Finalmente, el tan ansiado momento de desahogar en esta reseña, sin rastro de piedad, cuidado con los restos..🪓🔞
¡¡800!! putas páginas soporíferas y horribles de personajes cansinos, corriendo de un lado para otro sin ningún tipo de sentido y un cierre "definitivo". Me gustó, qué digo, me encantó el primer libro de la saga. Se trata de uno de mis libros favoritos. Richard Morgan muestra una crueldad sin reparos, escenas de sexo brutales, hetero y homosexual. Con muchos momentazos y personajes muy grises. Nos introduce criaturas y ciudades, presenta un mundo cruel y lleno de crudeza tanto en actos como diálogos afilados.
Llegué al segundo libro con ganas y me la pegué sin frenos. Pegó un bajón enorme, en todo, esa esencia y la garra de Richard Morgan que dio nacimiento a un pedazo de libro épico como es "Solo el Acero", se perdió.
No estaban por ningún lado. Ni la más moderna tecnología humana, alienígena o lo que se os ocurra podría encontrarlos.
Dudé seriamente si leer este. Pero es Morgan y me encanta. Aunque me la pegué, me dio en anteriores libros y sagas horas de disfrute.
Y llegamos al tercer libro, esta cosa. Había cosas "salvables" en un libro tan insípido como el agua. Pero la confusión general de una trama de bostezo con unos personajes inútiles, fue de pesadilla.
Tercera entrega situada a mundos de distancia, en realidades paralelas y universos distintos del primero, una joya, quedaros con ese que por suerte es autoconclusivo. A la altura del mejor Abercrombie.
Todo comprimido en el libro formando un cóctel radiactivo que sólo logró diluir las cosas que se podían considerar "buenas" cubriendolas con una capa de mierda que simplemente no pude tragar. Horrible.
Le sobran más de 300 páginas tranquilamente.
En una trilogía que comenzó con una magistral y gran promesa, y esta última entrega arrojó todas esas promesas por el váter sin tirar ni de la cadena. Llegó a un punto en el que realmente me importaban una mierda los personajes o lo que estaban haciendo. Correteando sin ton ni son. Un sin sentido aburridamente atroz.
Es una pena, me gusta en general el trabajo de Richard Morgan. Pero parece que aquí perdió la garra y el rumbo. Como crear la mejor receta del mundo y cambiarla. Lo perdió todo.
La mayor parte del libro fue un inútil, aburrido e innecesario deambular a través de personajes que solían preocuparme e interesarme. No fue ni divertido, ni emocionante, sólo letal para mí mente.
Cuando lo empecé pensaba que estaba leyendo una historia sobre.. Bah, si es que no tengo ni idea de que trata la historia en este libro, todo el misterio de los Timonel, de la magia y los ya muy cansinos Dwenda después de tres jodidos libros con lo mismo. Moriros ya, leches..
Uno aqui espera que se mueran. Se pudran y desaparezcan de la existencia y no volver a oír esa palabra. (Son los antagonistas, "elfos")
Pero no, vuelven, son como Terminator o Michael Myers. Vuelven y cada vez es más lamentable. Tres libros con los mismos enemigos y sin ningún cambio destacable, ni el más mínimo. Vengaa..
Un viaje interminable, inagotable, eterno e infinito con momentos de sueños que ni con setas alucinogenas ves eso.. Un regreso a las estepas en busca de una venganza por algo que apenas (ni me interesa) recuerdo.
No entendí prácticamente nada de este libro y en general nada del rumbo que tomó esta saga, bueno, saga no, ya que no tiene nada que ver con el primero.
El segundo libro fue desconcertante, muy lento y errático. Este fue un desastre enorme que ni un milagro de la virgen lo arregla.
Decepcionante. Y luego, bueno, ese final, osea no me jodas, sencillamente terrible, todo estuvo mal. Fue cerrar el libro y entrar a valorar que hacer con ese ladrillo que tenía delante.
Seguí leyendo viajes largos, lentos y tortuosos para mi mente y estado de ánimo en un cuerpo y mente embriagado por el café como ayuda. Y todo porque estaba seguro de que al final sería recompensado. Que en algún momento Morgan y esa garra aparecería. Algo, lo que sea..
Entonces llegó la guinda del pastel, fue como si Morgan hubiera cogido todos los fragmentos ya sean interesantes y emocionantes del segundo y tercer libro y los hubiera agrupado a presión y dolor en las últimas cincuenta páginas.
Un deus ex machina, tras deus ex machina, que te deja pensando, reconsiderando, si es real lo que tienes delante o es la cafeína y la lectura de tanto sueño alucinógeno. Ni los milagros que aparecen en la Biblia. Unas respuestas que no tubieron nada que ver con nada de lo que había sucedido en las más de mil páginas que he leído o tragado en dos libros.
Un volcado de información ahí puesta sin ton ni son, destinado a formar un final, fue tan seco que ni con lubricante entra bien. Se necesitaron dos capítulos adicionales para intentar darle algo de "chispa".
Vamos, que esa chispa no prende ni con todo el fuego del infierno. Ninguno de los dos libros tuvo sentido, o yo no sé lo pille. Bah si es que me da igual.
Solo el Acero, primer libro de algo que jamás llamaré saga, y además autoconclusivo. "El Gélido Mando" y "La Impía Oscuridad" no existen. Niego la existencia de esa herejía e ida de olla en caída libre.
Si disfrutaste del primer libro y te apetece seguir, oh pobre alma descarriada, lee aquí mí advertencia, si decides seguir.. rezaré por ti.
Diría que si fueran cortos, pues oye, que tenían algo positivo, son cortos. Pero no, no, no, encima este es un tocho de 800 páginas... En fin, voy a guardar el hacha e intentar limpiar los restos de esta humilde matanza, ya quede a gusto..✍️🪓