Nuestra intención ha sido contar la violencia desde el cuerpo de las mujeres. La entendemos, a esa violencia, como una piedra que cae en un lago. Como ondas que se expanden, que avanzan en el espacio, cada vez mas sutiles, silenciosas. ¿Como nos ha cruzado la violencia de esta guerra? Desplazadas, amenazadas, desaparecidas, asesinadas. ¿Como nos habita? Identificamos nuestras historias a partir de nuestros verbos, nuestros cuerpos-territorio. Alejandra E. Saavedra Lopez, Celia Guerrero, Daliri Oropeza, Daniela Pastrana, Daniela Rea, Emanuela Borzacchiello, Erik Meza, Erika Lozano, Eunice Adorno, Felix Marquez, Hector Guerrero, Jose Ignacio de Alba, Lyidiette Carrion, Marcela Turati, Marina Azahua, Monica Gonzalez, Paula Monaco, Raquel Gutierrez, Sara Uribe, Veronica Gago y Ximena Natera.
Ponerle una reseña y calificar estos libros es sumamente difícil. La frase “se me rompió el corazón” cabe muchas veces en nuestra vida, en el transcurso de nuestros días se hace cada vez más recurrente. Estas son las páginas de la historia contada a voces por las mujeres que se han dado a la tarea de hacer la investigación, de ir y buscar a las personas que quedan después del desastre, después de la violencia, después de la impunidad.
“Recoger, escuchar, escribir y reunir las voces múltiples de experiencias de agravios y dolores tan inmensos es convocarnos a sanar dejándonos tocar por emociones que no sabemos dónde colocar.”
Un documental necesario para seguir en la lucha, para concientizar y para empatizar con las víctimas que quedaron a hacer el recuento 💔
"Nos aferramos a la vida en medio de tanta violencia, nos cuidamos y honramos a las que ya no están, en medio de un mundo que nos quiere muertas, tristes y con miedo. Elegimos vivir"
Lloré. Y lloré mucho. Lo pausé y lo tuve que suspender en algunos días por lo fuerte que es. Es un libro que refleja y documenta al México injusto, impune y violento al que nos hemos acostumbrado.
Wow. Confieso que este libro me hizo derramar muchas lagrimas, sentí frustración, dolor, asco ante muchos de los hechos narrados. Habla de la guerra del narcotráfico que se vive en Mexico y cómo han sido afectadas las personas, las poblaciones, las familias, las mujeres. La inseguridad que se vive al ser un periodista, más cuando se es mujer y madre a la vez. El impacto que sufren las familias de los desaparecidos, de la necesidad de crear red para buscar sus cuerpos, de las personas desplazadas de sus hogares por la inseguridad, el cómo muchas veces, siendo maestro, no puedes ayudar a los niños que intentas enseñar. El capítulo más fuerte para mi fue “dos mil días robados” por Paula Mónaco, sentí ganas de vomitar, viví el odio y el dolor que sufrieron Denise y Korina por parte de los marinos. Es un libro muy crudo pero también ayuda a reflexionar del impacto de una red o comunidad, sin ella es muy difícil caminar; lo que realmente representa “hermanar”. Este libro me deja una amargura en la boca pero con ganas de continuar el diálogo, de reflexionar, de no ser indiferente y seguir buscando caminos para un cambio (aunque parezcan imposibles).
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Lectura que te sensibiliza y te hace sentir acompañada porque todas en algún momento de nuestro caminar por la vida hemos sido violentadas... No estas sola.... Nos acompañamos....
No hay manera de ser la misma después de leer libros como éste. Con todo y los últimos capítulos, me queda esta sensación de desesperanza e impotencia.
Cada una de estas crónicas encarna un acto inusitado y urgente para nuestra dolorosa coyuntura: la valentía de preguntar, de abrirnos al sufrimiento ajeno y escuchar plenamente lo que enfrentan las mujeres en este mercado de violencia que se ha apoderado de México. Un libro tremendo y necesario.
Un libro muy fuerte. Una serie de ensayos y crónicas que aunque varían de calidad, todas estánn cargadas de emotividad. La gran mayoría retrata con fidelidad los testimonios de víctimas de violencia. Otros relatan lo que significa acompañar, reportar e investigar toda la violencia. Algo que me impactó mucho fue que muchos de los casos que se abordan sucedieron en Veracruz, en comunidades cercanas a donde me crié, en un tiempo en donde yo era un adolescente y aunque estaba al tanto de la violencia que vivía mi estado y mi ciudad, es diferente profundizar no sólo en la violencia sino en las causas y lo complejo del tema. Es un libro muy fuerte que seguramente te dejará pensando, te apretará el corazón y te hará llorar. Otro aspecto que me gustó mucho fue que no sólo es un libro sobre la violencia del crimen organizado que México vive, sino que también vemos el rol de la mujer y la feminidad en esto. Mi hermana es defensora de derechos humanos, y siempre aborda eso: las mujeres son las que buscan a sus familiares desaparecidos. La búsqueda, es femenina. Y aquí abordan mucho eso con profundidad. No sólo la mayoría de las que escriben son mujeres, sino que también aborda sobre el rol de lo femenino y de la mujer en todos estos procesos. Es algo también crudo pero está bien abordado. Es un gran libro que como Mexicanos deberíamos de leer. Quizá no podamos hacer mucho en esta lucha pero al menos nos toca investigar y tratar de entender, sólo así podríamos encontrar nuestro rol.
Como mujer, vivo con miedo. Conocí a Daniela a través de una charla sobre uno de sus libros, y les juro que nunca una plática me había sacudido tanto.
Cada página de este libro no solo revela un pedacito de la vida de Daniela, sino que también abre la puerta a las vivencias compartidas de mujeres que enfrentan el miedo de ser, y de aquellos que han quedado atrás en el camino. Mi corazón se resquebraja al sumergirme en las historias contadas a voces por mujeres valientes que se lanzan a la investigación, buscando a quienes quedan en la estela del desastre, la violencia y la impunidad.
Mis lágrimas han sido compañeras constantes, enfrentando mis propios miedos y rezando para que las nuevas víctimas no sean seres cercanos. Este libro, más que una lectura, es una montaña rusa de emociones. 'Ya No Somos las Mismas' deja una marca imborrable, recordándome la urgencia de comprender y enfrentar las realidades que muchas mujeres enfrentan día tras día.
El último capítulo me hizo llorar porque me hizo recordar la primera marcha a la que fui. Para protestar por el feminicidio de Lesvy. Me hizo recordar lo abrumador que fue por ser tantas personas hartas de la violencia de género y a la vez lo emotivo que fue saber que no estoy, que no estamos solas. También me hizo darme cuenta de lo mucho que he recorrido en estos años, de lo mucho que he madurado y cómo esta marcha ha sido en parte por lo que me nombré y luego desnombré como feminista y ahora trabajo en temas de género, mucho más consciente de otras problemáticas. Paula Mónaco escribió un capítulo y a la vez que yo contribuí (muy) indirectamente a que ella y sus colegas ganaran el Premio Nacional de Periodismo 2021. Paula y todas las autoras me han ayudado a sanar un poquito y a sentirme acompañada como cooperante internacional. Ciertamente la manera en que me afecta dista enormemente de cómo les afecta a las personas que han sufrido graves violaciones a sus derechos humanos. Me sentí muy acompañada e identificada con Sara Uribe porque describe cómo el abandono de su padre cuando niña impactó su vida. Como Sara escribe, no importa tanto el hecho de cómo ocurrieron, fueron abandono y es difícil de procesar. Pero ahora, a mis 26, lo he procesado y reflexionado por tanto tiempo que leer a Sara me invita a soltar. Soltar y seguir adelante. Y leer su libro de Antígona González. Este libro me conmovió y me hizo conectar aún más con mi trabajo, con las personas con y para las que trabajo. Y a ser más amable, empática y sensible. Lo amé.
Es un libro difícil, crudo, rudo. Creo que siempre es difícil entroncarte con estas realidades crueles y aún más cuando las historias las encarnan amigas-familias. Desgarra leerlo por la potencialidad de la cercanía, es rudo saberte no ilesa de las violencias que trastocan al territorio-país-continente. Y sin embargo es una lectura que te ofrece acompañamiento. ¿Cómo afrontamos estas realidades-violentas? Me parece necesario generar estas conversaciones, estás exposiciones de cómo nos ha trastocado a cada una estas guerras.
Es un libro con historias conmovedoras de mujeres sufriendo, luchando, arriesgando, expuestas y tratando de ser tribu. Me dolió todos estos relatos, sin embargo solo me hace admirar más el trabajo de todas estas periodistas, mujeres que desde sus trincheras tratan de levantar la voz de historias que no sabemos y que se repiten y son miles, que nos demuestran que las mujeres unidas hacen cambios y ruido. La mujer como blanco fácil y blando destello del poder que se transmite. Gracias
Maravilloso y necesario libro, mi admiración para cada una de las personas que lo hicieron posible, mi admiración y cariño para su práctica de escritura periodística, poética, para su práctica de acompañamiento y de cuidado de la vida. Cuando escuchen a gente diciendo que todo está perdido, muéstrenles este libro, tantos gastos de cuidado a la vida en un solo libro. Hay tanta gente hermosa que está haciendo posible la vida, tejiéndola, sosteniéndola, cuidándola. Gracias.
Fue un libro muy duro de leer, esa guerra declarada contra el narco destapó una realidad que se vivía desde hace años en el norte del país, es difícil recordar esa época y ver ahora las consecuencias de todo, admiro profundamente el trabajo periodístico de este libro, la valentía de las que narran su historia, el coraje con el que cuentan su historia, el cómo se realza la importancia del lenguaje ✨❤️
Fue difícil leer este libro sobre todo cuando intenté hacerlo de corrido. La realidad relatada en los textos es desgarradora, decir que lloré mientras leía no alcanza a abarcar todas las emociones que me atravesaron en su lectura. Y es que estamos tan rotxs que hace falta reparar el mundo, reinventarlo y acompañarnos.
Lo leí porque es una de las obras que Natalia Beristarin, directora de la película RUIDO, recomienda al final del filme. No puedo decir que me "alegra" mucho haber seguido su recomendación ya que este libro no podría dejar a nadie felizm al ocntrario, te deja con un nudo en a garganta con un grito atorado queriendo decir "QUEMENLO TODO". Es un libro tan desgarrador como necesario.
No hay una lectura lineal en este libro, porque en cada momento, cualquier mujer, puede sentirse abrazada, abrumada, aterrada. Todas sufrimos violencia, a todas nos atraviesa el patriarcado, por eso, en este libro es un compilado difícil (emocionalmente) de leer, pero necesario de nombrar, de escribir, de reconocer.
Gracias a este libro por recalcarme que no existe activismo sin el autocuidado y sin el acompañamiento. Los esfuerzos colectivos, las redes con otras mujeres, salvan vidas, y cuando tenemos eso, nadie ni nada puede arrebatarnos la lucha contra un sistema que nos quiere muertas.
Me quedo con esta frase: “Construimos hoy los lugares que queremos habitar”
Es bien importante que las feministas y los movimientos de mujeres insistamos en que no todos los asesinatos de mujeres en México son feminicidios. La militarización nos está quitando la vida en la calle y con armas de fuego para librar una guerra que no es tal.
Este libro está repleto de relatos muy dolorosos, muy honestos, otros muy esperanzadores y en todos las palabras invitan a velar por el cuidado de otres.
Me parece extraordinario el esfuerzo por recopilar la mayor cantidad de historias en diversos lugares del país y tocar con tanta delicadeza temas ajenos a la opinión pública como lo son las infancias.
Admiro y respeto mucho el trabajo de Daniela Rea, Lydiette Carrión y Daniela Pastrana, me llevo muchas otras periodístas y académicas por investigar.
Este libro me rompió en mil pedazos y me hizo darme cuenta de todo lo que ha implicado la fallida “guerra contra el narco” para las mujeres y niñas del país. Me hizo entender las realidades tan diversas que vivimos y como nos atraviesa la violencia en tantos aspectos que a veces pasamos por alto.
El trabajo de estas periodistas y académicas es maravilloso. La forma en la que relatan las historias me parece que está muy bien estructurado. Es un libro difícil y se debe leer con precaución, pero me parece un libro muy necesario dentro de la violencia que atraviesa el país.
“Nos aferramos a la vida en medio de tanta violencia, nos cuidamos y honramos a las que ya no están, en medio de un mundo que nos quiere muertas, tristes y con miedo.”
lloré tantas veces leyendo este libro y hubo otras veces que me cansé de llorar.
Es un libro crudo y triste, realmente quisiera que fuese ficción, que no estuviéramos así de mal, pero la realidad está plasmada en estas páginas. Que triste, que impotencia, que sensación tan desesperanzadora el saber que esto probablemente seguirá igual o incluso peor.
No puedo explicar lo mucho que me hizo sentir este libro, sus historias, todas las contadas y las que se leen entre líneas. Recuerdo que leí un buen pedazo en el transporte público rumbo a mi casa y en la noche soñé que mi papá y yo eramos interceptados en una carretera por un grupo armado, que no teníamos escapatoria. Pienso en ese sueño y en todas las personas para quienes ha sido una realidad, que tienen atravesados los cuerpos por la violencia que parece crecer y crecer.
Admiro tantísimo el trabajo de cada una de las mujeres que escriben aquí, ojalá en un futuro haya más historias libres de violencia que contar. Ojalá, también, todas las mujeres trastocadas por estas violencias puedan reconstruirse, sanar. "Reconstruir: Armarse el cuerpo, el tejido y lo insasible. Regenerar lo destruido o perdido desde lo que se conserva: la dignidad. Volver a plantar la vida arrancada y trabajar en retoñar".