Si queréis reíros un rato, hoy os traigo los libros perfectos y uno de mis grandes descubrimientos en cuanto a humor; si además trabajáis o habéis trabajado en sanidad o residencias, disfrutaréis mil veces más del libro. Yo, que trabaje cuatro años en resis, los he disfrutado como una niña pequeña y no he podido parar de reír. Como dato, en la imagen solo aparecen los que yo he leído, pero hay algunos más que, al no estar disponibles en Bibliodigital, no he podido echarles un vistacillo.
En estos libros descubriréis las vivencias de Satu, que nos enseñara como vive una enfermera con contrato eventual, también la moda de hospital (me hizo gracia ver plasmado en ello a mi amiga Anaïs, que trabaja de TCAE en un hospital), el cómo pasas a convertirte en Google, el tipo de pacientes o sus anécdotas en geriatría (este capítulo es 100% yo y no me pude reír más). Y aunque pueda parecer todo de risas, es interesante darse cuenta de que entre broma y broma, la verdad asoma… y en estos libros nos deja algunas reflexiones, en tema contratos o cositas así, divertidas pero también bastante interesantes.
Aunque la gran mayoría de los libros de Enfermera Saturada son de risa, hay dos que me han tocado el corazón… los dos que se escribieron en la época COVID (Nosotras, enfermeras y Orgullo enfermero); están divididos por meses, en los que seremos testigos de cómo vivieron la pandemia dentro de los hospitales, la solidaridad, pero también el maltrato que sufrieron los sanitarios (a los que tanto debemos) tanto desde las instituciones como desde según qué ciudadanos, presos del miedo. Hablamos de las mismas personas que luchaban contra el COVID ataviados con bolsas de basura y con la misma mascarilla durante días… no estaban haciendo su trabajo, se estaban convirtiendo en kamikazes por nosotros y no hemos sabido agradecerlo, ni de coña. Deciros que he llorado con estos dos, aun estando en el transporte público, es realidad pura.
Si no sabíais de la existencia de Enfermera Saturada y sus libros, os animo a leerlos, seguro que se os escapara alguna que otra carcajada… para mí, son siempre una apuesta segura.