El drama y misterio de los cátaros han atraído repetidamente a publicistas imaginativos y a novelistas. Este libro los sitúa en sus coordenadas históricas: en un época de crisis de la Iglesia, inadaptada a las necesidades sociales, y de una Occitania desestabilizada por la guerra, con una clase caballeresca en apuros. La amenaza que representaban en la doble vertiente de la herejía y de la crisis social, explica que se organizara una cruzada para exterminarlos. La Iglesia forjó en este combate nuevos medios de acción: la Inquisición y las órdenes mendicantes; la Francia feudal terminó con la independencia occitana. Así, el drama de los cátaros se nos aparece como un momento crucial en la historia del Occidente europeo.