente amor, ha de ser regalo, un estado de ser. Cuando habéis llegado a casa, cuando habéis sabido quiénes sois, entonces el mayor surge en vuestro ser. La fragancia se extiende y podéis ofrecérsela a otros. El hombre se vuelve maduro en cuanto empieza a amar en vez de necesitar. El énfasis está en cómo dar, cómo dar más, cómo dar de manera incondicional. De ese modo crecéis y maduráis.
“Cuando vuestros dos ojos sean uno, habrá luz.”
Cada hombre es también una mujer y cada mujer es también un hombre. Podéis permanecer divididos por dentro… el hombre separado de la mujer, la mujer interior separada del hombre interior. Entonces siempre habrá conflicto, una cierta lucha. Este es el estado corriente de la humanidad. Si vuestro hombre y mujer interiores pueden encontrarse en un abrazo profundo, pueden fundirse el uno en el otro, por primera vez seréis uno.. ni hombre ni mujer. Entonces seréis trascendentales.
El amor es la parte femenina en vosotros y la consciencia es la masculina. Y ambas tienen que encontrarse y fundirse entre sí. Si uno solo sabe cómo amar y no es consciente, es únicamente una mitad. Si uno sabe cómo ser consciente y no sabe amar, se sigue siendo una mitad. Y ser una mitad es sufrir. Esto es lo más fundamental de convertirse en una persona completa: el hombre y la mujer que lleváis dentro deben enamorarse y desaparecer en el otro. El ser interior debería volverse andrógino, ni hombre ni mujer. Entonces estáis integrados, sois uno.
El amor es un lujo. Es abundancia. Es tener tanta vida como para no saber qué hacer con ella, de modo que la compartís. En cuento dependéis, comenzáis a sentiros desgraciados, porque la dependencia es esclavitud. La dependencia mata la libertad y el amor no puede florecer con la dependencia. El amor es una flor de libertad; necesita espacio. El otro no tiene que interferir con él. Es muy delicado.